e-issn 2227-6513 santiago, 167, 2026
Artículo de Investigación
La curación de contenidos digitales como competencia pedagógica en la formación docente y reforma curricular
Curation of digital content as a pedagogical competence in teacher training and curriculum reform
A curadoria de conteúdos digitais como competência pedagógica na formação docente e reforma curricular
Irael Matos Serrano, https://orcid.org/0009-0004-0112-845X
Cristian Martin Medina Ferreras, https://orcid.org/0009-0000-7382-3161
Universidad Tecnológica del Sur (UTESUR). Azua de Compostela, República Dominicana
*Autor para correspondencia: irael.matos@utesur.edu.do
RESUMEN
En el actual panorama educativo, marcado por la sobreabundancia de información digital, se evidencia una tensión entre el acceso a recursos y la capacidad de procesarlos. Por tal motivo se plantea analizar la curación de contenidos digitales como competencia pedagógica fundamental en la formación docente y reforma curricular. Para ello se llevó a cabo una revisión bibliográfica en la Universidad Tecnológica del Sur, República Dominicana, recopilando 185 documentos entre octubre y diciembre de 2025, de los cuales 28 cumplieron los criterios de selección. La curación de contenidos trasciende la gestión de información; actúa como una metodología didáctica que permite a los educadores abordar la infoxicación, promover el pensamiento crítico y alcanzar los objetivos curriculares. El análisis también examina los fundamentos teóricos y su alineación con normativas internacionales y nacionales, destacando la capacitación en curación de contenidos como un pilar estratégico para lograr una educación digital efectiva y equitativa.
Palabras clave: Curación de contenidos, formación docente, intoxicación, reforma curricular.
Abstract
In the current educational landscape, marked by an abundance of digital information, there is evident tension between access to resources and the ability to process them. Therefore, this study aims to analyze digital content curation as a fundamental pedagogical competency in teacher training and curricular reform. A bibliographic review was conducted at the Technological University of the South, Dominican Republic, collecting 185 documents between October and December 2025, of which 29 met the selection criteria. Content curation transcends information management; it acts as a didactic methodology that enables educators to address information overload, promote critical thinking, and achieve curricular objectives. The analysis also examines the theoretical foundations and their alignment with international and national regulations, highlighting the training in content curation as a strategic pillar to achieve effective and equitable digital education.
Keywords: Content curation; teacher training; information overload; curricular reform.
Resumo
No atual panorama educacional, marcado pela sobrecarga de informação digital, evidencia-se uma tensão entre o acesso a recursos e a capacidade de processá-los. Por este motivo, propõe-se analisar a curadoria de conteúdos digitais como competência pedagógica fundamental na formação docente e reforma curricular. Para isso, foi realizada uma revisão bibliográfica na Universidade Tecnológica do Sul, República Dominicana, coletando 185 documentos entre outubro e dezembro de 2025, dos quais 29 atenderam aos critérios de seleção. A curadoria de conteúdos transcende a gestão da informação; atua como uma metodologia didática que permite aos educadores abordar a infoxicação, promover o pensamento crítico e alcançar os objetivos curriculares. A análise também examina os fundamentos teóricos e sua alinhamento com normativas internacionais e nacionais, destacando a capacitação em curadoria de conteúdos como um pilar estratégico para alcançar uma educação digital eficaz e equitativa.
Palavras-chave: Curadoria de conteúdos, formação docente, infoxicação, reforma curricular.
Recibido: 1/3/2025 Aprobado: 12/3/2026
Introducción
En la era digital actual, el acceso a una cantidad sin precedentes de información ha transformado por completo la manera en que se enseña y se aprende. La curación de contenidos digitales, que implica seleccionar, organizar y presentar información relevante de manera efectiva, ha emergido como una competencia pedagógica fundamental para los educadores contemporáneos. Responde a la necesidad de filtrar y contextualizar la sobrecarga informativa, así como se alinea con las demandas de una educación más flexible, inclusiva y adaptativa, que pueda abordar la diversidad de contextos y necesidades de los estudiantes (Cañete, 2025).
La importancia de la curación de contenidos radica en su capacidad para facilitar el aprendizaje significativo. En un entorno donde la información está disponible a través de diversas plataformas digitales, el rol del docente se transforma, de manera que va más allá de un facilitador de conocimiento a un guía de los estudiantes en la búsqueda y el procesamiento de información de calidad. Se trata de una competencia relevante en el contexto dominicano, donde las disparidades educativas y la falta de recursos tecnológicos son desafíos significativos (Guerrero, 2026; Hernández et al., 2021).
Según informes del Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD), el 45 % de las escuelas públicas carecen de acceso adecuado a Internet, lo que limita la capacidad de los docentes para incorporar herramientas digitales en sus prácticas pedagógicas. En consecuencia, la curación de contenidos se convierte en una estrategia valiosa para optimizar el uso de los recursos disponibles y enriquecer el proceso educativo (Acosta, 2024; Matos et al., 2025).
La formación docente en la República Dominicana ha sido objeto de múltiples reformas en los últimos años, enfocándose en la mejora de la calidad educativa y la actualización del currículo. Sin embargo, uno de los aspectos menos abordados en este proceso es la integración de competencias digitales en la capacitación docente. De este modo, la inclusión de la curación de contenidos en la formación inicial y continua de los profesores podría representar un avance significativo en la calidad de la enseñanza, promoviendo un aprendizaje más interactivo y centrado en el estudiante (Matos et al., 2025).
Los autores del presente estudio consideran que la curación de contenidos beneficiaría a los educadores en su práctica diaria y fomentaría el desarrollo de habilidades críticas en los estudiantes, preparándolos para enfrentar los retos del siglo XXI. Al añadir contexto y valor propio, genera autoridad, mejora la confianza y optimiza el tiempo, transformando el exceso de datos en conocimiento útil.
El papel de las tecnologías digitales en la educación también plantea interrogantes sobre la adecuación de los currículos actuales para satisfacer las necesidades de una población estudiantil cada vez más expuesta a la tecnología. A medida que la sociedad avanza hacia un modelo más digitalizado, los currículos deben adaptarse para integrar nuevas competencias que incluyan el manejo de herramientas tecnológicas y habilidades como la evaluación crítica de la información, la colaboración en línea y la creatividad en la producción de contenido. Por tal motivo, la curación de contenidos puede ser una vía efectiva para alcanzar estos objetivos, ya que promueve la reflexión crítica sobre la información y la construcción de conocimiento a partir de fuentes diversas (Jordan, 2023; Vasquez y Vásquez, 2026).
Por otro lado, la curación de contenidos no está exenta de desafíos. La falta de formación en esta área puede conducir a una utilización ineficaz de los recursos digitales, lo que podría contribuir a la desinformación o a la difusión de contenido no pertinente. Es fundamental que exista una comprensión clara y profunda sobre la importancia de esta competencia pedagógica, así como de las mejores prácticas para implementarla en el aula (Reina y Sosa, 2023; Villalba et al., 2025).
Sin lugar a dudas, la curación de contenidos digitales representa una competencia pedagógica fundamental en la formación docente y un elemento necesario para la reforma curricular en la República Dominicana. En virtud de ello, la presente investigación aspira a contribuir al fortalecimiento de la educación en el país, por lo que se plantea analizar la curación de contenidos digitales como competencia pedagógica fundamental en la formación docente y reforma curricular en el contexto dominicano.
Metodología
Para llevar a efecto el estudio se realizó una revisión bibliográfica (Codina, 2021) en la Universidad Tecnológica del Sur, República Dominicana, durante los meses de octubre a diciembre de 2025. La investigación se estructuró en cuatro etapas: definición de la pregunta y estrategia de búsqueda, búsqueda y selección de fuentes, análisis y síntesis de la información, así como redacción y presentación de resultados.
En la primera etapa se tuvieron en cuenta los criterios de selección, de manera que se incluyeron los artículos con acceso al texto completo, publicados tanto en español como en inglés, ya fuesen originales o de revisión. Del mismo modo se excluyeron los artículos duplicados y publicados fuera del rango de los últimos cinco años. Además, se seleccionaron las palabras clave: curación de contenidos, formación docente, infoxicación y reforma curricular, mientras los operadores booleanos (AND, OR y NOT) permitieron utilizar las bases de datos académicas Scopus, Web of Science y Google Scholar.
La segunda etapa estuvo orientada a ejecutar la búsqueda siguiendo la estrategia antes definida. Para ello se recopilaron los resultados y se procedió a una fase de filtrado, donde se revisaron los títulos y resúmenes para descartar los estudios que no aportaban valor. De un total de 185 documentos se escogieron 29. Luego se realizó la lectura de los documentos seleccionados para confirmar el cumplimiento de los requisitos de calidad y pertinencia establecidos en la etapa anterior.
La compilación de la información relevante se realizó en la tercera etapa, para lo cual se utilizó una matriz de síntesis para organizar los datos. Se buscaron patrones, contradicciones, vacíos de conocimiento y tendencias entre los documentos analizados.
En tanto, la cuarta y última etapa consistió en la elaboración del documento, que siguió una estructura narrativa lógica y coherente, que responde al objetivo de la investigación. Integra los conocimientos, presenta los hallazgos y realiza un análisis sobre el estado actual de la temática.
Resultados y discusión
Una vez descrito el método se procede a la presentación de los resultados y a su discusión, donde se hace referencia a la curación de contenidos como una práctica que se articula a través de diversos modelos con sus fases. Si bien existen múltiples propuestas, la mayoría convergen en un núcleo de actividades comunes. Un análisis comparativo de los modelos más relevantes permite obtener un proceso metodológico aplicable al ámbito educativo.
En este sentido es necesario hacer mención al modelo de las 4 S (según sus iniciales en inglés) propuesto por Guallar et al. (2021), consolidado como un marco de referencia por su claridad, estructura lógica y aplicabilidad directa al contexto educativo y de las ciencias de la información. Consiste en un modelo cíclico e iterativo, integrado por cuatro fases que se presentan a continuación:
Search (Búsqueda): Es la fase inicial, que implica la localización sistemática de contenidos relevantes. No es una búsqueda aleatoria, ya que se apoya en una estrategia definida, utilizando diversas fuentes como bases de datos académicas, sistemas de alertas (Google Alerts), lectores de RSS (Feedly) y redes sociales especializadas.
Select (Selección): Localizados los contenidos, se sigue un proceso de filtrado manual y crítico. En este punto, el curador aplica criterios de pertinencia, confiabilidad, actualidad y calidad para elegir los mejores recursos. Requiere el discernimiento del experto y se apoya en herramientas de almacenamiento y organización como Pocket, Diigo o Evernote, que permiten guardar y etiquetar los hallazgos para su posterior procesamiento.
Sense making (Caracterización o dar sentido): Implica la fase más importante desde una perspectiva pedagógica que diferencia la curación de la agregación. Reside en aportar valor añadido al contenido seleccionado, de manera que implica resumir, comentar, analizar críticamente, contextualizar, retitular y agrupar los recursos para crear un nuevo producto informativo con una narrativa propia. En esta instancia el docente transforma la información en conocimiento actualizado y significativo para sus estudiantes.
Share (Difusión): Representa la fase final, donde se procura compartir el contenido curado y enriquecido con la audiencia a la que va dirigido. Se realiza a través de plataformas especializadas (Scoop.it, Pinterest), blogs, redes sociales (Twitter, LinkedIn) o entornos virtuales de aprendizaje (EVA). La difusión se complementa con la evaluación y la retroalimentación, que permiten medir el impacto y refinar el proceso en ciclos futuros.
La fortaleza de este modelo se fundamenta en su estructura procesual, que es a la vez rigurosa y flexible. Sin embargo, la evidencia empírica sugiere que su implementación en la práctica educativa presenta desafíos significativos. Investigaciones como las realizadas por Hernández et al. (2021) y Reyes et al. (2026) en docentes universitarios en Cuba han revelado falencias importantes, sobre todo en la fase de caracterización (Sense Making).
Los estudios muestran que, si bien los docentes realizan tareas de búsqueda y selección, a menudo sus productos finales carecen de valoraciones críticas y análisis profundo, al prevalecer el formato textual y la simple recopilación sobre la creación de un nuevo sentido pedagógico. Indican que el eslabón más débil, y a la vez el más importante del proceso curatorial en la educación, es la capacidad de añadir valor pedagógico. Por lo tanto, la formación docente no debe limitarse a enseñar las herramientas de las fases de Search y Share, sino que debe centrarse en desarrollar las habilidades cognitivas y pedagógicas de la fase de Sense Making.
El análisis se enriquece al considerar otros modelos que, aunque diferentes en su nomenclatura, refuerzan el núcleo conceptual de la curación. El modelo de las 5 C de la curación digital, integrado por Collection (colección), Categorization (categorización), Critiquing (crítica), Conceptualization (conceptualización) y Circulation (circulación), pone un énfasis explícito en la crítica como una fase central, alineándose con la necesidad de fortalecer el Sense Making (Hernández et al., 2022; Pereda y Duran, 2023).
Por su parte, el ciclo de indagación curatorial para el aprendizaje de Wolff y Mulholland introduce la narración como una fase clave. Del mismo modo destaca la importancia de construir una historia coherente con los contenidos seleccionados, y la investigación/recuración a partir de la retroalimentación de la audiencia, reforzando la naturaleza cíclica y dialógica del proceso (Acosta y Veytia, 2024).
Si bien la curación es un proceso intelectual, se apoya en un ecosistema de herramientas digitales que facilitan cada una de sus fases, donde las herramientas no son el fin, sino el medio. Al respecto, H'Ormaycht (2025) y Loarte et al. (2025) proponen una clasificación útil que las agrupan en categorías como herramientas puras de curación (ej. Scoop.it), blogs y microblogs (Wordpress, Twitter), marcadores sociales (Diigo, Pearltrees) y sitios para compartir multimedia (Pinterest, YouTube).
Otras herramientas a menudo citadas en la literatura incluyen: Storify, Paper.li, Feedly, Flipboard, Evernote y Symbaloo. Su elección depende de los objetivos específicos de la curación y de las preferencias del educador, pero es necesario entender que el dominio de la herramienta no sustituye el dominio del proceso metodológico y del juicio crítico que este exige (Centeno y Acuña, 2023).
A decir de los autores de este estudio, la relevancia de la curación de contenidos como competencia pedagógica no es una simple propuesta teórica; se encuentra implícita y, en ocasiones, explícita y codificada en los principales marcos de competencias que guían las políticas educativas a nivel internacional y nacional. Analizar esta integración permite fundamentar su inclusión prioritaria en la formación docente.
Desde esta perspectiva, el Marco Europeo para la Competencia Digital de los Educadores (DigCompEdu) representa un documento de referencia que estructura las competencias digitales específicas que los educadores necesitan para innovar en la educación. Un análisis detallado de sus seis áreas revela que la curación de contenidos no es un concepto ajeno, sino un hilo conductor que atraviesa su núcleo pedagógico (Córdova et al., 2024 y Holguín, 2023).
El área 1 incluye lo referente al compromiso profesional, de manera que se centra en el uso de las tecnologías digitales para la comunicación, la cooperación y el desarrollo profesional del educador. Además de enseñar, el docente interactúa con su entorno profesional.
Engloba las competencias comunicación organizacional, colaboración profesional y reflexión y mejora. La primera comprende el uso de canales digitales como correo, plataformas e intranet, para comunicarse con alumnos, familias y colegas. La segunda abarca la participación en comunidades de práctica, intercambio de recursos y colaboración con otros docentes a través de redes digitales, mientras la tercera incluye la reflexión y mejora por medio del uso de herramientas digitales para evaluar la propia práctica docente y buscar oportunidades de desarrollo continuo.
Los contenidos digitales conforman el área 2, en esencia, constituyen un manual para la curación de contenidos. Sus tres competencias describen el proceso curatorial de manera casi idéntica a los modelos teóricos:
La competencia selección de recursos digitales implica identificar, evaluar y seleccionar recursos digitales para la enseñanza y el aprendizaje, considerando el objetivo, el contexto y el alumnado. Se corresponde de manera directa con las fases de Buscar y Seleccionar del modelo 4 S.
La competencia creación y modificación de recursos digitales se refiere a modificar y adaptar los recursos, así como crear nuevos recursos educativos digitales. Constituye la materialización de la fase de Sense making, donde el educador añade valor y crea un nuevo producto pedagógico.
La competencia protección, gestión e intercambio de contenidos digitales cubre la organización de los contenidos y su puesta a disposición de la comunidad educativa, respetando la propiedad intelectual. Se alinea con la fase de Share y subraya la dimensión ética de la curación.
El área 3, correspondiente a enseñanza y aprendizaje está integrada por competencias que se refieren a la implementación pedagógica de los contenidos curados. En esta se incluye la competencia enseñanza que se centra en programar y poner en funcionamiento dispositivos y recursos digitales en el proceso de enseñanza, mientras que la competencia aprendizaje autorregulado destaca el uso de tecnologías para que los alumnos sean capaces de planificar, supervisar y reflexionar sobre su propio aprendizaje. Ambas competencias dependen de la existencia previa de contenidos de alta calidad, seleccionados y contextualizados a través de la curación.
La evaluación y retroalimentación presentes en el área 4, contiene las herramientas digitales que permiten nuevas formas de evaluar y van más allá del examen tradicional. Engloba las estrategias de evaluación que se caracterizan por la implementación de pruebas digitales, rúbricas interactivas y cuestionarios automáticos para evaluar diferentes competencias.
Del mismo modo, esta área está integrada por las competencias análisis de evidencias, mediante el uso de los datos generados por las plataformas digitales para analizar el progreso del alumno y detectar dificultades de aprendizaje y la retroalimentación y planificación. Esta última, se refiere a la capacidad para ofrecer retroalimentación personalizada y oportuna, permitiendo que la evaluación sea un proceso continuo y formativo.
El empoderamiento de los alumnos corresponde al área 5, la cual se enfoca en el poder de la tecnología para reducir las brechas y personalizar el aprendizaje. Está integrada por la accesibilidad e inclusión que consiste en el uso de tecnologías asistivas y diseño universal para asegurar que todos los estudiantes, independientemente de sus capacidades o contexto socioeconómico, tengan acceso al aprendizaje.
También comprende la diferenciación y personalización, a través del uso de software adaptativo o itinerarios digitales para ajustar la enseñanza al ritmo y estilo de cada estudiante. Asimismo, el compromiso activo, por medio del uso de herramientas como la gamificación o entornos inmersivos, aumentan la motivación y el interés del alumnado.
El área 6, sobre el desarrollo de la competencia digital de los estudiantes representa el objetivo final de la práctica curatorial del docente. Al modelar un proceso de curación riguroso y ético, el educador no solo enseña un tema, sino que también capacita a sus estudiantes en competencias fundamentales como la información y alfabetización mediática, que incluye evaluar de manera crítica la credibilidad de las fuentes. Asimismo, el uso responsable, incluye la gestión de riesgos y el comportamiento seguro en línea.
Con respecto al contexto nacional, el proceso de Adecuación Curricular de la República Dominicana, fundamentado en las Bases de la Revisión y Actualización Curricular y la Ley General de Educación 66'97, representa un cambio paradigmático hacia un currículo por competencias. La curación de contenidos se alinea directamente con la consecución de las competencias fundamentales que constituyen el eje de esta reforma (Acosta, 2024; Matos et al., 2025).
En este sentido, la competencia de pensamiento lógico, creativo y crítico implica procesar representaciones mentales, datos e información para construir conocimientos, llegar a conclusiones lógicas y tomar decisiones, así como evaluar y argumentar posturas. El proceso de curación es, en su totalidad, un ejercicio aplicado de esta competencia. Entre tanto la selección de fuentes exige un juicio crítico, la fase de Sense Making requiere la elaboración de argumentos y la construcción de conocimiento, y la presentación de una colección curada es la manifestación de una conclusión lógica y creativa (Marimón et al., 2025).
En la misma línea, la competencia comunicativa incluye la capacidad de comprender y expresar ideas, sentimientos y valores en diversas situaciones de comunicación. Es central en las fases de dar sentido y compartir, de manera que el curador debe comunicar el valor de su colección de manera clara y adaptada a su audiencia, utilizando múltiples códigos y formatos (Hernández et al., 2021).
Del mismo modo, la competencia científica y tecnológica comprende la curación y toma en cuenta el uso diestro y estratégico de las tecnologías de la información. Proporciona un enfoque sistemático y metódico para la información, la selección y la validación de la información, que constituyen principios fundamentales del quehacer científico. Entretanto la competencia ética y ciudadana implica la curación responsable exige el respeto a la propiedad intelectual, la correcta atribución de fuentes y la promoción de un diálogo respetuoso y democrático, todos los componentes clave de esta competencia (Yépez et al., 2025).
En el contexto dominicano la reforma establece la Alfabetización Imprescindible como un eje transversal que incluye explícitamente la alfabetización digital (Matos et al., 2025). Este eje busca fortalecer la comunicación oral y escrita mediante el empleo de tecnologías y el análisis de fuentes diversas. La curación de contenidos puede ser vista como la forma más avanzada y pedagógicamente rica de esta alfabetización. No se limita al uso básico de herramientas, sino que exige una aplicación crítica y creativa para transformar la información en conocimiento, cumpliendo así con el objetivo más elevado de la alfabetización en la sociedad del conocimiento (Centeno y Acuña, 2023).
A pesar de la sólida fundamentación teórica y su alineación con las políticas educativas, la implementación efectiva de la curación de contenidos en la práctica docente enfrenta una serie de desafíos empíricos y barreras sistémicas. Analizar estas dificultades es fundamental para diseñar estrategias de formación y apoyo que sean realistas y efectivas (Pereda y Duran, 2023).
En el ámbito educativo, la investigación sobre la curación de contenidos, aunque creciente, se encuentra todavía en una fase exploratoria, especialmente en el contexto de América Latina (Guerrero, 2026). En este sentido, una revisión sistemática de la literatura realizada por Avilés y Domínguez (2023) identificó que las experiencias se centraban en el fomento del aprendizaje colaborativo y la gestión de la información, pero con una atención menor a la formación para los medios digitales como un objetivo explícito. Sugiere que la curación de contenidos se ha utilizado más como una actividad para los estudiantes que como una competencia a desarrollar en los docentes.
Las investigaciones más profundas, como las llevadas a cabo por Hernández et al. (2022) y su equipo en el contexto universitario cubano, ofrecen una visión detallada de los desafíos en la práctica docente. Un diagnóstico realizado en profesores universitarios reveló un conjunto de deficiencias significativas que incluyen:
Insuficiencias en la fase de Sense Making, donde se detectan falencias notables en la caracterización de los contenidos. Los materiales educativos digitales producidos por los docentes a menudo carecen de valoraciones críticas, análisis profundo o un sello personal, prevaleciendo la simple agregación de textos sobre la creación de nuevos formatos como infografías, videos o podcasts.
Uso limitado de herramientas especializadas, de manera que, a pesar de la disponibilidad de un amplio abanico de herramientas de curación se constató un empleo insuficiente de las mismas, con una dependencia de métodos menos eficientes para guardar y organizar la información. Entretanto la falta de formación formal se justifica porque la mayoría de los docentes no habían recibido formación específica en curación de contenidos. El desarrollo de competencias informacionales era a menudo autodidacta o un subproducto de cursos de posgrado, pero no una línea de formación institucionalizada y sistemática.
Estos hallazgos indican una brecha considerable entre el potencial pedagógico de la curación de contenidos y su ejecución real. Los docentes reconocen la necesidad de filtrar y organizar la información, pero carecen de las competencias metodológicas y técnicas para llevar el proceso a su máximo potencial pedagógico, especialmente en la fase crítica de añadir valor. De igual manera la adopción generalizada de la curación de contenidos se ve obstaculizada por una combinación de barreras institucionales y psicológicas que se refuerzan mutuamente. Estas se clasifican en sistémicas e institucionales y psicológicas (Cueva et al., 2025).
A nivel institucional, los obstáculos más citados son recurrentes en la literatura sobre innovación educativa (Guerrero, 2026). La falta de tiempo es una barrera principal, de manera que, los docentes, sobrecargados de tareas administrativas y de enseñanza, perciben la curación como una mano de obra adicional para la cual no disponen de horas suficientes. A esto se suma la falta de apoyo financiero e institucional, que se traduce en infraestructura tecnológica deficiente, acceso limitado a herramientas premium y en una oferta escasa de programas de desarrollo profesional de calidad.
Sin visión y compromisos claros por parte de los líderes educativos, la curación de contenidos, como cualquier otra innovación, queda relegada a la iniciativa individual de los docentes más motivados en lugar de convertirse en una práctica institucionalizada. El propio currículo dominicano reconoce el desafío de asegurar que la formación docente se mantenga al día con las reformas propuestas, evidenciando la conciencia de esta brecha sistémica (Matos et al., 2025).
Más allá de los factores institucionales, existen barreras psicológicas profundas que condicionan la disposición del docente a adoptar nuevas prácticas pedagógicas mediadas por la tecnología. El análisis de estas barreras revela una dinámica causal que es fundamental para entender la resistencia al cambio (Acosta, 2024).
El tecnoestrés provocado por el uso de las tecnologías de la información y la comunicación se manifiesta en sentimientos de sobrecarga (tener que aprender y usar múltiples tecnologías simultáneamente), complejidad (las herramientas son difíciles de usar), inseguridad (miedo a ser reemplazado a cometer errores) e incertidumbre (la tecnología cambia constantemente). Este estado es consecuencia directa de la intoxicación y de la presión institucional por digitalizar la enseñanza sin proporcionar el andamiaje de apoyo necesario (Dos Santos et al., 2024).
Del mismo modo, la autoeficacia consiste en la creencia de una persona en su propia capacidad para ejecutar las acciones necesarias para alcanzar un objetivo específico. Es la confianza del docente en su habilidad para utilizar la tecnología de manera efectiva en su pedagogía (Pinto y Pérez, 2022).
Los autores analizan que la relación entre estos dos constructos es la clave para entender la inercia. Múltiples estudios han demostrado una valoración negativa y significativa entre el tecnoestrés y la autoeficacia. A medida que aumenta el tecnoestrés, la confianza del docente en sus propias capacidades tecnológicas disminuye. De esta manera se crea un círculo vicioso devastador: la falta de formación y apoyo genera tecnoestrés; el tecnoestrés erosiona la autoeficacia del docente; y un docente con baja autoeficacia evitará adoptar nuevas pedagogías como la curación de contenidos, por percibirlas como una amenaza más que como una oportunidad.
El análisis desplaza el foco del problema, de modo que la resistencia no es una característica de los docentes reacios al cambio, sino una respuesta psicológica predecible a un entorno de implementación deficiente. Por lo tanto, cualquier programa de formación que aspire a tener éxito no solo debe transmitir habilidades técnicas, sino que debe estar diseñado para reducir el tecnoestrés y construir la autoeficacia.
La solución a estas barreras complejas no puede ser individual, sino colaborativa. Al respecto, el marco DigCompEdu destaca la importancia de la colaboración profesional entre educadores como un pilar del compromiso profesional. La creación de comunidades de práctica donde los docentes puedan compartir experiencias, resolver problemas y aprender unos de otros es una estrategia fundamental para mitigar el aislamiento y la ansiedad asociados al tecnoestrés, fomentando un entorno de apoyo mutuo que eleva la autoeficacia colectiva (Acosta y Veytia, 2024; López et al., 2023).
Un elemento indispensable de este modelo colaborativo es la alianza estratégica entre el personal docente y los especialistas de la información, es decir, los bibliotecarios. La literatura posiciona cada vez más a los bibliotecarios como curadores de contenido expertos por derecho propio, cuya función evoluciona desde la gestión de colecciones físicas a la curación de recursos digitales (Abanto, 2025).
Los bibliotecarios pueden desempeñar un rol vital en la formación de los docentes, brindando capacitación en alfabetización digital e informacional, enseñando estrategias de búsqueda avanzada, criterios de evaluación de fuentes y el uso de herramientas de gestión de la información. Esta colaboración interdisciplinaria aprovecha las fortalezas de cada profesional, permitiendo a los docentes centrados en la aplicación pedagógica (Sense Making), mientras recibe apoyo experto en los aspectos más técnicos de la búsqueda y la gestión (Search y Select), rompiendo así el ciclo de tecnoestrés y baja autoeficacia (Guallar et al., 2021; Guallar, 2024).
Según Villalba et al. (2025), para traducir la curación de contenidos de un concepto teórico a una competencia práctica y generalizada entre los docentes, se requiere un modelo didáctico estructurado para la formación profesional. Este modelo debe abordar no solo el "qué" y el "cómo" de la curación, sino también el "por qué", conectando la práctica con el propósito pedagógico. Además, debe ir acompañado de herramientas de evaluación claras que permitan tanto a formadores como a docentes medir el progreso y la calidad del trabajo curatorial.
Sintetizando diversas aproximaciones pedagógicas, y basándose principalmente en la metodología desarrollada por Hernández et al. (2022), es posible articular un modelo de formación en tres etapas progresivas, diseñado para construir la competencia curatorial de manera sistemática y contextualizada. Este modelo aborda directamente las deficiencias empíricas identificadas en la sección anterior. Consta de tres etapas:
La primera aborda lo referente a la aprehensión de los subprocesos. Esta fase inicial es principalmente conceptual y motivacional. Su objetivo es que los docentes comprendan la lógica y la importancia de la curación de contenidos. Se centra en la familiarización con el término, sus fases (búsqueda, selección, caracterización, difusión) y su relevancia en el contexto de la intoxicación y las demandas educativas actuales. En esta etapa, el formador debe ayudar a los docentes a responder a la pregunta ¿Por qué debo curar contenidos? Se trata de construir la base teórica y la disposición positiva hacia la práctica, antes de sumergirse en los aspectos técnicos.
La integración funcional de herramientas se consigna en la etapa 2, de modo que, una vez establecido el marco conceptual, se enfoca en el desarrollo de la fluidez técnica. Los docentes exploran, seleccionan y aprenden a utilizar las herramientas digitales que apoyan cada fase del proceso de curación. El objetivo no es dominar todas las herramientas existentes, sino que cada docente construye su propio entorno personal de aprendizaje, seleccionando un conjunto de herramientas que se adaptan a su estilo de trabajo y a las necesidades de su contexto. Esta etapa responde a la pregunta ¿Con qué herramientas puedo curar contenidos de manera eficiente?" y se centra en desarrollar la autoeficacia técnica.
La etapa 3 contempla instrumentación contextualizada, de manera que es la culminante y la más compleja desde el punto de vista pedagógico. Los docentes aplican los conceptos y las herramientas aprendidas en su propia área disciplinar y contexto de enseñanza. El foco se desplaza de la gestión de la información a la creación de contenidos educativos digitales con valor añadido. Se trabaja intensamente en la fase de Sense Making, aprendiendo a contextualizar, analizar, criticar y narrar la información para sus estudiantes.
La etapa se completa con la difusión de los contenidos curados en entornos reales (como plataformas Moodle o redes sociales) y la incorporación de la retroalimentación de los estudiantes para refinar el producto y el proceso. Esta fase responde a la pregunta ¿Cómo puedo utilizar la curación para mejorar el aprendizaje de mis estudiantes? y busca consolidar la competencia curatorial como una práctica pedagógica integrada y reflexiva.
No obstante, una competencia no está completa sin la capacidad de autoevaluación y de juicio crítico sobre la calidad. La curación de contenidos implica una doble evaluación: la de los recursos externos que se seleccionan y la de los propios productos curados que se crean. Para guiar este juicio, el uso de rúbricas es una herramienta pedagógica de gran valor. Las rúbricas desglosan un concepto abstracto como la calidad en criterios observables y medibles, proporcionando un lenguaje común y expectativo claro.
A partir de un análisis y síntesis de diversas rúbricas para la evaluación de recursos educativos digitales presentes en la literatura, se propone la siguiente rúbrica consolidada. Esta herramienta integra criterios pedagógicos, técnicos, de contenido y éticos, puede ser utilizada por los docentes para seleccionar recursos, por los estudiantes para evaluar fuentes y por los formadores de docentes para evaluar las producciones curatoriales. Al adoptar este enfoque integral, las instituciones educativas pueden equipar a sus docentes no solo con una nueva habilidad, sino con una competencia transformadora que es esencial para la enseñanza y el aprendizaje en el siglo XXI.
CONCLUSIONES
Este análisis argumenta que, en la era digital, la curación de contenidos se convierte en una competencia pedagógica esencial para hacer frente a la sobrecarga informativa y a las reformas curriculares basadas en competencias. La curación no es solo una habilidad técnica; es un proceso didáctico que permite a los educadores transformar vastos datos en experiencias de aprendizaje significativas. Modelos como el de las 4S ofrecen un marco claro para esta práctica, que se alinea con políticas educativas como el DigCompEdu. Sin embargo, la implementación enfrenta barreras, incluida la brecha entre teoría y práctica y obstáculos psicológicos como el tecnoestrés, que afectan la autoeficacia docente. Superar estas barreras requiere un enfoque sistemático y colaboración entre docentes y especialistas, elevando el rol del educador a arquitecto de entornos de aprendizaje.
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Declaración de conflicto de interes: Los autores no presentan ningún conflicto de interés.
Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:
Irael Matos Serrano: conceptualización, curación de datos, metodología, investigación, redacción-revisión y edición.
Cristian Martin Medina Ferreras: conceptualización, software, visualización, validación, redacción-borrador original.
Declaración de aprobación por el Comité de Ética: Los autores declaran que la investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos.
Declaración de originalidad del manuscrito:
Los autores confirma que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.