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Artículo de Investigación

José Martí y la integración latinoamericana frente a la colonización cultural

José Martí and latin american integration in the face of cultural colonization

José Martí e a integração latino-americana diante da colonização cultural

Emilio Horacio Valencia Corozo, ORCID: https://orcid.org/0009-0007-5886-1267

Instituto de Altos Estudios (IAEN), Quito, Ecuador

*Autor para correspondencia: emiliohoracio1@hotmail.com

RESUMEN

América Latina en el siglo XIX enfrentaba fragmentación, pobreza y la influencia de potencias extranjeras. En este contexto, José Martí desarrolló una visión integradora para la región. Pregunta: ¿Cuál es la relevancia de su pensamiento para enfrentar la colonización cultural y promover la integración latinoamericana en la actualidad? Objetivo: Analizar las ideas de Martí sobre la integración y la defensa de la identidad cultural, evaluando su aplicabilidad en el contexto actual de globalización. Hallazgos: Martí abogó por un partido político continental para la unidad latinoamericana; Sus ideas anticolonialistas e antiimperialistas siguen siendo relevantes; Martí enfatizó el fortalecimiento de la identidad cultural latinoamericana; Su legado inspiró movimientos como la Revolución Cubana. El pensamiento de José Martí ofrece una guía invaluable para abordar los desafíos de la colonización cultural y promover la integración latinoamericana en la actualidad. Su visión anticolonialista, antiimperialista y su llamado a fortalecer la identidad cultural regional siguen siendo fundamentales para resistir la influencia homogeneizadora de potencias extranjeras y construir un espacio regional más cohesionado, autónomo y justo.

Palabras clave: José Martí, integración latinoamericana, colonización cultural, antiimperialismo, identidad cultural, descolonización cultural.

Abstract

In the 19th century, Latin America faced fragmentation, poverty, and the influence of foreign powers. In this context, José Martí developed an integrative vision for the region. Question: What is the relevance of his thinking to confront cultural colonization and promote Latin American integration today? Objective: Analyze Martí's ideas on integration and the defense of cultural identity, evaluating their applicability in the current context of globalization. Martí advocated for a continental political party for Latin American unity; His anti-colonial and anti-imperialist ideas remain relevant; Martí emphasized the strengthening of Latin American cultural identity; His legacy inspired movements like the Cuban Revolution. Conclusion: José Martí's thinking offers invaluable guidance for addressing the challenges of cultural colonization and promoting Latin American integration today. His anti-colonialist, anti-imperialist vision and his call to strengthen regional cultural identity remain essential to resist the homogenizing influence of foreign powers and build a more cohesive, autonomous, and just regional space.

Keywords: José Martí, Latin American integration, cultural colonization, anti-imperialism, cultural identity, cultural decolonization

Resumo

A América Latina do século XIX enfrentou fragmentação, pobreza e a influência de potências estrangeiras. Nesse contexto, José Martí desenvolveu uma visão integradora para a região. Pergunta: Qual a relevância do seu pensamento para o enfrentamento da colonização cultural e a promoção da integração latino-americana na atualidade? Objetivo: Analisar as ideias de Martí sobre integração e a defesa da identidade cultural, avaliando sua aplicabilidade no contexto atual da globalização. Resultados: Martí defendeu um partido político continental para a unidade latino-americana; suas ideias anticolonialistas e anti-imperialistas permanecem relevantes; Martí enfatizou o fortalecimento da identidade cultural latino-americana; seu legado inspirou movimentos como a Revolução Cubana. O pensamento de José Martí oferece uma orientação inestimável para enfrentar os desafios da colonização cultural e promover a integração latino-americana hoje. Sua visão anticolonialista e anti-imperialista e seu apelo ao fortalecimento da identidade cultural regional permanecem fundamentais para resistir à influência homogeneizadora de potências estrangeiras e construir um espaço regional mais coeso, autônomo e justo.

Palavras-chave: José Martí, integração latino-americana, colonização cultural, anti-imperialismo, identidade cultural, descolonização cultural.

Recibido: 9/12/2025 Aprobado: 10/1/2026

Introducción

El siglo XIX fue un periodo crucial para América Latina, marcado por las luchas independentistas y los intentos de consolidación de las nuevas naciones. En medio de este escenario, José Martí se destacó como un pensador visionario que abogó por la unidad de los pueblos latinoamericanos frente a las amenazas imperialistas y la influencia cultural foránea (Amaya Falcón, 2022).

A pesar de que la figura de José Martí ha sido ampliamente estudiada por su trascendental labor a favor de la independencia de Cuba y su destacada labor como intelectual y poeta, su visión sobre la integración latinoamericana y su postura frente a la colonización cultural ha sido un aspecto menos abordado. Sin embargo, este tema reviste gran relevancia en el contexto de la época en la que vivió y mantiene su vigencia en la actualidad.

Autores como Roberto Fernández Retamar (1976) y Cintio Vitier (1995) han destacado la importancia de Martí como precursor del pensamiento anticolonial y de la defensa de la identidad cultural latinoamericana. Fernández Retamar, en su obra "Calibán" resalta el carácter visionario de Martí al denunciar el peligro del imperialismo cultural y proponer una conciencia latinoamericana liberadora frente a la dominación colonial. Por su parte, Vitier, en su libro "Martí y la integración cívico-literaria de Hispanoamérica" analiza la labor de Martí como promotor de la unidad cultural y espiritual de los pueblos latinoamericanos, así como su defensa de las raíces autóctonas frente a la influencia extranjerizante.

Sin embargo, a pesar de estos valiosos aportes, aún se requiere una investigación más exhaustiva que analice de manera crítica y sistemática los planteamientos de Martí en torno a la integración latinoamericana y la colonización cultural. Es necesario profundizar en su enfoque metodológico para enfrentar la influencia cultural foránea, examinar las posibles contradicciones entre su pensamiento y la realidad de su época, y evaluar la vigencia y aplicabilidad de sus ideas en el contexto actual.

En este contexto, surgen preguntas como: ¿Cuál fue la visión de Martí sobre la integración latinoamericana y su importancia frente a las amenazas externas? ¿Cómo abordó el tema de la colonización cultural y qué estrategias propuso para enfrentarla? ¿Existieron contradicciones entre su pensamiento y las realidades de su época? ¿En qué medida sus ideas son relevantes y aplicables en la actualidad?

El objetivo de esta investigación es analizar el pensamiento de José Martí en torno a la integración latinoamericana y su postura frente a la colonización cultural. Se abordarán aspectos como su visión de la unidad regional, su concepción de la identidad cultural, su crítica a la influencia cultural foránea y las estrategias que propuso para enfrentar este fenómeno. Un estudio exhaustivo en estas áreas permitiría comprender de manera más integral el legado de Martí en cuanto a la defensa de la identidad cultural latinoamericana y su visión de unidad regional frente a las amenazas externas.

Metodología

Para estudiar la relación entre José Martí y la integración latinoamericana frente a la colonización cultural desde un enfoque cualitativo, se propone una metodología que incluye diversas técnicas de investigación. Se realizó una exhaustiva investigación documental mediante la revisión de fuentes bibliográficas en bases de datos académicas reconocidas como JSTOR, Scielo, Redalyc, Google Scholar y Dialnet.

Este proceso permitió recopilar información relevante sobre José Martí, la integración latinoamericana y la colonización cultural. Se llevó a cabo un análisis de contenido que se centró en examinar los textos de José Martí, así como las obras de otros autores que han estudiado su pensamiento, junto con documentos relacionados con la integración latinoamericana y la problemática de la colonización cultural. Esta técnica de análisis permitirá identificar conceptos clave, definiciones, problemáticas, soluciones y propuestas presentes en la literatura especializada.

En cuanto a la recolección de datos, se emplearon palabras clave específicas como "José Martí", "integración latinoamericana", "colonización cultural", "identidad cultural", "unidad latinoamericana", "antiimperialismo", "independencia" y "pensamiento martiano" para buscar y seleccionar la información relevante. El muestreo se realizó de manera intencional aleatoria, eligiendo una muestra representativa de la literatura disponible sobre el tema y priorizando documentos de autores e instituciones reconocidos en el campo de estudio.

Una vez recopilados los datos, se procedió al análisis de los mismos mediante la codificación de contenido para identificar los principales conceptos y relaciones entre ellos. Se aplicó la triangulación de datos para contrastar los hallazgos obtenidos de diferentes fuentes y se realizó un análisis comparativo para establecer relaciones y diferencias entre los enfoques abordados. Finalmente, se llevó a cabo una síntesis integrativa de los resultados para ofrecer una visión actualizada del estado del conocimiento sobre la relación entre José Martí y la integración latinoamericana en el contexto de la colonización cultural.

Resultados y discusión

Contexto económico, político y cultural

José Martí desarrolló su pensamiento y su visión de unidad regional en América Latina en un contexto económico, político y cultural marcado por diversas tensiones y amenazas (Calderón, 2014). El pensamiento integracionista y la visión de unidad regional de José Martí estuvieron fuertemente influenciados por el contexto histórico de finales del siglo XIX en América Latina. Este período estuvo marcado por las luchas por la independencia de las colonias españolas y el avance del imperialismo de potencias europeas y estadounidense en la región (Galeano, 1989).

Las guerras de independencia que sacudieron a América Latina a principios del siglo XIX dejaron un legado de fragmentación y debilidad en las nuevas naciones. Por lo que, Martí comprendió que esta división dificultaba la capacidad de los países latinoamericanos para defender su soberanía y resistir las ambiciones expansionistas de las potencias extranjeras.

Por otro lado, el creciente imperialismo europeo y estadounidense en América Latina representaba una amenaza directa para la autodeterminación de los pueblos de la región. Martí fue testigo de cómo Estados Unidos, tras consolidar su dominio en el continente americano, comenzó a extender su influencia económica y política en el Caribe y Centroamérica, lo que consideraba un peligro para la independencia de Cuba y el resto de naciones latinoamericanas (Fernández, 1972).

De esta manera, la intervención europea en países como México y la doctrina del "Destino Manifiesto" de Estados Unidos, que justificaba su expansión territorial, sobre la base de que era un derecho y destino "manifiesto" de la nación estadounidense extender su dominio desde el Atlántico hasta el Pacífico, generaron en Martí la convicción de que solo a través de la unidad regional los pueblos latinoamericanos podrían resistir estas amenazas externas.

Esta doctrina promovía la idea general de que Estados Unidos tenía el derecho y el deber "divino" de expandir su control y su sistema político-económico a todo el continente americano. En este sentido, las implicaciones de esta doctrina sí suponían una amenaza para la soberanía e independencia de las naciones latinoamericanas, ya que justificaba la intervención y dominación de Estados Unidos sobre estos territorios en nombre de su supuesto "destino manifiesto".

El término "Destino Manifiesto" fue acuñado por primera vez en 1845 por el periodista John L. O'Sullivan en un artículo publicado en la revista Democratic Review, en el contexto de la anexión de Texas por parte de Estados Unidos. O'Sullivan escribió: "El cumplimiento de nuestro destino manifiesto de extender la posesión de nuestros a la totalidad del continente que la Providencia nos ha deparado para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno federado entregado a nosotros" (pág. 13).

Si bien la idea del expansionismo territorial estadounidense venía gestándose desde inicios del siglo XIX, con el planteamiento de que "América era para los americanos formulada por James Monroe en el año 1823, - que advertía a las potencias europeas de no intervenir en los asuntos del continente americano-", la cita de John L. O'Sullivan en 1845 es considerada la primera formulación explícita de la doctrina del "Destino Manifiesto". En ella, O'Sullivan justificó la expansión territorial como un "destino manifiesto" otorgado por la Providencia para que Estados Unidos extendiera su dominio sobre todo el continente americano y desarrollara su "gran experimento de libertad y autogobierno federado".

Esta doctrina cobró mayor impulso después de la Guerra Mexicano-Estadounidense (1846-1848), en la que Estados Unidos se anexionó vastos territorios del norte de México. Asimismo, la compra de Alaska a Rusia en 1867 fue vista como parte de este supuesto "destino manifiesto" de expansión territorial y control continental por parte de la nación estadounidense.

En este contexto, el pensamiento integracionista de Martí se nutrió de la necesidad de forjar una identidad común latinoamericana, basada en las raíces culturales e históricas compartidas, para hacer frente a los desafíos que imponía el avance del imperialismo. Martí vio en la unidad regional la única vía para que los países de América Latina pudieran defender su soberanía, preservar su identidad y fortalecerse económica y políticamente ante las potencias extranjeras.

Desde una perspectiva económica, la región latinoamericana enfrentaba el avance del imperialismo y la creciente influencia de potencias extranjeras, principalmente de Estados Unidos, que buscaban expandir sus intereses comerciales y económicos en la región (Ette, 2008).

En el ámbito político, las décadas posteriores a las guerras de independencia estuvieron caracterizadas por la inestabilidad y los conflictos internos en varios de los nuevos países latinoamericanos, así como por las disputas territoriales entre ellos (Ramos, 2012). Además, la amenaza del intervencionismo y la dominación por parte de potencias extranjeras era latente, tal como lo evidenciaron episodios como la ocupación estadounidense de territorio mexicano en 1846-1848 (Marichal, 2001).

En el plano cultural, Martí percibió el peligro de la colonización cultural y la imposición de modelos foráneos, principalmente provenientes de Europa y Estados Unidos, que amenazaban la identidad autóctona de los pueblos latinoamericanos (Fernández Retamar, 1976). Esta situación se vio exacerbada por el auge del positivismo y el pensamiento eurocéntrico, que consideraba a las culturas latinoamericanas como inferiores y atrasadas (Vitier, 1995).

Ante este contexto desafiante, Martí vio en la unidad regional de América Latina una necesidad imperiosa para enfrentar las amenazas externas y fortalecer la identidad cultural propia. Autores como Ottmar Ette (2008) en su obra "José Martí: Apostle of Freedom" (José Martí: Apóstol de la libertad) y Jesús Ramos (2012) en "Martí y la integración latinoamericana" han analizado cómo Martí concibió la integración latinoamericana como una estrategia para resistir el imperialismo y la dominación económica, política y cultural de las potencias extranjeras.

Asimismo, Roberto Fernández Retamar (1976) en su ensayo "Calibán" y Cintio Vitier (1995) en "Martí y la integración cívico-literaria de Hispanoamérica" han destacado la importancia que Martí otorgó a la defensa de la identidad cultural latinoamericana y su visión de unidad regional como un medio para preservar y fortalecer las raíces autóctonas frente a la influencia extranjerizante.

Visión martiana de unidad

La visión de unidad regional en América Latina era un concepto fundamental en el pensamiento de José Martí. Concebía esta unidad como una necesidad estratégica para enfrentar desafíos comunes y preservar la identidad, independencia y soberanía de los pueblos latinoamericanos frente a las amenazas del imperialismo y la dominación extranjera, principalmente de Estados Unidos.

Martí aboga por la unión de las naciones latinoamericanas, trascendiendo las fronteras nacionales y forjando una identidad común en la región, como una estrategia para resistir el expansionismo estadounidense y evitar la imposición de modelos ajenos. Consideraba que esta integración regional fortalecería económica y políticamente a los países latinoamericanos, permitiéndoles negociar en mejores condiciones y defender sus intereses comunes, al tiempo que promovía la cooperación, la solidaridad y la preservación de las tradiciones y valores propios.

Martí visualiza en su ensayo "Nuestra América", publicado en 1891, la unidad regional de la siguiente manera:

 Unión de los pueblos latinoamericanos: Martí abogaba por la unión de todas las naciones latinoamericanas, trascendiendo las fronteras nacionales y forjando una identidad común como región.

 Defensa contra el imperialismo: Consideraba que la unidad regional era indispensable para resistir el expansionismo y la influencia creciente de Estados Unidos en América Latina, lo cual percibía como una amenaza a la soberanía e independencia de los países latinoamericanos.

 Preservación de la identidad cultural: Martí creía que la unidad regional permitiría preservar la rica identidad cultural, las tradiciones y los valores propios de los pueblos latinoamericanos, evitando la imposición de modelos ajenos.

 Fortalecimiento económico y político: La unión regional fortalecería a los países latinoamericanos económica y políticamente, permitiéndoles negociar en mejores condiciones con las potencias extranjeras y defender sus intereses comunes.

 Integración y solidaridad: La visión martiana promovía la integración, la cooperación y la solidaridad entre los pueblos latinoamericanos, reconociendo sus afinidades históricas, culturales y lingüísticas.

 Consecuentemente, el concepto de integración latinoamericana desde la perspectiva de José Martí se fundamenta en ideales de unidad, solidaridad, respeto a la diversidad y fortalecimiento mutuo de los pueblos de América Latina, con el objetivo de preservar su independencia, soberanía e identidad cultural frente a las amenazas externas y las divisiones internas heredadas del colonialismo.

En su ensayo "Nuestra América" (1891), Martí expresó su rechazo al panamericanismo promovido por Estados Unidos y la necesidad de preservar la identidad y la independencia de los pueblos latinoamericanos a través de la unidad regional. Como señala Ette (2008) en la introducción a la antología "Our America: Writings on Latin America and the Struggle for Cuban Independence", la visión martiana de una América Latina unida respondía a la amenaza del imperialismo estadounidense y buscaba fortalecer la identidad cultural latinoamericana.

Retamar (2009), en la introducción a "José Martí: Ensayos y crónicas", resalta la importancia del pensamiento de Martí en la defensa de la unidad latinoamericana y su crítica al expansionismo de Estados Unidos en la región. Asimismo, Zea (1976), en su obra "El pensamiento latinoamericano", analiza la tradición del pensamiento latinoamericano, incluyendo la visión martiana de la unidad regional como una necesidad para enfrentar los desafíos comunes de los pueblos latinoamericanos.

El hecho es que, para José Martí, la unidad regional en América Latina era concebida como una estrategia vital para resistir el imperialismo, preservar la identidad cultural, fortalecer a las naciones latinoamericanas y promover la integración y solidaridad entre ellas, frente a los desafíos y amenazas externas.

Ideario martiano frente a la colonización cultural

José Martí concibió la colonización cultural como un grave peligro para la identidad y la soberanía de los pueblos latinoamericanos. Frente a esta amenaza, planteó la integración cultural como medio para fortalecer la identidad cultural propia de la región. Asimismo, Martí advirtió sobre los intentos de imposición cultural por parte de las potencias extranjeras, especialmente de Estados Unidos, a través de su creciente influencia política y económica en América Latina.

Es decir, del pensamiento martiano se infiere que la colonización cultural es el proceso mediante el cual se imponen patrones culturales de una potencia dominante sobre una región conquistada, influyendo en las mentalidades y la identidad de los pueblos colonizados. Veía en esta colonización cultural un mecanismo para socavar las raíces, tradiciones y valores autóctonos de los pueblos latinoamericanos.

En su ensayo "Nuestra América", Martí exhortó a los latinoamericanos a rechazar la imitación servil de modelos culturales ajenos y a construir una conciencia cultural propia, arraigada en la rica diversidad étnica, lingüística y cultural de la región. Afirmó: "La leyenda es ésta: la joven América, la virgen América, la América libre y desnuda, se salvó del poderoso abrazo del hombre blanco, su rastreador y seductor, correspondiendo con su hombre indígena y respondió a su amorosa solicitud".

Para Martí, la integración cultural era clave para resistir esta colonización cultural. Concibió la idea de una "Patria Grande", una identidad cultural latinoamericana común, forjada a partir de las raíces indígenas, africanas y españolas, pero con una conciencia propia y libre de imposiciones externas.

Promovió el estudio profundo de la historia, las tradiciones y las luchas de emancipación de los pueblos latinoamericanos, como fuente de orgullo y autoafirmación cultural. Instó a los intelectuales y artistas de la región a cultivar y difundir las expresiones culturales genuinas, reflejando la realidad y las aspiraciones de sus pueblos.

Asimismo, Martí abogó por el intercambio cultural entre las naciones latinoamericanas, fomentando el conocimiento mutuo y el reconocimiento de la diversidad cultural como una riqueza compartida. Esta integración cultural permitiría fortalecer la identidad regional sin socavar las particularidades de cada pueblo.

En síntesis, José Martí concibió la colonización cultural como una estrategia de dominación extranjera y planteó la integración cultural como respuesta para fortalecer la identidad cultural latinoamericana, basada en el conocimiento profundo de las raíces comunes, el respeto a la diversidad y el cultivo de las expresiones artísticas y tradiciones genuinas de la región.

En su ensayo "Nuestra América" de 1891, Martí advierte con gran clarividencia sobre los peligros de lo que hoy llamaríamos la "colonización cultural" procedente de Europa y Estados Unidos:

"El desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América; y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto, para que no la desdeñe (...) Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos"

Aquí Martí intuye que la colonización ya no opera sólo mediante la conquista militar o la dominación política y económica, sino a través de la imposición solapada de patrones culturales que configuran mentalidades e imaginarios colectivos funcionales a los intereses imperiales. Por eso destaca la urgencia de fortalecer el autoconocimiento y la autoestima de los pueblos latinoamericanos para romper con esas dinámicas de dependencia cultural.

Más adelante, en ese mismo texto, puntualiza:

"Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. Y calle el pedante vencido; que no hay patria en que pueda tener el hombre más orgullo que en nuestras dolorosas repúblicas americanas. ¡Salvemos la patria!"

Aquí Martí deja claro que la integración con el mundo debe hacerse sin perder la raíz, sin renunciar a la propia identidad cultural. Y llama la atención sobre el potencial emancipador de los diferentes y ricos sustratos culturales de las "dolorosas repúblicas americanas".

Unidad de América Latina desde un plano ideológico, político y económico

José Martí no solo abogó por la unidad de América Latina desde un plano ideológico, sino que también propuso planteamientos concretos para lograr la integración política y económica de la región. Expuso su propuesta de crear un gran partido político que uniera a Cuba, México y los países de Sudamérica en su ensayo titulado "Nuestra América", publicado en 1891.

En este influyente texto, Martí analizó la situación de América Latina y llamó a la unidad continental como medio para lograr la independencia y el desarrollo de la región. En una célebre cita, el prócer cubano afirmó: "Una vez más la vieja cólera me hostiga y me lanza al camino, de ser, en el resplandor vivo de la obra de todos, el Obrero." Fue en este contexto que Martí planteó su idea de conformar un partido político multinacional que agrupara a los movimientos emancipadores de toda América Latina. En sus propias palabras:

"Es necesario convocar, entre los elementos vivos y los escritores y los oradores que hallen arte nuevo y levanten la voz, y la prensa que obedezca al espíritu del tiempo, un partido inicial que lata a la par con el de la América del Norte, que abra los caminos, ponga las bases y dé comienzo a la obra."

Martí concebía este partido como una fuerza política continental, capaz de coordinar los esfuerzos por la independencia y la integración regional. Su visión era crear una organización estructurada, con presencia en todos los países de América Latina, que respondiera a un liderazgo unificado.

Martí concebía este partido como una fuerza política continental, capaz de trascender las fronteras nacionales y articular un movimiento unificado en torno a los ideales de la emancipación latinoamericana. Su visión era conformar una organización política sólida y estructurada, que canalizara los esfuerzos por la independencia y la integración regional.

El prócer cubano planteaba que este partido debía tener presencia en todos los países de América Latina, con células locales que se coordinaran y respondieran a un liderazgo continental. De esta manera, se podría generar una verdadera fuerza política regional, capaz de enfrentar los desafíos comunes y avanzar hacia la unidad.

La particularidad de esta propuesta de Martí, es que se concibió no solo desde un punto de vista político, sino también económico. Consideraba que la integración económica era fundamental para fortalecer la autonomía de la región y reducir su dependencia de las potencias extranjeras. El partido continental debía promover la creación de un mercado común latinoamericano, facilitando el intercambio comercial y la cooperación económica entre los países miembros.

Por otro lado, Martí planteaba que este partido debía tener una visión social y cultural, promoviendo la educación, la difusión de las artes y las letras, y el fortalecimiento de las identidades nacionales dentro de una identidad latinoamericana más amplia. De esta manera, se forjaría una conciencia regional sólida, capaz de resistir la influencia cultural externa y preservar la autenticidad de los pueblos latinoamericanos.

Visión anticolonialista y anti-imperialista en su concepción integracionista latinoamericana

La visión anticolonialista y anti-imperialista de José Martí se encuentra profundamente arraigada en su concepción integracionista latinoamericana. Para Martí, la unidad de los pueblos de América Latina era fundamental no solo para superar la fragmentación política y económica de la región, sino también para resistir la influencia y el dominio cultural y político de las potencias extranjeras, particularmente de Estados Unidos.

Martí fue un firme crítico del expansionismo imperialista de Estados Unidos en la región, advirtiendo sobre los peligros de la creciente hegemonía norteamericana y su amenaza a la soberanía y la identidad cultural de los países latinoamericanos. En su visión, la integración latinoamericana era una herramienta indispensable para contrarrestar esta influencia externa y preservar la autonomía de la región.

Su concepción de la unidad latinoamericana estaba imbuida de un profundo sentido anticolonialista, que buscaba liberarse de las ataduras culturales, económicas y políticas impuestas por las potencias coloniales europeas y, posteriormente, por el imperialismo emergente de Estados Unidos. Martí abogaba por la construcción de una identidad latinoamericana propia, arraigada en sus raíces culturales y valores, como una forma de resistir la colonización cultural y mantener la soberanía de los pueblos de la región.

Además, su visión integracionista tenía como objetivo fortalecer la posición de América Latina en el escenario global, evitando que los países de la región fueran dominados o explotados por las potencias imperialistas. La unidad latinoamericana era vista como una forma de consolidar un bloque regional fuerte, capaz de defender sus intereses y resistir las presiones externas.

Es evidente que José Martí se anticipó de manera asombrosa a la problemática de la colonización y homogenización cultural como herramienta de dominio global, y sentó las bases de una propuesta descolonizadora, integradora y profundamente humanista para la región. El eje es el fortalecimiento de la autoestima, la autoafirmación regional y el conocimiento propio como punto de partida para una auténtica integración y un equitativo diálogo intercultural con el mundo.

Huellas de la colonización cultural en América Latina

La colonización cultural en América Latina ha dejado una huella profunda en la identidad y autonomía de los países de la región, marcando un antes y un después en la forma en que las sociedades latinoamericanas se conciben a sí mismas y se relacionan con el mundo. La imposición de la cultura europea sobre las culturas indígenas ha tenido consecuencias significativas que perduran hasta hoy en día. Uno de los aspectos más evidentes de esta colonización cultural es la marcada influencia de la religión católica en la región. La llegada de los colonizadores españoles y portugueses trajo consigo la imposición de esta religión, que se convirtió en un pilar fundamental de la vida cotidiana y de las instituciones en muchos países latinoamericanos (Quijano, 2000).

Esta influencia se refleja en la arquitectura de las ciudades, en las festividades religiosas y en la moral y valores de la sociedad, contribuyendo a la homogeneización cultural y a la pérdida de diversidad en la región. Además, la imposición del idioma español y portugués como lenguas dominantes en la región ha tenido un impacto profundo en la diversidad lingüística de América Latina. Muchas lenguas indígenas han desaparecido o se encuentran en peligro de extinción debido a la supresión y marginación de estas lenguas durante la colonización (Mignolo, 2000). Esta pérdida lingüística representa no solo la desaparición de un medio de comunicación, sino también la pérdida de una cosmovisión y de un sistema de conocimientos únicos.

En términos de pérdida de identidad, la prohibición de las prácticas culturales tradicionales de las comunidades indígenas durante la colonización ha tenido consecuencias devastadoras (García Canclini, 1990). Muchas tradiciones ancestrales, conocimientos sobre la naturaleza y formas de organización social se han perdido o han sido marginados, lo que ha contribuido a la pérdida de diversidad cultural en la región. La cosmovisión indígena, basada en el respeto a la naturaleza y en una relación armoniosa con el entorno, ha sido desplazada por un modelo cultural impuesto que prioriza la explotación de los recursos naturales y la acumulación de riqueza.

En cuanto a la autonomía, la colonización cultural ha generado una dependencia de los países latinoamericanos respecto a los países colonizadores, tanto en términos económicos como culturales (Quijano, 2000). La influencia de la cultura europea en los sistemas educativos y legales de muchos países latinoamericanos refleja una continuidad de las estructuras coloniales que limitan la autonomía de estas naciones. Los modelos educativos impuestos durante la colonización han perpetuado una visión eurocéntrica del mundo, marginando los saberes locales y perpetuando desigualdades sociales y económicas.

En el ámbito económico, la imposición de patrones culturales foráneos ha llevado a la estandarización de gustos y estilos en la moda y la gastronomía, lo que ha contribuido a la pérdida de identidad culinaria y textil en muchas comunidades latinoamericanas, repercutiendo en la producción y comercialización de bienes y servicios, generando una dependencia de productos extranjeros que afecta la economía local (Mignolo, 2007). Por lo que, la preferencia por marcas internacionales en la moda y el consumo de alimentos procesados, en lugar de productos locales, ha contribuido a la pérdida de identidad culinaria y textil en muchas comunidades, afectando a los productores locales y a la economía regional.

En términos políticos, la colonización cultural ha influido en la percepción de la identidad nacional y en la construcción de la ciudadanía en América Latina (Dussel, 1994). La falta de valoración de las expresiones culturales autóctonas y la predominancia de patrones culturales foráneos han contribuido a la desarticulación de la identidad nacional y a la fragmentación de la sociedad. Además, la influencia de la cultura europea en los sistemas educativos y legales de la región refleja una continuidad de las estructuras coloniales que pueden limitar la autonomía política de los países latinoamericanos.

En el ámbito político, la falta de apoyo al cine nacional y la limitada visibilidad de las producciones locales han obstaculizado la representación de las diversas realidades y culturas presentes en América Latina (Walsh, 2009). Esto ha contribuido a una narrativa cultural dominante impuesta desde fuera, que puede influir en las percepciones políticas y sociales de los países latinoamericanos. Además, la predominancia de producciones extranjeras en el cine ha relegado a directores latinoamericanos a un segundo plano, limitando su capacidad para contar sus propias historias y representar su identidad cultural.

En relación a la integración regional, la homogeneización cultural impulsada por la colonización ha impactado en la diversidad y riqueza cultural de cada país, dificultando la construcción de una identidad latinoamericana común. El resultado ha sido que la colonización cultural ha generado barreras para una verdadera integración basada en el respeto y valoración de las diversas expresiones culturales autóctonas.

La promoción de políticas culturales inclusivas que respalden a los artistas locales y fomenten la diversidad cultural son fundamentales para fortalecer la identidad y autonomía cultural en la región. Valorar las raíces culturales propias y promover una producción artística diversa y auténtica son pasos esenciales para contrarrestar los efectos negativos de la colonización cultural en América Latina y fomentar una integración basada en el respeto mutuo y la valoración de las identidades regionales (Rama, 1982).

Esta homogeneización cultural ha sido exacerbada por el neoliberalismo, que prioriza la competencia global y la apertura de mercados, relegando la producción local y la preservación de tradiciones culturales a un segundo plano. Como resultado, se ha perpetuado la dependencia de los países latinoamericanos respecto a sus colonizadores, impactando negativamente en la autonomía económica de la región (Mattelart, 2003). La expansión de cadenas internacionales y centros comerciales ha contribuido a la homogeneización cultural y a la pérdida de identidad en la región, afectando la diversidad cultural y la autonomía de los pueblos latinoamericanos.

Caso de Estados Unidos

La colonización cultural de Estados Unidos en América Latina ha tenido un impacto significativo en la región, influyendo en diversos aspectos de la sociedad. En el ámbito del entretenimiento, especialmente en la industria cinematográfica y televisiva, las producciones de Hollywood y los programas de televisión estadounidenses han sido ampliamente consumidos en América Latina, moldeando las preferencias y gustos culturales del público (Hopenhayn, 2002). Esta influencia puede llevar a una dominación de narrativas estadounidenses y a la marginalización de producciones locales, impactando en la diversidad de expresiones culturales en la región.

En la escena musical, los géneros musicales estadounidenses como el pop, el hip-hop y el rock han tenido un impacto significativo en la música latinoamericana. La difusión de artistas y estilos musicales estadounidenses puede influir en las preferencias del público y en la producción musical local, generando una fusión de estilos, pero también planteando interrogantes sobre la preservación de la música tradicional y los sonidos locales.

Además, las tendencias de moda y los hábitos de consumo estadounidenses también han permeado los mercados latinoamericanos. La influencia de marcas estadounidenses, estilos de ropa y estándares de belleza puede moldear la industria de la moda y el comportamiento del consumidor en la región (Beverley, 1999). La promoción de la moda estadounidense puede impactar en los diseñadores locales y en las industrias textiles tradicionales, potencialmente eclipsando o modificando las identidades de moda locales.

Asimismo, la cultura de la comida rápida y la industria de alimentos procesados de Estados Unidos han impactado los hábitos alimenticios y los patrones de consumo en algunos países latinoamericanos (Zea, 1986). La presencia de cadenas de comida rápida estadounidenses y la disponibilidad de alimentos procesados pueden influir en la cocina local y en los hábitos alimenticios, posiblemente llevando a un alejamiento de las prácticas culinarias tradicionales.

En general la colonización cultural de Estados Unidos en América Latina plantea debates sobre la preservación de identidades locales, el equilibrio entre influencias globales y tradiciones locales, y la importancia de valorar y salvaguardar el rico patrimonio cultural de cada país latinoamericano. Subraya la necesidad de diversidad cultural, la promoción de las artes y tradiciones locales, y la preservación de expresiones culturales únicas frente a influencias externas (Dorfman, 1998).

Impacto del capital extranjero

La creciente presencia y dominio de empresas extranjeras en América Latina en los sectores económicos, políticos y culturales ha generado un impacto significativo en la región. En el ámbito del crecimiento económico, estas empresas controlan una parte sustancial de la economía latinoamericana, especialmente en sectores clave como la minería, la energía y la agricultura. Ejemplos en la Tabla No. 1, sobre como BHP Billiton, ExxonMobil y Cargill ilustran la magnitud de esta presencia extranjera.

Tabla No. 1: Dominio del capital extranjero en América Latina

Sector

Empresas extranjeras

Países de origen

Países receptores

Participación de mercado

Minería

BHP Billiton, Rio Tinto, Glencore

Australia, Reino Unido, Suiza

América Latina

70%

Energía

ExxonMobil, Chevron, Shell

Estados Unidos

América Latina

60%

Agricultura

Cargill, Monsanto, Bunge

Estados Unidos

América Latina

50%

Minería

BHP Billiton, Rio Tinto, Glencore

Australia, Reino Unido, Suiza

América Latina

70%

Energía

ExxonMobil, Chevron, Shell

Estados Unidos

América Latina

60%

Agricultura

Cargill, Monsanto, Bunge

Estados Unidos

América Latina

50%

Fuente: CEPAL (2022).

Sin embargo, las consecuencias de este dominio económico son preocupantes. La salida de capitales hacia los países de origen de estas empresas limita el desarrollo local, generando una dependencia económica que socava la autonomía de los países latinoamericanos y contribuye al deterioro ambiental debido a las prácticas extractivas.

En el ámbito político, el poder económico de las empresas extranjeras les otorga influencia en las decisiones gubernamentales, lo que puede debilitar la democracia y afectar la soberanía de los países latinoamericanos. La promoción de tratados de libre comercio y el financiamiento de campañas políticas son ejemplos de cómo estas empresas pueden influir en las políticas nacionales. Esta influencia exacerbada por el lobby empresarial puede conducir a políticas que benefician a las élites económicas en detrimento de la población, aumentando la desigualdad y debilitando la participación ciudadana en la toma de decisiones políticas.

El lawfare, o guerra jurídica, ha sido una estrategia utilizada con frecuencia en América Latina para debilitar a líderes políticos y movimientos sociales, especialmente aquellos de orientación izquierdista. Ejemplos emblemáticos incluyen el caso del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue encarcelado en el marco de la operación Lava Jato sin pruebas contundentes, lo que muchos consideran un claro caso de lawfare para deslegitimar al Partido de los Trabajadores y evitar su participación en las elecciones.

En Ecuador, el expresidente Rafael Correa enfrentó acusaciones de corrupción en un caso ampliamente visto como lawfare para socavar su gobierno y evitar su regreso al poder. En Argentina, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner ha sido objeto de múltiples causas judiciales que se perciben como estrategias de lawfare para desacreditarla y obstaculizar su participación en futuras elecciones. En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha enfrentado sanciones internacionales que muchos consideran como una forma de lawfare para debilitar su administración y promover un cambio de régimen.

Estos casos de lawfare en América Latina han tenido diversas consecuencias, entre las que se destaca el debilitamiento de la democracia al atacar a líderes y movimientos políticos. Además, el uso de esta estrategia ha contribuido a la polarización política y a la generación de conflictos sociales en la región, lo que ha llevado a una mayor inestabilidad política en varios países. Ante esta situación, resulta fundamental fortalecer el sistema judicial para garantizar su independencia e imparcialidad, así como promover la transparencia en el sistema judicial para prevenir el uso indebido del lawfare. Asimismo, es esencial denunciar y combatir el lawfare a nivel nacional e internacional para proteger la integridad de los procesos judiciales y preservar la democracia en la región latinoamericana.

En el ámbito cultural, las empresas extranjeras ejercen una fuerte influencia a través de los medios de comunicación, la publicidad y la industria del entretenimiento, difundiendo sus valores y estilos de vida. Esta influencia puede llevar a la homogeneización cultural, la alienación de las culturas locales y la erosión de la diversidad cultural en América Latina. La difusión de valores extranjeros puede socavar la identidad cultural latinoamericana y amenazar la supervivencia de las culturas indígenas, generando problemas de autoestima y sentido de pertenencia en la población.

En el ámbito cultural, las empresas extranjeras, principalmente de origen estadounidense y europeo, ejercen una poderosa influencia en América Latina a través de diversos canales, como los medios de comunicación masiva, la publicidad y la industria del entretenimiento. Esta influencia cultural foránea representa una amenaza significativa para la preservación de la identidad cultural latinoamericana y la diversidad cultural de la región.

Los medios de comunicación, dominados por grandes conglomerados multinacionales, difunden constantemente valores, estilos de vida y patrones de consumo ajenos a las realidades locales. La televisión, el cine, la música y las plataformas digitales son utilizados como vehículos para promover una cultura homogénea, globalizada y frecuentemente alineada con los intereses comerciales de estas empresas.

La publicidad, por su parte, se ha convertido en una herramienta poderosa para la imposición de modelos de belleza, aspiraciones y hábitos de consumo foráneos. Las campañas publicitarias, diseñadas por agencias multinacionales, presentan a menudo estereotipos y valores que contrastan con las tradiciones y costumbres locales, influyendo en la percepción y las aspiraciones de la población latinoamericana, especialmente de los jóvenes.

La industria del entretenimiento, liderada por grandes productoras y plataformas de streaming, ha contribuido a la propagación de una cultura homogénea y estandarizada a nivel global. Las series, películas y contenidos producidos en Hollywood y otros centros de producción occidental dominan el mercado, desplazando a menudo las expresiones culturales autóctonas y perpetuando una visión sesgada de la realidad latinoamericana.

Esta influencia cultural externa puede tener consecuencias profundas en la identidad cultural de los pueblos latinoamericanos. La exposición constante a valores y estilos de vida foráneos puede llevar a la alienación de las culturas locales, la erosión de las tradiciones, el debilitamiento del sentido de pertenencia y la pérdida de la diversidad cultural que caracteriza a la región. La difusión masiva de contenidos y valores extranjeros puede socavar la autoestima y el orgullo cultural de las poblaciones indígenas y afrodescendientes, cuyas costumbres y cosmovisiones se ven marginadas o invisibilizadas en favor de una cultura dominante impuesta desde el exterior.

Por lo tanto, es fundamental que los gobiernos, las organizaciones culturales y la sociedad civil en América Latina tomen medidas proactivas para contrarrestar esta influencia cultural homogeneizadora. Esto puede incluir el fomento de la producción cultural local, la promoción de la educación intercultural, la regulación de los contenidos mediáticos y publicitarios, y la creación de espacios para la expresión y difusión de las diversas identidades culturales de la región. Solo así se podrá preservar la rica diversidad cultural de América Latina y fortalecer la identidad cultural de sus pueblos frente a la creciente influencia de las empresas y las potencias culturales extranjeras.

Tabla No. 2: Dominio del Capital Extranjero en la Cultura Latinoamericana

Sector

Influencia del capital extranjero

Ejemplos

Cifras

Consecuencias

Industria del entretenimiento

Dominante

- Hollywood domina el mercado cinematográfico con más del 80% de participación en algunos países. - Plataformas de streaming como Netflix, Disney+ y Amazon Prime Video ganan popularidad.

- En 2021, la taquilla latinoamericana recaudó $2.6 mil millones, de los cuales $2.1 mil millones fueron para películas de Hollywood. - Netflix tiene más de 30 millones de suscriptores en América Latina.

- Homogeneización cultural. - Alienación de las culturas locales. - Erosión de la identidad cultural.

Publicidad

Fuerte

- Empresas transnacionales controlan gran parte del mercado. - La publicidad extranjera oftente promueve valores y estilos de vida occidentales.

- En 2022, el mercado publicitario latinoamericano alcanzó los $70 mil millones. - Las empresas transnacionales controlan el 60% del mercado publicitario latinoamericano.

- Pérdida de diversidad cultural. - Debilitamiento de la identidad cultural. - Dependencia económica y cultural.

Redes sociales

Creciente

- Plataformas como Facebook, Instagram y TikTok son ampliamente utilizadas. - Los algoritmos pueden amplificar contenido extranjero y limitar la visibilidad de contenido local.

- En 2023, hay más de 400 millones de usuarios de redes sociales en América Latina. - Facebook es la red social más utilizada en Latinoamérica, con más de 250 millones de usuarios.

- Homogeneización cultural. - Alienación de las culturas locales. - Erosión de la identidad cultural.

Pobreza y analfabetismo cultural

La pobreza y el analfabetismo cultural en América Latina son dos problemas interconectados que tienen un impacto significativo en la región. Según la UNESCO, en 2020, 25 millones de personas en América Latina eran analfabetas, lo que representa el 5,4 % de la población total. Los países con mayor índice de analfabetismo son Haití (22,6%), Guatemala (13,2 %) y Nicaragua (10,4%) (UNESCO, 2023). Estas cifras son alarmantes y reflejan la falta de acceso a la educación y la cultura en la región.

El analfabetismo limita las oportunidades de desarrollo personal y profesional de las personas, perpetuando la pobreza y la exclusión social. Además, las personas analfabetas son más vulnerables a la manipulación política, ideológica y comercial, lo que debilita la participación ciudadana y la democracia. La falta de educación crítica también dificulta la transmisión de tradiciones y valores culturales, poniendo en riesgo la identidad cultural de la región (Monterrubio Cabrera y Gordillo Benavente, 2023).

Las empresas extranjeras aprovechan la pobreza y el analfabetismo cultural en América Latina para explotar los recursos naturales y humanos, imponer valores y estilos de vida extranjeros, y debilitar la soberanía de los países latinoamericanos. Esta influencia extranjera puede erosionar la identidad cultural de la región y limitar la autonomía de los países.

En este contexto, la integración latinoamericana puede enfrentar obstáculos significativos. La falta de educación y cultura crítica en la población puede dificultar la construcción de una identidad latinoamericana fuerte y unificada. Además, la influencia extranjera en la región puede debilitar la cooperación entre los países latinoamericanos, ya que las empresas extranjeras pueden promover intereses que no necesariamente coinciden con los de la región en su conjunto.

Para abordar estos desafíos, es fundamental invertir en educación pública de calidad, promover la cultura local y regular la influencia extranjera en la región. Estas medidas son esenciales para fortalecer la autonomía y la identidad cultural de América Latina, y para fomentar una integración regional basada en la solidaridad y el respeto mutuo. Solo a través de un enfoque integral y colaborativo, América Latina podrá superar los obstáculos que representa la pobreza, el analfabetismo cultural y el dominio extranjero en la región.

En conjunto, estos factores destacan la urgencia de abordar el dominio extranjero en América Latina desde una perspectiva integral que proteja la identidad cultural, promueva la autonomía económica y política, y garantice la diversidad y riqueza cultural de la región.

Martí versus colonización cultural

José Martí, prócer cubano del siglo XIX, se preocupó por la colonización cultural que sufría América Latina a manos de las potencias europeas y norteamericanas. Para combatirla, propuso diversas estrategias que aún hoy son relevantes. Por ejemplo, Martí consideraba la educación como la base para la emancipación cultural. La educación debía fomentar el pensamiento crítico, la creatividad y el conocimiento de la historia y la cultura propia. En sus palabras, "los hombres son más libres y más fuertes mientras más cultivan sus inteligencias."

Martí abogaba por la difusión de la cultura latinoamericana en todas sus expresiones: literatura, música, artes plásticas, etc. Esta difusión debía fortalecer la identidad cultural de la región y resistir la influencia extranjera. Según Martí, "Nuestra América es mestiza, con alma de indio y corazón de criollo."

Otra estrategia propuesta por Martí era la creación de espacios de diálogo y cooperación entre los países latinoamericanos. Esta cooperación fortalecería la unidad regional y permitiría enfrentar con mayor fuerza la colonización cultural. En sus palabras, "de la unión vendrá la libertad."

Martí también promovía el patriotismo y el amor a la tierra propia, así como el desarrollo de una economía independiente. Denunciaba la explotación y el colonialismo como formas de dominación cultural. Por consiguiente, las ideas de José Martí siguen siendo una fuente de inspiración para la lucha por la emancipación cultural de América Latina. La educación, la difusión de la cultura propia y la creación de espacios de diálogo y cooperación son herramientas fundamentales para combatir la colonización cultural y construir una región más libre, autónoma y próspera.

Situación actual de la integración latinoamericana

Otro punto importante en el desarrollo de esta investigación, es el de la integración latinoamericana. Un anhelo que ha perdurado desde la época de la independencia, que continúa siendo un tema crucial en la región. Inspirados por visionarios como José Martí, quien abogaba por la unidad y la cooperación para lograr la autonomía cultural y política, se han establecido diversos avances y enfrentado desafíos significativos en este camino hacia la integración.

En términos de avances, se han creado organismos regionales como la CELAC, UNASUR y MERCOSUR, que buscan promover la integración en múltiples aspectos. La cooperación económica se ha fortalecido a través de mecanismos como el ALBA y el SELA, mientras que iniciativas como la Red de Casas de la Cultura Latinoamericana y Caribeña han contribuido a fomentar la integración cultural en la región.

Sin embargo, persisten desafíos importantes que obstaculizan el progreso de la integración latinoamericana. Las diferencias ideológicas entre los países, las desigualdades económicas que generan tensiones y limitan la cooperación, y la influencia de intereses externos, como la de Estados Unidos y otras potencias, representan barreras significativas que requieren atención y resolución.

En cuanto a la autonomía cultural, se han logrado avances en la promoción de la cultura latinoamericana y el fortalecimiento de una identidad común en la región. A pesar de esto, desafíos como el dominio cultural extranjero, especialmente de Estados Unidos, y la brecha entre las culturas de las élites y las culturas populares, aún plantean obstáculos para alcanzar una plena autonomía cultural.

En el ámbito de la autonomía política, si bien todos los países latinoamericanos son formalmente independientes de potencias europeas, siguen enfrentando desafíos como el intervencionismo extranjero y la dependencia económica que limita su autonomía política.

Aunque se han logrado avances en la integración latinoamericana y en la búsqueda de la autonomía cultural y política, es evidente que aún queda un largo camino por recorrer. Es fundamental fortalecer los mecanismos de integración, promover la unidad y la identidad latinoamericana, defender la autonomía cultural y luchar por la independencia política para avanzar hacia los ideales de José Martí y garantizar un futuro próspero y autónomo para la región.

Relevancia

El legado de José Martí, prócer cubano del siglo XIX, mantiene una vigencia trascendental en la América Latina contemporánea. Su visión de una región unida, autónoma culturalmente y comprometida con la justicia social sigue siendo un ideal por el cual luchar, especialmente frente a los desafíos actuales de la colonización cultural y la fragmentación regional.

Un pilar fundamental de las ideas de Martí es la defensa de la identidad cultural latinoamericana frente a la influencia extranjera, particularmente de Estados Unidos. Advertía sobre los peligros del imperialismo cultural y el riesgo de erosionar las raíces propias de la región. Su llamado a preservar y fortalecer la cultura autóctona es esencial para resistir la colonización cultural y mantener la soberanía identitaria.

Martí aboga por la integración latinoamericana como medio para superar la fragmentación política y económica que obstaculiza el desarrollo regional. La falta de unidad y cohesión entre los países sigue siendo un desafío que debilita la posición de América Latina en el escenario global. Su visión integracionista es una fuente de inspiración para construir un espacio regional sólido y capaz de enfrentar los retos comunes de manera conjunta.

Sus ideas sobre la justicia social y la necesidad de construir sociedades más equitativas e igualitarias resuenan con fuerza en una región que aún enfrenta graves problemas de pobreza, desigualdad y exclusión social. Martí instaba a abordar estas problemáticas para garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a oportunidades y puedan desarrollar su potencial.

La aplicabilidad de las ideas de Martí se manifiesta en diversos ámbitos. La promoción de la educación como herramienta para formar ciudadanos críticos y comprometidos con la sociedad es fundamental para combatir la colonización cultural y construir una región más justa. Asimismo, la difusión de la cultura latinoamericana en todas sus expresiones fortalece la identidad y resistencia frente a las influencias externas.

El pensamiento y el legado de José Martí tuvieron una influencia profunda en los movimientos y proyectos posteriores a favor de la integración latinoamericana, incluyendo la Revolución Cubana de 1959 y diversos esfuerzos integracionistas del siglo XX.

En primer lugar, la Revolución Cubana de 1959, liderada por Fidel Castro y el movimiento 26 de Julio, encontró en las ideas de Martí una fuente de inspiración fundamental. Los revolucionarios cubanos reivindicaron el ideario martiano de soberanía nacional, justicia social y unidad latinoamericana como pilares de su lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista y la influencia estadounidense en la isla.

El propio Fidel Castro reconoció en múltiples ocasiones la deuda que la Revolución Cubana tenía con el pensamiento de Martí. En sus discursos y escritos, Castro citó con frecuencia al prócer cubano y exaltaba su visión antiimperialista y anticolonialista. La defensa de la identidad cultural cubana y latinoamericana, así como la búsqueda de una integración regional más sólida, son objetivos que el gobierno revolucionario cubano persigue en consonancia con los ideales martianos.

También, la Revolución Cubana impulsó diversos proyectos y organizaciones regionales que buscaban fortalecer la unidad latinoamericana. La creación del Movimiento de Países No Alineados, la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) y la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) fueron algunas de las iniciativas que, aunque con diferentes matices ideológicos, respondían al espíritu integracionista promovido por Martí.

En el ámbito intelectual y académico, el legado de Martí también fue una fuente de inspiración para pensadores y movimientos que abogaban por la descolonización y la emancipación cultural de América Latina (Zamora-Arevalo y Florián-Cuetú, 2022). La teoría de la dependencia, desarrollada por autores como Raúl Prebisch y Theotonio Dos Santos, encontró eco en las ideas martinianas sobre la necesidad de romper con el dominio económico y cultural de las potencias extranjeras.

Asimismo, el surgimiento de movimientos indígenas y afrodescendientes en América Latina durante el siglo XX también estuvo influenciado por el pensamiento de Martí. Su llamado a preservar y valorar las culturas autóctonas y a construir una identidad latinoamericana propia, libre de influencias coloniales, resonó en las luchas de estos movimientos por el reconocimiento de sus derechos y la preservación de sus tradiciones.

En la actualidad, la globalización neoliberal y las políticas culturales transnacionales representan nuevos desafíos para preservar la diversidad cultural de América Latina. Las fuerzas homogeneizadoras impulsan la erosión de tradiciones, valores y expresiones autóctonas. En este contexto, el legado de Martí adquiere una relevancia renovada, al instar a defender y promover la cultura propia como contrapeso a estas fuerzas globalizadoras.

Si bien su proyecto de un gran partido continental nunca se materializó en su totalidad, las ideas de Martí sentaron las bases para los posteriores movimientos integracionistas en América Latina. Su visión de una fuerza política unificada, que trascienda las fronteras nacionales y promueva la cooperación en todos los ámbitos, sigue siendo un ideal por el cual luchar en la región.

En la actualidad, organismos como la CELAC y UNASUR, aunque con limitaciones, representan esfuerzos por avanzar hacia una mayor integración regional, siguiendo los principios planteados por Martí. Asimismo, movimientos sociales y políticos en diversos países de América Latina continúan inspirándose en el legado del prócer cubano y su llamado a la unidad continental.

Los movimientos sociales, artistas e intelectuales latinoamericanos que luchan por la defensa de la cultura propia y la resistencia a la colonización cultural encuentran inspiración en el legado de Martí. Su llamado a utilizar la cultura como herramienta de emancipación y afirmación identitaria sigue resonando en aquellos que buscan preservar la diversidad cultural de la región.

Concretamente, el legado de José Martí ha sido una fuente de inspiración permanente para los movimientos y proyectos que han buscado la integración latinoamericana, la descolonización cultural y la emancipación de la región frente a las influencias externas. Su visión antiimperialista, su defensa de la identidad cultural y su llamado a la unidad continental han dejado una huella indeleble en la historia política y social de América Latina.

Recomendaciones

La integración latinoamericana es un proceso necesario para fortalecer la autonomía cultural y política de la región. Para lograr este objetivo, es fundamental combatir la colonización cultural que aún persiste en América Latina. La educación y la formación de pensamiento crítico son fundamentales. Es necesario implementar reformas educativas que prioricen la enseñanza de la historia, la cultura y las cosmovisiones de los pueblos originarios y afrodescendientes de América Latina.

Fomentar la educación intercultural bilingüe, reconociendo y valorando la diversidad lingüística de la región, es clave. Promover la formación de docentes comprometidos con la preservación de la identidad cultural latinoamericana e impulsar programas de alfabetización mediática y digital para desarrollar habilidades de análisis crítico frente a los contenidos difundidos por los medios de comunicación son pasos esenciales.

En cuanto a la promoción y difusión de la cultura latinoamericana, es crucial crear fondos y programas de financiamiento para la producción y distribución de contenidos culturales locales, como cine, series, música y literatura. Establecer cuotas de pantalla y regulaciones para garantizar una presencia significativa de contenidos latinoamericanos en los medios de comunicación es una acción concreta. Fomentar el turismo cultural y la preservación del patrimonio material e inmaterial de los pueblos de la región, así como impulsar la creación de museos, centros culturales y espacios de expresión artística que celebren la diversidad cultural latinoamericana, son pasos fundamentales.

La cooperación regional e integración económica también juegan un papel crucial. Fortalecer organismos regionales como la CELAC, UNASUR y MERCOSUR para impulsar la integración política, económica y cultural de América Latina es esencial. Promover la creación de un mercado común latinoamericano que facilite el intercambio comercial y cultural entre los países de la región, fomentar la cooperación científica y tecnológica entre los países latinoamericanos para reducir la dependencia de tecnologías extranjeras, e impulsar la defensa de los recursos naturales y la soberanía alimentaria de la región frente a los intereses de las empresas multinacionales son acciones necesarias.

Asimismo, la participación ciudadana y los movimientos sociales son fundamentales. Fortalecer los movimientos sociales y organizaciones comunitarias que luchan por la defensa de la cultura, los derechos humanos y el medio ambiente en América Latina es crucial. Promover la participación ciudadana en la formulación de políticas culturales y educativas que resguarden la identidad latinoamericana, impulsar campañas de concientización y sensibilización sobre la importancia de preservar la diversidad cultural de la región, y fomentar el diálogo intercultural y el respeto por las diferentes cosmovisiones y tradiciones de los pueblos latinoamericanos son pasos esenciales.

CONCLUSIONES

José Martí vivió y enfrentó diversas contradicciones y desafíos en su época, los cuales influyeron en su pensamiento y su lucha por la unidad latinoamericana y la independencia de Cuba. Una contradicción crucial fue su origen burgués contrastando con su ideario revolucionario y anticolonial, lo que lo llevó al exilio desde muy joven. Además, tuvo que luchar simultáneamente contra el colonialismo español en Cuba y el creciente imperialismo expansionista de Estados Unidos en América Latina.

Otro desafío significativo fue la dificultad de conciliar las diversidades culturales, étnicas y sociales de los pueblos de la región, pese a promover la unidad latinoamericana. Asimismo, Martí experimentó la tensión entre su vocación literaria como destacado poeta, ensayista y periodista, y su militancia política activa por la independencia cubana y la integración regional.

También enfrentó la contradicción entre su visión integracionista y los fuertes nacionalismos emergentes en varios países latinoamericanos, lo que dificultaba su proyecto de unidad. Obteniendo apoyo y recursos para la causa independentista cubana representó un gran reto para Martí, a pesar de su elocuencia y liderazgo.

Una contradicción notable fue su defensa de los ideales democráticos contrastando con su admiración por algunas figuras autoritarias como Bolívar o Porfirio Díaz. Estas contradicciones y desafíos reflejaban las complejidades de la realidad latinoamericana de finales del siglo XIX y pusieron a prueba la coherencia y determinación del pensamiento y acción de José Martí.

En conclusión, las ideas de José Martí siguen siendo un legado invaluable para América Latina. Su visión de una región unida, autónoma, justa y con una fuerte identidad cultural sigue siendo un ideal por el que luchar en la actualidad. La aplicación de sus ideas es fundamental para construir un futuro mejor para la región, enfrentando los desafíos de la colonización cultural y la fragmentación regional que persisten en el siglo XXI.

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DECLARACIÓN DE ORIGINALIDAD DEL MANUSCRITO

Por medio de la presente, certificamos:

Que somos autores del manuscrito titulado: José Martí y la integración latinoamericana frente a la colonización cultural ¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬¬, que se presenta para su posible publicación en la Revista Santiago. Revista cubana para la divulgación de la ciencia y cultura universales, plataforma científica de la Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba.

Que este artículo es original e inédito, los contenidos son producto de nuestra contribución directa y el trabajo no está siendo ni será postulado de manera paralela para su posible publicación en otro medio.

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Que se acepta el dictamen inapelable de los expertos revisores, con una práctica de ética científica de imparcialidad a través del arbitraje académico por pares.

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Declaración de conflicto de interes: El autor declara no tener conflictos de interés.

Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:

MSc. Emilio Horacio Valencia Corozo: Conceptualización, Metodología, Investigación, Recolección de datos, Análisis de resultados y Discusión y Redacción del borrador original.

Declaración de aprobación por el Comité de Ética: El autor declaran que la investigación fue aprobada

por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos

Declaración de originalidad del manuscrito: El autor confirman que este texto no ha sido publicado con

anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.

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Declaración de conflicto de interes: Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:

Jhon Ramírez: Conceptualización, Metodología, Investigación, Recolección de datos, Análisis de resultados, Discusión y Redacción del borrador original.

María Angélica Henríquez Coronel: Supervisión, Validación, Metodología y Redacción: revisión y edición.

Iliana María Fernández Fernández: Supervisión, Validación, Análisis de resultados, Discusión y Redacción: revisión y edición.

Declaración de aprobación por el Comité de Ética: Los autores declaran que la investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos

Declaración de originalidad del manuscrito: Los autores confirman que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.