e-issn 2227-6513 santiago, 167, 2026
Artículo de Investigación
El colegio privado Juan Bautista Sagarra y su participación en actividades patrióticas y nacionalistas: 1903-1923
The Private School Juan Bautista Sagarra and Its Participation in Patriotic and Nationalist Activities (1903–1923)
O colégio privado Juan Bautista Sagarra e sua participação em atividades patrióticas e nacionalistas (1903–1923)
Arnaldo Alfredo Delgado Fernández, http://orcid.org/0000-0002-2656-9727
Universidad de Oriente. Santiago de Cuba, Cuba
*Autor para correspondencia: arnaldo.delgado@uo.edu.cu
RESUMEN
El presente artículo analiza la participación del colegio privado Juan Bautista Sagarra en actividades patrióticas y nacionalistas en Santiago de Cuba entre 1903 y 1923, en el contexto de la consolidación de la República. Se parte de la premisa de que la educación constituyó un espacio clave para la formación de valores cívicos y la construcción de la identidad nacional en las primeras décadas del siglo XX. A partir del análisis de fuentes hemerográficas de la época, resultado de un proceso de escudriñamiento sistemático de la prensa local, así como de documentos institucionales y estudios historiográficos, se examina la presencia activa del colegio en actos públicos, conmemoraciones históricas y prácticas cívico-militares. Los resultados evidencian que la institución trascendió su función académica para desempeñarse como un agente de socialización política y cultural, contribuyendo a la transmisión de la memoria histórica y al fortalecimiento del nacionalismo. Se concluye que el colegio actuó como un espacio de formación ciudadana, donde se articularon prácticas educativas y simbólicas orientadas a consolidar valores patrióticos en el contexto republicano cubano.
Palabras clave: Educación privada, nacionalismo, memoria histórica, ciudadanía, Cuba republicana.
Abstract
This article analyzes the participation of the private school Juan Bautista Sagarra in patriotic and nationalist activities in Santiago de Cuba between 1903 and 1923, within the context of the consolidation of the Cuban Republic. It is based on the premise that education played a key role in shaping civic values and constructing national identity during the early twentieth century. Through the analysis of contemporary newspapers, derived from a systematic review of local press sources, as well as institutional documents and historiographical studies, the research examines the school’s active involvement in public events, historical commemorations, and civic-military practices. The findings show that the institution went beyond its academic function and acted as a space for political and cultural socialization, contributing to the transmission of historical memory and the strengthening of nationalism. It is concluded that the school functioned as a site of civic formation, where educational and symbolic practices were articulated to reinforce patriotic values in the Cuban republican context.
Keywords: Private education, nationalism, historical memory, citizenship, republican Cuba.
Resumo
O presente artigo analisa a participação do colégio privado Juan Bautista Sagarra em atividades patrióticas e nacionalistas em Santiago de Cuba entre 1903 e 1923, no contexto da consolidação da República. Parte-se da ideia de que a educação constituiu um espaço fundamental para a formação de valores cívicos e a construção da identidade nacional nas primeiras décadas do século XX. A partir da análise de fontes hemerográficas da época, resultado de um processo sistemático de exame da imprensa local, bem como de documentos institucionais e estudos historiográficos, examina-se a participação ativa da instituição em atos públicos, comemorações históricas e práticas cívico-militares. Os resultados demonstram que o colégio ultrapassou sua função acadêmica, atuando como um espaço de socialização política e cultural, contribuindo para a transmissão da memória histórica e o fortalecimento do nacionalismo. Conclui-se que a instituição funcionou como um espaço de formação cidadã, articulando práticas educativas e simbólicas orientadas à consolidação de valores patrióticos no contexto republicano cubano.
.Palavras-chave: Educação privada, nacionalismo, memória histórica, cidadania, Cuba republicana.
Recibido: 22/3/2025 Aprobado: 22/4/2026
Introducción
La educación cubana en las primeras décadas del siglo XX se desarrolló en un contexto de profundas transformaciones políticas, sociales y culturales, marcado por el fin del dominio colonial español, la ocupación militar estadounidense (1898-1902) y la instauración de la República. Este proceso según Delgado (2026) no solo implicó la reorganización del sistema educativo, sino también la redefinición de sus funciones en correspondencia con las necesidades de una sociedad en construcción. En este escenario, la escuela adquirió un papel central como espacio de formación ciudadana, en el que la transmisión de conocimientos se articuló con la inculcación de valores cívicos, patrióticos y morales orientados a consolidar una identidad nacional.
La expansión de la educación pública, impulsada por el nuevo Estado republicano, coexistió con una significativa red de instituciones privadas que desempeñaron un papel relevante en la configuración del panorama educativo. Estas instituciones no solo respondieron a las demandas de sectores sociales específicos, particularmente en ámbitos urbanos, sino que también se constituyeron en espacios de reproducción y producción de proyectos culturales e ideológicos. En este sentido, la educación privada no puede entenderse únicamente como complemento del sistema público, sino como un actor activo en la formación de imaginarios colectivos, especialmente en lo relativo a la nación, la memoria histórica y la ciudadanía.
En este entramado, el colegio privado Juan Bautista Sagarra, fundado en 1903 en Santiago de Cuba bajo la dirección de Luis María Buch, representa un caso de especial interés para el estudio del nacionalismo educativo en la Cuba republicana temprana. En este sentido asumimos la definición de nacionalismo educativo, planteada por Delgado (2026), entendido como:
(…) un proceso histórico-social mediante el cual las instituciones escolares participan activamente en la construcción, transmisión y legitimación de una identidad nacional, a través de discursos pedagógicos, contenidos curriculares, prácticas escolares y dispositivos simbólicos orientados a modelar determinadas representaciones de la nación, el pasado histórico y la ciudadanía. Desde esta perspectiva, la educación funciona como un espacio de mediación ideológica donde se articulan proyectos políticos, culturales y sociales, contribuyendo a la formación de sujetos que internalizan valores, símbolos y narrativas consideradas constitutivas de la comunidad nacional. (p.571)
Para comprender el papel del colegio privado Juan Bautista Sagarra de 1903 y 1923 como agentes de construcción nacional y cultural, es necesario abordar el concepto de políticas de la memoria, desarrollado por Jelin (2021). En su obra Los trabajos de la memoria, plantea que la memoria colectiva no es un reflejo pasivo del pasado, sino un campo de disputa activa en el presente, donde distintos actores sociales luchan por imponer sentidos sobre lo que debe recordarse, olvidarse o celebrarse públicamente.
Desde sus inicios, la institución se distinguió por una concepción formativa integral que trascendía la instrucción académica, incorporando de manera sistemática la promoción de valores éticos, la disciplina, el sentido del deber y el compromiso con la patria. La elección del nombre del colegio, en homenaje a un educador cubano del siglo XIX, evidencia una voluntad explícita de inscribirse en una tradición pedagógica nacional, estableciendo un vínculo simbólico entre el pasado independentista y el presente republicano.
A lo largo de sus primeras décadas de funcionamiento, el colegio Juan Bautista Sagarra desarrolló una activa participación en la vida pública santiaguera, especialmente a través de su presencia en actos patrióticos, conmemoraciones históricas y ceremonias cívicas. Estas prácticas, lejos de ser meramente formales, constituyeron un componente esencial de su proyecto educativo, en tanto permitieron articular la formación escolar con la construcción de una memoria colectiva y la internalización de valores nacionales. La reiteración de rituales, homenajes y actividades públicas contribuyó a consolidar en el alumnado una identificación emocional con los símbolos, héroes y narrativas de la nación.
Desde esta perspectiva, el análisis de la experiencia del colegio permite comprender cómo la institución escolar operó como un espacio de socialización política y cultural, en el que se modelaron comportamientos, se reforzaron normas y se promovió una ética ciudadana acorde con los ideales republicanos. En este sentido, la escuela puede ser interpretada como una microestructura en la que se ensayaban formas de organización, disciplina y participación que reflejaban, a escala reducida, el proyecto de nación en construcción. La incorporación de prácticas como la organización cívico-militar, la realización de actos públicos y la participación en efemérides patrióticas evidencia una pedagogía orientada a la formación del carácter y a la consolidación de un sentido de pertenencia nacional.
Asimismo, estas dinámicas pueden ser analizadas a la luz de las políticas de la memoria, entendidas como los procesos mediante los cuales determinados relatos del pasado son seleccionados, legitimados e institucionalizados como referentes normativos para la sociedad. A través de la reiteración de prácticas conmemorativas, discursos y rituales escolares, el colegio Juan Bautista Sagarra contribuyó a fijar una memoria histórica específica, cargada de significados patrióticos y morales, que orientaba la formación de las nuevas generaciones y reforzaba una determinada visión de la nación.
Aunque son escasos los estudios sobre la formación nacionalista en Cuba y específicamente desde la educación privada de ahí el vacío historiográfico en la cuestión. Algunos autores han incursionado directa e indirectamente en el tema como es el caso de Cordoví (2012), que aunque su investigación es en torno a la educación pública, ofrece significativos datos de los rituales escolares nacionalistas del periodo, los que se compartían igualmente en las instituciones educativas privadas, Delgado (2025), analiza la escuela Spencer, que aunque es pública mantiene vínculos con el colegio Juan Bautista Sagarra, sobretodo en actos patrióticos. Así mismo es útil la investigación de Delgado et al., (2026), de Delgado & Escalona (2026). Útil además la de Delgado (2026) que analiza la normatividad dela educación privada en el período al igual que Cordoví & Murguía (2017) y sobretodo la investigación de Rivero Ponce (1992) antecedente directo de la presente investigación.
En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar la participación del colegio privado Juan Bautista Sagarra en actividades patrióticas y nacionalistas entre 1903 y 1923, con el propósito de comprender cómo esta institución educativa contribuyó a la construcción y transmisión de la memoria histórica y la identidad nacional en la Cuba republicana temprana, así como evidenciar el papel de la educación privada como agente activo en los procesos de formación cívica y simbólica de la sociedad.
Metodología
La presente investigación se inscribe en un enfoque cualitativo de carácter histórico-educativo, orientado al análisis e interpretación de las prácticas patrióticas y nacionalistas desarrolladas en el colegio privado Juan Bautista Sagarra entre 1903 y 1923. El estudio se sustenta en una perspectiva histórico-hermenéutica, que permite comprender las dinámicas educativas no solo como hechos aislados, sino como procesos sociales cargados de significados, vinculados a los contextos políticos, culturales e ideológicos de la Cuba republicana temprana.
Para el desarrollo del trabajo se recurrió fundamentalmente al análisis de fuentes primarias y secundarias. Entre las fuentes primarias, se llevó a cabo un minucioso escudriñamiento de la prensa de la época, particularmente de rotatorios como Diario de Cuba, El Cubano Libre y La Independencia, así como de crónicas locales como las de Forment (2006, 2017). Este examen hemerográfico permitió reconstruir la participación del colegio en actos públicos, ceremonias patrióticas, conmemoraciones históricas y otras actividades cívico-culturales, ofreciendo evidencias directas sobre la presencia y proyección social de la institución en el contexto santiaguero. La prensa, en este sentido, fue asumida no solo como fuente de información, sino como espacio de producción discursiva donde se reflejan y legitiman valores, imaginarios y representaciones de la nación.
De igual modo, se emplearon documentos institucionales, reglamentos escolares y testimonios recogidos en estudios posteriores, que contribuyeron a complementar la información y a profundizar en la organización interna, las prácticas formativas y la orientación pedagógica del colegio. Por su parte, las fuentes secundarias, incluyendo obras historiográficas y estudios teóricos sobre nacionalismo, educación y políticas de la memoria, permitieron establecer un marco interpretativo que facilitó el análisis crítico de los datos recopilados.
El tratamiento de la información se realizó mediante técnicas de análisis de contenido, orientadas a identificar regularidades, temas recurrentes y patrones discursivos en torno a la participación del colegio en actividades patrióticas. Se prestó especial atención a los elementos simbólicos, rituales y performativos presentes en las prácticas descritas, así como a su función en la construcción y transmisión de valores cívicos y nacionales. De igual forma, se procedió a la contextualización de cada evento analizado, con el objetivo de evitar interpretaciones aisladas y favorecer una comprensión integral del fenómeno estudiado.
En conjunto, este enfoque metodológico permitió articular el análisis empírico con la reflexión teórica, posibilitando una interpretación fundamentada del papel desempeñado por el colegio Juan Bautista Sagarra en los procesos de formación ciudadana, construcción de la memoria colectiva y configuración de la identidad nacional en la Cuba republicana de inicios del siglo XX.
Resultados y discusión
convicción La educación cubana de principios del siglo XX se desarrolló en un contexto de intensa transición sociopolítica. Tras la caída del dominio español un período de ocupación militar estadounidense en Cuba de 1898-1902 y la instauración de la República Burguesa en 1902. Cuba experimentó un proceso de reorganización educativa que incluyó la expansión de la educación pública, la profesionalización docente y la coexistencia de una red significativa de colegios privados Delgado (2026). Este entramado escolar no fue solo burocrático, sino producto de tensiones culturales, económicas y políticas que configuraron la manera en que los discursos nacionalistas y las memorias históricas se transmitieron en la formación de generaciones de jóvenes cubanos.
En este complejo contexto inicia su actividad docente el 1 de septiembre de 1903, el colegio privado para varones Juan Bautista Sagarra en Santiago de Cuba, bajo la dirección del eminente pedagogo Don Luis María Buch Rodríguez (Rivero Ponce, 1992). Aunque la inauguración según (Forment, 2017) en sus Crónicas de Santiago será el 24 de agosto de 1903, dado que en su referencia de la mencionada fecha señala: “Con el nombre del ilustre educador Juan Bautista Sagarra, inaugura hoy un colegio privado de enseñanza primaria y superior en la calle de San Tadeo (Aguilera) esquina a San Agustín el conocido educador señor Luis María Buch”. (p. 145)
El surgimiento responde tanto a las demandas formativas de una sociedad urbana en expansión como a la intención explícita de articular valores éticos, cívicos y patrióticos en la educación. Santiago de Cuba, como centro urbano de notable vida intelectual y política, fue lugar de aparición de diversas instituciones privadas entre 1900 y 1920, muchas de las cuales buscaban complementar la educación con una enseñanza que integrara disciplina, cultura y responsabilidad social en el proceso formativo.
La elección del nombre del colegio constituyó una operación simbólica de notable densidad histórica. Al rescatar la figura de un educador cubano del siglo XIX como es el caso de Juan Bautista Sagarra, la institución estableció una continuidad deliberada entre la tradición educativa decimonónica y el presente republicano. Este acto puede interpretarse como una política de la memoria en sentido estricto, en tanto implicó una selección consciente del pasado y su inscripción en el espacio escolar como referente normativo. Tal como advierte (Nora, 2008) en su obra: Los lugares de la memoria, la memoria no es una simple conservación del pasado, sino una construcción social situada, atravesada por disputas simbólicas y necesidades del presente.
La adopción del nombre no fue un gesto meramente honorífico, sino una estrategia de legitimación pedagógica y moral. Esta práctica de rememorar figuras del pasado como referentes educativos está en consonancia con lo que la historiografía contemporánea entiende por políticas de la memoria: procesos sociales y culturales mediante los cuales determinados recuerdos e interpretaciones del pasado son seleccionados, promovidos y naturalizados como guías normativas para el presente y el futuro (Halbwachs, 2004).
La fundación del colegio Juan Bautista Sagarra que se encontraba ubicado en Aguilera entre Clarín y San Agustín número 38, para la enseñanza primaria elemental y superior, de niños (Poveda, 2015). En los primeros años de la República se inscribe en un momento de profunda redefinición identitaria. La ruptura con el orden colonial no implicó la consolidación inmediata de una nación plenamente soberana, sino la emergencia de un campo de tensiones entre los ideales independentistas y las limitaciones estructurales del nuevo Estado. En este escenario, la educación adquirió una centralidad estratégica como espacio para la formación de una conciencia nacional y cívica. Como ha señalado Luis A. Pérez Jr., la República cubana se construyó sobre una constante apelación al pasado como fuente de legitimidad moral y política, especialmente en momentos de crisis institucional (Pérez Jr, 2015).
Foto 1. Banderola del Colegio Juan Bautista Sagarra

La naciente institución educativa tenía su sede en la propia vivienda de su director, contaba con un humilde mobiliario de pequeños bancos de madera, elaborados por él, desarrollando las actividades en la sala y habitaciones de la casa. “A principios de haberse fundado el colegio un escaso número de alumnos asistía al mismo y tenía como profesor al propio Don Luis María Buch y su primogénito María Caridad, además de los maestros Ascencio Villalón y Don Carlos Someillan” (Rivero Ponce, 1992, p.9). Sobre los inicios de la institución recuerda el Dr. Ernesto Buch:
Una treintena escasa de antiguos alumnos de las “Dos Américas” y algún que otro de nuevas graduaciones, concurríamos a la memorable iniciación. (…) Nos sentábamos en unos pequeños bancos de madera, construidos personalmente por el dinámico director, en los momentos que, según su gráfica expresión, “carpintereaba” (Poveda, 2015, p.22).
La institución comenzó a alcanzar amplio reconocimiento cívico y prestigio educativo. Surgió la necesidad de rehabilitar el edificio, ampliar las aulas, incrementar el número de docentes y realizar modificaciones de relevancia. La residencia quedó destinada exclusivamente al funcionamiento del colegio Juan Bautista Sagarra, consolidándose como un espacio educativo central en la comunidad (Poveda, 2015). Este proceso no solo reflejó la expansión física de la institución, sino que también puso de manifiesto cómo la educación se concebía como un instrumento de prestigio social y de construcción de identidad nacional. La especialización del edificio y su dedicación exclusiva al colegio representan una forma de políticas de memoria que institucionalizan un espacio simbólico para la transmisión de valores patrióticos y culturales.
Un año posterior a la fundación de la institución, con el inicio del nuevo curso escolar, se continúan cursando todas las asignaturas pertinentes a la primera enseñanza y la preparatoria a la segunda. Pero se ampliará el espectro académico del colegio dado que anexa al mismo tendrá una academia de taquigrafía e idioma francés (Buch, 2 de septiembre de 1904).
En una nota publicada por el rotatorio El Cubano Libre (1904, 15 de octubre) se afirma que numerosos padres de familia, al conocer los métodos de enseñanza del colegio privado Juan Bautista Sagarra, manifestaban su deseo de matricular allí a sus hijos, lo que da cuenta del prestigio social alcanzado por la institución en el contexto educativo de la época. La información destaca que, pese a este reconocimiento, la distancia entre los hogares y el plantel, limitaba el acceso de algunos alumnos, situación que motivó la organización de un servicio de guaguas en horarios específicos, a las 11:00 a. m. y a la 1:00 p. m. El texto subraya además que durante la mañana y la tarde se consideraba imprescindible la realización de ejercicios físicos como práctica higiénica, razón por la cual el traslado motorizado se juzgaba innecesario en esos momentos.
A partir de 1907, la institución continúa ampliando su oferta educativa, incorporando el estudio de idiomas, contabilidad, mecanografía y continuando el de telegrafía. Posteriormente en 1908 ofreció clases de esperanto, a la que asistía gran número de estudiantes lo que resulta sumamente significativa, dado que es un periodo en el que el estudio del esperanto, comienza a ganar espacio en Europa y Estados Unidos, incluso ya se había establecido una asociación de este tipo en Santiago. Pero será bajo la iniciativa de Luis María Buch que se incorporará su enseñanza en el colegio Juan Bautista Sagarra, siendo el primero; “no sólo en esta ciudad, sino en toda la República, que ha implantado ese elemento de adelanto en un plantel de educación” (La Independencia, 1908, 16 de diciembre, p.4).
Esta diversificación curricular evidencia una combinación de nacionalismo y modernización, ya que, al mismo tiempo que se fomentaba la identidad y los valores patrióticos, se preparaba a los estudiantes para interactuar con un mundo más amplio. La inclusión de idiomas y competencias técnicas, junto con la participación activa en actividades cívicas y culturales, refleja un modelo educativo que integraba formación ciudadana, preservación de la memoria histórica y preparación para la vida en contextos globales.
El 4 de noviembre de 1908 muere el expresidente Tomás Estrada Palma, y es sepultado en el cementerio de Santiago de Cuba, dos días posteriores. Sobre el acontecimiento afirma la revista Don Luis en 1945:
“(…) Solo dos escuelas asistieron al entierro del gran patriota y honrado presidente que fue Don Tomás Estrada Palma. Uno de estos dos colegios fue Juan Bautista Sagarra”. (…) Esta ha sido una de las características del colegio que nunca ha dejado de concurrir o estar representado en los actos patrióticos y culturales de Santiago de Cuba (Revista Don Luis, 1945, p.12).
La afirmación permite comprender el papel que se le asigna a la institución educativa dentro de la construcción de la memoria histórica y nacional. La referencia a Tomás Estrada Palma aparece acompañada de una valoración positiva “gran patriota y honrado presidente”, que responde a una narrativa educativa orientada a legitimar determinadas figuras del pasado. En este sentido, el discurso no solo informa, sino trasmite valores y configura modelos de ciudadanía, en línea con las políticas de la memoria como plantea (Jelin, 2021) se identifican como procesos de institucionalización de una memoria oficial.
Dentro de esa construcción, la mención del colegio Juan Bautista Sagarra adquiere una relevancia particular. El hecho de que haya sido una de las dos únicas escuelas presentes en el entierro no solo la sitúa como partícipe, sino que la integra simbólicamente en la narrativa de formación cívica. La escuela aparece como un espacio donde se articula prácticas concretas, como la asistencia a ceremonias públicas, con la trasmisión de valores patrióticos.
En consecuencia, este fragmento no solo aporta información sobre la presencia del colegio Juan Bautista Sagarra en un hecho histórico, sino que también evidencia cómo la institución escolar ha sido partícipe en la construcción, trasmisión y resignificación de las narrativas nacionales integrándolo a su propia historia dentro de esos más amplios.
Sin embargo, Forment (2017) en su Crónica de Santiago de Cuba del 6 de noviembre de 1908, ofrece otra versión de la participación de las instituciones educativa y la masividad popular en el último adiós al expresidente, señalando la masividad del entierro y la participación de otras instituciones educativas. Lo que deja la incertidumbre si, la afirmación de la revista Don Luis se refiere a que solo dos escuelas estuvieron presentes en la despedida fúnebre de Estrada palma o si solo se refiere a la presencia física dentro del Cementerio Santa Ifigenia ya que Forment menciona otras instituciones educativas, pero en el trayecto. De cualquier manera, no se niega el carácter nacionalista de la participación del colegio Juan Bautista Sagarra. En todo caso realza la participación como estrategia simbólica para legitimar su proyección nacionalista.
Desde el año 1909 el colegio Juan Bautista Sagarra asume una organización militar para su alumnado, prestando especial atención a la participación de estos en actos patrióticos, pero no debe confundirse la organización militar de la institución, con la orientación vocacional hacia el Ejército, sino que con esta se pretendía garantizar la disciplina y organización en la formación del estudiantado. En este sentido es preciso el reglamento cuando sentencia:
No ansiamos que amen el militarismo, ni nos interesa ese aspecto, sino que aprovechamos sus bondades en beneficio de la educación, sin olvidar que se trata de niños que tienen un cuerpo en desarrollo y su carácter en formación.
La mayor parte de las escuelas de los Estados Unidos e Inglaterra (…) tienen en sus escuelas organizados militarmente a sus alumnos por haberse convencido que este sistema ayuda extraordinariamente en la labor educativa de sus planteles. (Reglamento, 1956, p.8)
En este contexto, los estudiantes recibían instrucción militar que, de manera gradual, ajustada a su edad y nivel educativo, evitando excesos que pudieran afectar su bienestar físico o psicológico. Esta formación no solo tenía un carácter disciplinario, sino también educativo, al integrarse con su proceso académico. Asimismo, la asignación de grados militares funcionaba como un incentivo que reconocía tanto el rendimiento escolar como la conducta, promoviendo en los alumnos aptitudes positivas hacia el aprendizaje y el desarrollo personal.
Foto 2. Estudiantes de intermedia del colegio privado Juan Bautista Sagarra usando el uniforme militar de la escuela

A largo plazo, este enfoque buscaba contribuir a la formación integral de individuos capaces de integrarse de manera constructiva a la sociedad. Se pretendía formar ciudadanos responsables, respectivos a las normas sociales y dotados de sólidos hábitos de estudio, así como una disposición hacia la superación y el avance científico. De este modo, la instrucción no solo cumplía una función formativa inmediata sino también proyectaba sus efectos en la consolidación de una ciudadanía comprometida y productiva.
En el propio año 1909, como parte de las actividades de clausura del curso escolar, el día 24 de junio. Se celebró un acto público en el que, bajo un programa cultural, se llevó a cabo la entrega de premios a los estudiantes del colegio. En el mismo evento, fue inaugurada una pequeña imprenta, perteneciente a la institución educativa privada (Forment, 2017).
En el colegio privado Juan Bautista Sagarra, la entrega de calificaciones a los alumnos no se limitaba a un acto meramente administrativo, sino que se convertía en una agradable celebración de fin de curso. Durante esta actividad se generaba un ambiente festivo y participativo, caracterizado por intervenciones llenas de elocuencia, lo que reflejaba tanto la importancia otorgada a la educación como el interés por fomentar valores culturales y expresivos en la comunidad escolar. En este sentido, narra Forment (2017) en su crónica del 25 de junio de 1910: “En el colegio Juan Bautista Sagarra que dirige el reputado profesor Luis Buch, se hace entrega de las notas a los alumnos en una simpática fiesta de fin de curso, en que hubo derroche de elocuencia” (p. 463).
Resulta digno de destacar el loable gesto de los alumnos del Juan Bautista Sagarra el 9 de diciembre de 1910, que extendieron una invitación a las monjas de la Casa de Beneficencia de Santiago de Cuba para que lleven a las niñas protegidas en la institución a visitar su colegio (Forment, 2017). Donde se les brindó una cálida acogida, agasajándolas con dulces, refrescos y un obsequio de pascuas. Este acto evidencia los valores cívicos que se inculcaban en la institución educativa, primordiales como son; la fraternidad, la generosidad y el compromiso social, principios que fortalecen el tejido moral de la comunidad y contribuye a la formación de ciudadanos conscientes y comprometidos con el bienestar colectivo, pilar fundamental para el fortalecimiento de la nación.
El rotativo La Independencia (1911, 5 de abril), anunció:
El lunes, 3 del actual (…) se llevaron a efecto las elecciones, para la Convención Constituyente de la ciudad escolar que se establece en el colegio “Juan Bautista Sagarra” que dirige el entusiasta amigo Luis María Buch. Terminadas las elecciones con el mayor orden y entusiasmo, procediese al escrutinio, y fueron proclamados tres por cada una de las cinco aulas que tiene dicho colegio, terminándose a las cinco de la tarde. (p.1)
En la noche los seleccionados por cada aula se reunieron y conformaron su directiva por medio de voto secreto, y fue seleccionado como presidente el estudiante Miguel Infante Uribazo, la secretaría correspondió, al alumno José Silveira Miranda, los que con entusiasmo realizaron su juramento. Aprobadas las actas correspondientes con excepción de una, se nombraron los representantes para cada uno de los títulos de la Constitución y “en la noche del martes, reunida otra vez, se aprobaron tres artículos sobre el título de la Escuela, en la forma de Gobierno y del Territorio Escolar” (La Independencia, 1911, 5 de abril, p.1).
En este sentido Forment (2017) en su crónica del 26 de mayo de 1911 asegura que, los estudiantes del colegio bajo respaldo de su director, “constituyen el Congreso de la República Escolar que actuará en forma de parlamento” (p.522). Bajo esta iniciativa los alumnos asumían funciones de deliberación y representación, tratando los asuntos con sentido de responsabilidad colectiva, con el objetivo de solucionar asuntos de la institución. Esto refleja la voluntad de formar desde la escuela hábitos de disciplina, participación ordenada y sentido del deber. Lo que, desde una perspectiva nacionalista, contribuye a la formación de ciudadanos preparados para integrarse a la vida pública y fortalecer la coerción moral de la comunidad.
En el colegio se estableció la República Escolar y se caracterizó por una precisa organización cívico-militar, basada en la responsabilidad personal, la buena conducta y el orden, con realce de los valores éticos y patrióticos (Rivero Ponce, 1992). Este modelo permitió que los estudiantes comprendieran su papel como ciudadanos y miembros activos de la nación, convirtiendo la escuela en un espacio de socialización que transmitía la memoria histórica de manera vivencial. La recreación de estructuras cívico-militares y rituales escolares demuestra cómo la educación se utilizó estratégicamente para consolidar la ciudadanía y fortalecer la identidad nacional mediante prácticas simbólicas y educativas (Anderson, 2006).
Esta orientación formativa permite inscribir al colegio privado Juan Bautista Sagarra dentro de las expresiones tempranas del nacionalismo educativo en la Cuba republicana, entendido como un proceso mediante el cual la escuela asumió un papel activo en la transmisión de valores cívicos y patrióticos orientados a la construcción de una identidad nacional. En el caso de la institución dirigida por Luis María Buch, dicho nacionalismo adquirió un marcado carácter moral y republicano, articulado en torno a la formación del carácter, la exaltación del pasado independentista y la promoción de una ética sustentada en la honestidad y la responsabilidad ciudadana, en consonancia con la centralidad que la memoria histórica adquirió en la legitimación del proyecto republicano cubano temprano (Pérez Jr, 2015).
El 4 de septiembre de 1911 iniciaban las actividades del nuevo curso escolar en el colegio Juan Bautista Sagarra. Otros centros educativos de la ciudad comenzarían el día 15 del propio mes, tal es el caso del colegio católico El Sagrado Corazón. Una fecha histórica de profundo sentido patriótico, es el aniversario del injusto asesinato de los estudiantes de medicina el 27 de noviembre de 1871. Atendiendo a esta efeméride para conmemorar su solemnidad en 1911, “los alumnos del colegio Juan B. Sagarra han depositado lindos ramos de flores en el busto de Capdevila y en una tribuna improvisada, hablaron los niños Leonardo Anaya Murillo y Pedro Repilado, y luego el Dr. Gómez Planos”(Forment, 2017, p.542).
En la apertura del curso escolar posterior, domingo 1 de septiembre de 1912, se realizará una fiesta de apertura del curso escolar en el colegio, siendo los partícipes, estudiantes de la institución, que mostraron su talento en la declamación de poesía y en la oralidad, disertando breves discursos, sobresalieron los estudiantes; Ricardo Rosell, Víctor Schuer, Juan J. Arrufat, Enrique Soto, Miguel Puig, Juan de Moya, Luis Santos, José Badell Romero, Andrés Álvarez y Pedro Repilado” , siendo este último el más destacado (Forment, 2006).
Nuevamente el 27 de noviembre de 1912 la escuela rendirá merecido homenaje a la inocencia de los estudiantes de medicina y a su defensor Federico Capdevila. En este sentido los estudiantes, junto al director del plantel, se trasladaron en organizada formación al parque Capdevila a depositar flores ante su busto, hicieron uso de la palabra los estudiantes, Pedro Repilado y Manuel Serrano Zayas (Forment, 2006).
Al año siguiente, el 27 de noviembre de 1913, nuevamente se homenajeará la memoria de los estudiantes de medicina asesinados injustamente. Estableciéndose en este sentido una tradición en la conmemoración de la efeméride dentro del colegio privado Juan Bautista Sagarra. En esta ocasión se realizó una velada fúnebre donde fueron partícipes en los discursos los infantes; Raúl Álvarez, Carlos F. Cárdenas, Agustín Pera, José R. Villalón, Manuel Serrano, además del joven Arturo de J. Manduley”. El resumen de la velada estuvo a cargo del Dr. Gómez Planos (Forment, 2006).
Esta dinámica continúa en 1914, con la participación del Colegio en el acto organizado como homenaje a los estudiantes de Medicina en el teatro Heredia, el 27 de noviembre del corriente. Siendo decorado por el patriota Chichí Moya, con un retrato de Federico Capdevila al centro. Luego de la marcha fúnebre de la autoría de Calixto Varona, hizo uso de la palabra para abordar el suceso que los llevaba al homenaje, el Sr. Ángel Navarro Villar, y el discurso de clausura estuvo a cargo del Dr. Max Henríquez Ureña. Llamaron la atención “por su marcialidad los alumnos del colegio Juan B. Sagarra, que lucían vistosos uniformes” (Forment, 2006, p.204).
Lo anterior puede entenderse como una expresión de las políticas de la memoria, en tanto construcción social e institucional del pasado. La conmemoración del asesinato a los estudiantes de medicina no se presenta como un relato neutral con un fin de producir una memoria legítima. A través de actos ritualizados, formación escolar, ofrendas, discursos estudiantiles, se materializan marcos institucionales que fijan y trasmiten esa memoria, convirtiéndola en práctica social reiterada que articula emoción, educación y legitimación simbólica del pasado (Jelin, 2021).
Las prácticas descritas no solo trasmiten contenidos históricos, sino que trasmiten contenidos históricos, sino que modelan disposiciones subjetivas y valores cívicos, formando sujetos que internalizan narrativas, símbolos y emociones asociadas a la nación. Así, la institución escolar no se limita a enseñar Historia, sino que participa activamente en la producción de ciudadanía al legitimar una memoria específica y promover una identificación colectiva que responde a determinados proyectos políticos y culturales (Delgado & Escalona 2026).
Tal es el prestigio de la institución y su director, que, al celebrarse las elecciones de renovación de la directiva de la Asociación de Maestros, el 12 de diciembre del propio 1914, Luis María Buch, figuró como presidente de la mesa electoral. Acompañado de Manuel Lobo como secretario y Rosendo Carbonell como vocal. Siendo seleccionado democráticamente como presidente de la Asociación a: José Ramón Villalón. Otro elemento que demuestra el prestigio académico y el carácter patriótico y nacionalista de la institución es la presencia de distinguidas figuras, símbolos del patriotismo cubano, dentro de la institución académica. Tal es el caso del acto organizado por el Dr. Luis María Buch, para otorgar los premios del curso escolar el 7 de marzo de1915. Donde finalizado el programa establecido para el agasajo, hizo uso de la palabra la excelsa personalidad de Emilio Bacardí (Forment, 2006).
Este episodio del colegio evidencia no solo su prestigio académico, sino su inserción en el proyecto de formación cívica de carácter nacionalista, en el que las figuras de la élite intelectual y patriótica funcionaban como referentes simbólicos para la comunidad escolar. La participación de Emilio Bacardí, ilustra cómo estas ceremonias escolares articulaban la vida educativa con la construcción de la memoria histórica.
En el acto de fin de curso del propio año realizada el 26 de julio, serán premiados los estudiantes: Miguel A. Ibarra Ancona, Enrique Soto Méndez, Carlos M. Palacios, Maguín Catausús, Vicente Yero, Miniet, Carlos Padrón Ferrer y Tomás Padró Álvarez. Fueron premiados otros de los que no hemos precisados los nombres, pero Carlos Enrique Forment, en el tomo II de sus Crónicas de Santiago de Cuba, afirma que además de los mencionados, fueron premiados otros (Forment, 2006).
El 10 de octubre de 1915 para celebrar la efeméride del inicio de las gestas por la independencia de Cuba. Fueron realizados, diversos actos en la ciudad, sobresaliendo el del colegio Juan Bautista Sagarra, bajo la directiva del superintendente de escuelas Dr. Ruiz Tamayo. Fue una fiesta de carácter cívico patriótico, donde varias figuras discursaron y finalmente fueron depositadas ofrendas florales en tumbas de patriotas en el Cementerio de Santa Ifigenia (Forment, 2006).
En 1916 nuevamente es referenciada en el tomo II de las Crónicas de Santiago de Cuba, de Forment (2006) la participación del colegio en el homenaje a los estudiantes de medicina asesinados injustamente. Esta vez con una velada que dio inicio bajo un preámbulo musical y los discursos de los estudiantes Fernando Santa Cruz, Gabriel Infante, Alfredo Lora Garcés, Mario Esteva, Luis Chivás, Eduardo de Acha, Antonio Gutiérrez y Ernesto Buch. Las palabras de clausura y resumen de la velada estuvieron a cargo del Dr. Gómez Planos. Finalmente es entonado por el coro del colegio, una plegaria, con letra de la autoría de, Buch López y melodía de Bueno Formell.
El 19 de mayo de 1917 para conmemorar el 22 aniversario de la caída en combate de José Martí, la Comisión pro Martí de la Escuela pública No. 3 Spencer, dirigida por la Sra. Mercedes Álvarez de Rondón, directora del plantel, organizará su habitual homenaje al Apóstol en el Cementerio Santa Ifigenia. De igual manera participará el colegio Juan Bautista Sagarra, que tuvo su representación con el bello discurso del estudiante Eduardo de Acha. Aunque se tenía previsto discursara Federico Hernández Carvajal, por cuestiones climatológicas no pudo hacerlo, pero en una ceremonia especial realizada el día 23 si lo hizo (Forment, 2006).
La conmemoración del reinicio de las gestas de independencia en Cuba el 24 de febrero de 1895, constituye un escenario significativo para analizar el papel del colegio Juan Bautista Sagarra dentro de las dinámicas nacionalistas de la época, en este sentido sobresale el agasajo a la efeméride en 1918. En un contexto marcado por la exaltación de los valores patrióticos y la reafirmación de la identidad nacional, la participación del colegio en actos públicos de gran envergadura evidencia su inserción activa en los procesos de formación ciudadana promovidos desde las instituciones educativas. En este sentido resulta significativa la participación del colegio en la gran parada militar estudiantil, junto al Instituto de Segunda Enseñanza y Escuela Normal donde además se rindió homenaje a las banderas de las Naciones Aliadas, en el marco de la Primera Guerra Mundial. Aunque el centro del acto es agasajar el 23 aniversario del reinicio de las gestas de independencia cubana (Diario de Cuba, 1918, 25 de febrero)
(…) Fue el acto transcendental por excelencia, el acto primordial de la conmemoración de esta magna fecha, ha sido el efectuado en la mañana de ayer: la gran parada militar escolar (…) Desde las siete y media de la mañana comenzaron a acudir a la Alameda grupos de estudiantes del Instituto de Segunda Enseñanza Provincial (…) Además, hizo su aparición la compañía de estudiantes del colegio “Juan Bautista Sagarra” (…) perfectamente equipados y uniformados, los alumnos del colegio “Juan Bautista Sagarra”, con su director el señor Luis M. Buch y el vicedirector señor Manuel Pérez Silva, precedida por la banda del Regimiento número tres y por la banda de Cornetas del Cuerpo de Bomberos. (Diario de Cuba, 1918, 25 de febrero, p.1)
En particular, la presencia del colegio Juan Bautista Sagarra en la gran parada militar escolar, pone de manifiesto el énfasis institucional en la disciplina, la organización y la instrucción de carácter cívico-militar. La adecuada preparación y uniformidad de sus estudiantes reflejan no solo un alto nivel de estructuración interna, sino también la adopción de modelos educativos nacionalistas que integraban la formación académica con prácticas de orden, obediencia y sentido del deber.
Asimismo, el protagonismo del director Luis M. Buch en este evento resulta clave para comprender la orientación del plantel. Su participación junto a otras autoridades educativas en la organización y desarrollo del desfile sugiere una gestión comprometida con los ideales patrióticos y con la proyección pública del colegio. Bajo su dirección, la institución no solo se consolidó en el ámbito educativo, sino que también adquirió visibilidad en espacios de representación cívica.
La ubicación destacada de los alumnos del colegio dentro del orden del desfile, acompañados por bandas militares, refuerza la idea de que el Juan Bautista Sagarra ocupaba un lugar relevante entre las instituciones participantes. Este hecho no solo resalta su prestigio, sino que también indica el reconocimiento social de su contribución a la formación de jóvenes comprometidos con los valores nacionales y con el orden institucional vigente.
En conjunto, la participación del colegio en esta conmemoración permite apreciar cómo la institución trascendía el ámbito estrictamente académico para integrarse en la vida pública de la ciudad. A través de este tipo de actos, la institución educativa contribuía a la construcción de una cultura cívica basada en el nacionalismo, la disciplina y la cohesión social, elementos fundamentales en la formación de ciudadanos durante las primeras décadas del siglo XX en Cuba.
El 19 de mayo del citado año, nuevamente el colegio Juan Bautista Sagarra demostrará su postura patriótica y nacionalista, al integrarse a la peregrinación a la tumba de José Martí en homenaje al aniversario de su caída en combate, organizada por la Comisión pro-Martí, integrada por maestras de la escuela No 3 Spencer y presidida por su directora. Acto en el que se colocó una ofrenda floral al más universal de los cubanos, como ya era típico cada año. En esta ocasión entre las personalidades más destacadas estará el Gobernador Guillermo Fernández Mascaró. De igual manera asistieron numerosas autoridades políticas, culturales y directivos de instituciones educativas de Santiago, haciéndose presente Luis M. Buch, con un conjunto de alumnos del colegio dirigida por el señor Manuel Pérez Silva vicedirector de la institución educativa (Diario de Cuba, 1918a, 20 de mayo).
El Diario de Cuba (1918b, 20 de mayo), se hacía eco de los festejos municipales en conmemoración al decimosexto aniversario de la instauración de la República. Aunque no ofrece muchos detalles, bajo el subtítulo, “Las fiestas oficiales que tendrán efecto hoy. Los festejos municipales”, referencia entre unos de los participantes a la manifestación de la Cruz Roja al colegio Juan Bautista Sagarra. Manifestación en homenaje a la mencionada institución, cuya organización comenzó a las 8: 30 de la mañana en el parque Aguilera, comenzando el peregrinaje desde la esquina de la calle de Porfirio Valiente, siendo el colegio el 9 en el orden.
En agosto del propio año 1918, durante el período vacacional, aparecerá un anuncio en el Diario de Cuba, del día 29, que evidencia la presencia de féminas en la institución educativa a partir del curso 1918-1919, cuando el colegio Juan Bautista Sagarra se incorpora al Instituto Provincial, haciendo mixta la Segunda Enseñanza con el objetivo de propiciar en el estudio del Bachillerato a las señoritas cuyos padres ansían reciban una enseñanza privada de calidad en este plantel, de sólida disciplina y cientificidad prestigiosa en Santiago de Cuba, este dato rompe con el criterio de una educación exclusivamente para varones en la institución. Además, en este curso, considerando conveniente preparar a sus alumnos para el comercio se “adicionará al programa oficial las asignaturas de la escuela mercantil, en una hora extra, sin sobreprecio alguno. Quedan suprimidos los alumnos internos” (Diario de Cuba, 1918c, 20 de mayo, p.7).
En el marco de la organización institucional y las prácticas formativas patrióticas, propias de la época y el contexto, la apertura del curso escolar constituía un acontecimiento significativo que no solo marcaba el inicio de las actividades académicas, sino que también reforzaba valores cívicos y simbólicos promovidos por la institución. Este tipo de eventos solía acompañarse de ceremonias que contribuían a la formación de la identidad y sentido de pertenencia entre el estudiantado. En este sentido señala el Diario de Cuba (1918, 1ero de septiembre):
Mañana lunes, a las 8 a. m., tendrá efecto la apertura del nuevo curso escolar en el acreditado colegio privado “Juan Bautista Sagarra”, que dirige el Sr. Luis M. Buch. Por cumplirse en ese día el 15 aniversario de la fundación de dicho plantel, se ha acordado realizar, entre otros ceremoniales, la jura de la bandera por los alumnos del colegio. (p.1)
La Jura de la bandera estaba institucionalizada desde 1910 mediante el decreto fechado 28 de julio del citado año. Bajo la administración del presidente de la República José Miguel Gómez, planteaba la reconfiguración del sentido del acto cívico estudiantil en cuestión, desplazando de una cuestión meramente emotiva o celebratoria, definida como “fiesta sentimental” (Gómez, 1910, 20 de julio) hacia una función explícitamente educativa y nacionalista, concebida como “enseñanza viva”. Adquiriendo un el ritual un carácter patriótico y nacionalista dentro del proyecto de constitución ciudadana y la inculcación de valores cívicos en el sistema educativo republicano. La denominadas “Reglas” que nombraban la ejecución del ritual educativo serían dadas a conocer por el secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Mario García Kohly, quien desempeño un papel clave en la institucionalización de estas prácticas. La estructuración del ritual iniciaba con la formulación del juramento, elemento central que funcionaba como mecanismo preformativo de adhesión simbólica a los principios nacionales, evidenciando así la articulación entre política educativa, nacionalismo y cultura cívica (Cordoví, 2012). Iniciaba el juramento:
Niños: Esta bandera es símbolo de la patria cubana. Ella ampara nuestra independencia y representa la virtud y la gloria de generaciones heroicas. Por tan altos títulos a vuestro amor y veneración, debéis defenderla y honrarla para que siempre ondee sobre esta tierra querida ¿Juráis, pues, consagrarle ferviente culto en vuestros corazones y que por la eficacia de vuestro patriotismo habrá de merecer siempre el respeto y la simpatía de todos los pueblos? (García Kohly, 1910 citado por Cordoví, 2012, p.78.)
Luego del juramento bajo la respuesta estudiantil de “Sí, juramos”, un maestro procedía a dar una explicación del acto y el plantel desfilaba frente a la bandera a la que arrojaban flores. Cordoví (2012), considera desde una perspectiva de análisis nacionalista, que el juramento de fidelidad a los símbolos patrios tenía varias lecturas. Desde una perspectiva “legitimaba la existencia y conservación del nuevo orden” bajo un sistema gubernamental demagógico. Pero a su vez marcaba el compromiso de las nuevas generaciones con los principios fundacionales de la patria.
El juramento no solo enuncia valores, sino que instruye un vínculo emocional obligatorio con la patria, inscribiendo en los cuerpos infantiles una ética de devoción y sacrificio patrio. El acto del juramento como ritual contribuye a fijar una memoria oficial, al condensar en la bandera una narrativa heroica y moralizada, transforma el pasado en mandato, asegurando asila reproducción intergeneracional de una identidad nacional que se presenta como incuestionable y afectivamente internalizada.
Una de las efemérides que no pasaba por alto era el 10 de octubre, inicio de las gestas por la independencia cubana en 1868. En mencionada fecha, pero de 1918 el colegio Juan Bautista se suma a la manifestación patriótica organizada por el Club Rotario. Esta partió hacia el ayuntamiento desde el parque Aguilera a las 7:00 am, por la calle Mariana:
La manifestación perfectamente organizada y nutrida la componían alumnos de las Escuelas Públicas las de la Normal y anexa, las de la Granja Agrícola; los de las escuelas privadas de, “Los hermanos cristianos”, Colegio de Dolores, Colegio Cuba, los de “Juan Bautista Sagarra” estos con sus armamentos, llevando además las banderas de las naciones aliadas (…) (Diario de Cuba, 1918, 11 de octubre, p.1)
Terminada la ceremonia en el Ayuntamiento se trasladaron por la calle Estrada palma y Santa Rita hacia el Instituto Provincial. Donde fue entonado el himno nacional e izada la bandera cubana, obsequiada al instituto por el Club Rotario durante la festividad (Diario de Cuba, 1918, 11 de octubre).
En el propio año, pero en la mañana del 27 de noviembre, realizarán nuevamente el tradicional homenaje al defensor de los inocentes estudiantes de medicina, en esta ocasión de conjunto con el estudiantado del Instituto. Llama la atención que, aunque en esta vez depositaron flores nuevamente ante el busto de Capdevila, no hubo desfiles, discursos, ni música. La noche anterior a las 12:01am la directiva del Group Catalunya al que pertenecía Don Luis María Buch, había depositado un ramo de flores con una bandera catalana atada a las mismas (Forment, 2006).
El rotatorio Diario de Cuba, (1919, 24 de febrero), anuncia que se realizarán barias actividades patrióticas para agasajar la efeméride del reinicio de las gestas por la independencia de Cuba, encabezada por José Martí. El colegio Juan Bautista Sagarra nuevamente junto con el Spencer, será uno de los protagonistas del homenaje al Apóstol. Anunciándose que hará uso de la palabra uno de los alumnos de la institución privada igual que los señores; Miguel J. Rodríguez, Faustino Manduley y el Dr. Antonio de la Piedra miembro de la Logia Minerva, que de conjunto al Sr. Agustín Echemendía, procedentes de La Habana, como comisionados de la citada institución masónica, tomaron parte en la colocación de una bella corona de mármol en el panteón del Apóstol, donada desde el taller de los masones del oriente cubano.
La participación del Juan Bautista Sagarra es corroborada en la edición del día posterior del rotatorio, afirmando:
(…) A las ocho de la mañana se dirigieron en peregrinación al Cementerio General, los venerables de las logias de esta Ciudad, acompañados de numerosos masones, de la referida escuela “Spencer”, una nutrida comisión de alumnos del colegio “Juan B. Sagarra”, muchas personas del pueblo y un piquete de miembros de la Policía Municipal, que marchaba a la cabeza de la manifestación. (…) La corona fue conducida con un vehículo, entre flores y banderas. Todos los números del programa se cumplieron con rigurosa exactitud (Diario de Cuba, 1919, 25 de febrero, p.1).
Análogamente a las diez de la mañana, se desarrolló, en la Granja Escuela Carlos Manuel de Céspedes, la entrega de la bandera nacional que los miembros del Club Rotario, de Santiago de Cuba, obsequiaron a los alumnos de la institución educativa. Aunque no participó ninguna banda musical de la ciudad si tuvo una amplia concurrencia de la intelectualidad y la política santiaguera. Incluso contó con presencia extranjera como; Lesmes Ruiz, cónsul de Chile; Enrique Schueg, cónsul de Bélgica; Dr. Manuel Nazón, cónsul de Haití, además participó una comisión del colegio Juan Bautista Sagarra, que formados junto a los colegios Dolores y la Granja Escuela, escucharon los discursos del Sr. García Vidal y el Sr. Antonio Portuondo Miyars, director de aquel centro escolar, para posteriormente ser izada por estudiantes del centro la enseña nacional concedida por lo rotarios. Aproximadamente a las 11: 00 am llegó a su fin la solemne ceremonia (Diario de Cuba, 1919, 25 de febrero).
El centenario del natalicio del padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes el 18 de abril de 1919 también será causa de festividad patriótica en Santiago de Cuba y aunque no se consta la presencia del colegio en el homenaje realizado por distinguidas personalidades y el pueblo santiaguero, al patriota bayamés, en el Cementerio General. Si se afirma la participación del director del plantel en el Diario de Cuba del sábado 19 de abril de 1919. Tampoco se niega en el rotatorio la presencia de los estudiantes y no es de dudar que asistieran teniendo en cuenta la presencia de numerosas escuelas como las públicas 4 y 16 y la Granja Escuela “Carlos Manuel de Céspedes (Diario de Cuba, 1919, 19 de abril).
En el horario de la tarde se realizó en el Campo de la Libertad (Plaza de Marte) una concentración coordinada por el Instituto Provincial a la que se sumaron estudiantes de la Escuela Normal y el colegio Juan Bautista Sagarra. De ahí se trasladaron hasta el Cuartel Moncada, una vez formadas las fuerzas del Ejército, se le hizo entrega al coronel Semidey, de una bandera nacional de ceda con la estrella bordada, regalo de la Escuela Normal y el Instituto Provincial al Ejército constitucional (Forment, 2006).
El 20 de mayo de 1919 con motivo de la fiesta nacional por el aniversario de la instauración de la República, el colegio participó en la fiesta realizada en el Centro de Veteranos, contexto en que la banda militar entonó el himno nacional. Como ya era típico en este tipo de actividades nacionalistas, el alumno del Juan Bautista Sagarra, José Valls Tamayo, fue discursante en la festividad. Posteriormente tomará posesión la nueva directiva de la Comisión pro Estrada Palma que preside Don Emilio Bacardí, es miembro de la misma Luis María Buch (Forment, 2006).
El 10 de octubre del propio año en las conmemoraciones de la fecha patriótica, nuevamente el colegio Juan Bautista Sagarra de conjunto con la Escuela pública No.3 Spencer, homenajearon al Apóstol de la independencia ante su sepulcro, en el Cementerio Santa Ifigenia. Esto evidencia la relación de ambas instituciones pública y privada en la participación en actividades nacionalistas y patrióticas.
Para cerrar el curso escolar el 26 de junio del corriente, en los salones del colegio Juan Bautista Sagarra se realizó una fiesta de fin de curso. Hizo uso de la palabra el estudiante Juan Chivás Real, otros como; José Medina Maceira, Raúl Gutiérrez Serrano Carlos Dubois Buch y Juan Luis del Rosal, declamaron poesías. Fernando Santa Cruz leyó las memorias anuales del curso. La clausura estuvo a cargo del Dr. Erasmo Regüeiferos como discursante (Forment, 2006).
El Diario de Cuba (1920, 28 de noviembre) es eco del solemne homenaje realizado el día anterior en el colegio Juan Bautista Sagarra en conmemoración al injusto fusilamiento de los ocho inocentes estudiantes de medicina en 1871. Allí se recitaron poesías y emotivos discursos alegóricos a la efeméride. Posteriormente los estudiantes del colegio, junto a un numeroso auditorio se trasladaron al parque Capdevila y colocaron una corona de flores con sus correspondientes cinta e inscripción y al finalizar la ceremonia se entonó el himno nacional.
No pasó por alto la fiesta patriótica para conmemorar el 10 de octubre en 1921, en este sentido. “Fue sin duda alguna, la inauguración del busto de “El Cautivo” el número más. Interesante del programa de festejos organizado para conmemorar la gloriosa fecha del diez de octubre de 1869” (Diario de Cuba, 1921, 11 de octubre, p.1). A las 10:00 am estaba previsto el inicio de la ceremonia para el agasajo a la patriótica efeméride en el Paseo Martí. Estarán presentes, los señores Pedro C. Salcedo y Angel Mestre, presidente y magistrado, respectivamente de la Audiencia Provincial, Ulises Cruz Bustillos, presidente de la Junta de Educación, Emilio Bacardí, Ambrosio Grillo, además de otras figuras de la intelectualidad y la política de la capital del oriente cubano.
De igual manera asistieron directivos de instituciones santiagueras como; el Instituto Provincial, la Escuela Normal y Luis María Buch director del Juan Bautista Sagarra. Este colegio como ya era típico fue partícipe del patriótico acontecimiento, uniformados de gala. Ante la notable concurrencia donde ondeaba la bandera cubana y la catalana portadas por el Grop Catalunya. Fue entonado el himno nacional y develado el busto de Desiderio Fajardo Ortiz “El Cautivo” (Diario de Cuba, 1921, 11 de octubre).
El 27 de noviembre de ese año como ya era una tradición institucionalizada del colegio Juan Bautista Sagarra, nuevamente se rendía solemne ceremonia a la memoria de los ocho estudiantes de medicina y su defensor catalán Federico Capdevila. Precisamente junto al Grop Catalunya, los estudiantes del colegio esta vez, “reprodujeron el acto de la celebración del Consejo de Guerra que condenó a los estudiantes en 1871” (Diario de Cuba, 1921, 29 de noviembre, p.1).
Ya en la mañana el colegio con su elegante traje de gala, junto al Grop Catalunya, la Juventud Nacionalista y una amplia representación de la Asociación de Maestros, de la Escuela Normal y la Anexa y un cuantioso público, colocaron bellas coronas de flores con cintas dedicadas a el busto del Coronel español defensor de los estudiantes. Finalizada la ceremonia luego de que: Emitieron discursos los señores Salvador Carbonell, por el Grop Catalunya; Antonio Duany, por la Asociación de Maestros; Leonardo Griñán, por la Juventud Nacionalista; Enrique Molina Carderos, por la Escuela Normal y José Serra. Marchó delante del busto en la plaza Capdevila una nutrida representación de las estudiantes de la academia Herbart, con su directora y fundadora Ana Abril de Toro Torres, además de alumnos y maestros del Instituto Provincial y la Granja Escuela Carlos Manuel de Céspedes (Diario de Cuba, 1921, 29 de noviembre).
Esto evidencia en línea con, las políticas de la memoria, un claro proceso de institucionalización y ritualización de la memoria, en la cual le escuela no solo conmemora un hecho del pasado, sino que lo resinifica mediante prácticas preformativas que consolidan una narrativa oficial y selectiva; así cuando se señala que los estudiantes: “reprodujeron el acto de la celebración del Consejo de Guerra que condenó a los estudiantes en 1871” (Diario de Cuba, 1921, 29 de noviembre, p.1), se evidencia como la memoria es activamente escenificada y trasmitida, reforzando una identidad colectiva anclada en la evocación de víctimas y figuras emblemáticas. Así mismo desde el nacionalismo educativo, este tipo de prácticas revela el papel de la institución educativa como agente de formación ideológico. En tanto utiliza el pasado como recurso educativo para inculcar valores, construir sentido de pertenencia y articular una visión compartida de la historia que contribuye a la configuración de una identidad nacional (Delgado, et al., 2026).
Para conmemorar los veintisiete aniversarios de la caída en combate de José Martí, como era costumbre, asistieron al Cementerio Santa Ifigenia, el plantel de la Escuela pública No. 3 Spencer junto a su directora, de conjunto con una significativa representación del colegio Juan Bautista Sagarra, esta vez uniformados de gala y armados. Estarán presentes en el homenaje, una comisión de estudiantes del colegio Cubano, también uniformados. Presentes, además, miembros del Ejército Nacional, directivos de Educación y destacadas personalidades de Santiago. La banda de música del Ejército entonó las notas del himno nacional, tres niñas presentes declamaron poesías alegóricas y finalmente, los estudiantes del colegio Juan Bautista Sagarra, realizaron tres descargas, con impecable precisión y el homenaje quedó concluido (Diario de Cuba, 1922, 20 de mayo).
Lo anterior es una muestra de cómo, con la participación del colegio Juan Bautista Sagarra en este tipo de actividades, de conjunto con otras instituciones educativas; públicas y privadas, junto a distinguidas autoridades y personalidades de la urbe oriental, se refuerza la memoria colectiva y valores nacionalistas. Así la educación trasciende lo académico para convertirse en un espacio de formación cívica y simbólica, donde se promueve una ciudadanía vinculada emocionalmente a los principios martianos (Delgado, 2025).
En 1922 llegaba el 20 de mayo en un profundo disgusto popular tras la mala dirección política administrativa de los gobiernos de turno, el rotatorio Diario de Cuba afirmaba que “con la única excepción del excelso Don Tomás” (Diario de Cuba, 1922, 21 de mayo, p.1) al que con sus luces y sus sombras aun gozaba de admiración en ciertos sectores de la Cuba republicana. No obstante, las festividades de este año fueron una profunda muestra de patriotismo en el pueblo santiaguero. “Ambiguamente podríamos decir lo que ese gran anhelo fue: el gran anhelo de conservación de la República de Cuba, puesta en inminente peligro por los errores y mala fe de las clases directoras” (Diario de Cuba, 1922, 21 de mayo, p.1).
A las 8:00 am inició la manifestación patriótica para agasajar la efeméride, encabezada por la caballería de la Policía Municipal y detrás la del Ejército Nacional. Participaron veteranos de la gesta independentista, miembros del Cuerpo de Bomberos, la Granja Escuela, además del Alcalde Municipal. En el Campo de la Libertad (Plaza de Marte) se sumaron otras asociaciones políticas y gremiales, entre la que destacan la; Juventud Nacionalista, Club Rotario y el Grop Nacionalista Radical “Catalunya”. Entre las instituciones educativa sobresalió el colegio Juan Bautista Sagarra que se situó en Garzón hasta Sánchez Hechavarría (San Gerónimo), posteriormente se ubicó la escuela Normal en Garzón de Paraíso a Cuartel de Pardos (Diario de Cuba, 1922, 21 de mayo).
Seguidamente a esta manifestación nacionalista, se incorporaron los colegios privados Herbart, Colegios Internacionales del Cristo, Dolores y el Colegio Cubano junto a la Banda Municipal. Posteriormente se sumaron las escuelas públicas y otras instituciones de Santiago. “(…) La manifestación recorrió las calles siguientes: Victoriano Garzón, Aguilera, Porfirio Valiente, Heredia, Estrada Palma, Mariano Corona; Trinidad; Estrada Palma (bajando); Paseo Martí; Lacret; Trinidad; Estrada Palma (subiendo) hasta el Parque de Céspedes en donde se disolvió” (Diario de Cuba, 1922, 21 de mayo, p.1)
El 24 de febrero de 1922 nuevamente será ocasión propicia para actividades nacionalistas en los colegios Juan Bautista Sagarra y Herbart, como se demuestra en el artículo “Diversos actos patrióticos efectuados ayer en La Habana Santiago y Holguín”, publicado en el Diario de Cuba. Donde se hace mención de la participación del colegio en los festejos de la patriótica efeméride nacional (Diario de Cuba, 1922, 25 de febrero).
En la mañana del 27 de noviembre de 1922 como ya era costumbre, alumnos del colegio Juan Bautista Sagarra acudieron al busto de Federico Capdevila en el parque que lleva su nombre, para honrar la memoria de los ocho estudiantes de medicina asesinados injustamente y a su defensor. En el acto colocaron una vistosa corona de flores naturales. En la tarde nuevamente el colegio será protagonista del homenaje, esta vez junto a la Academia Herbart, con un brillante acto efectuado en los salones de la sociedad “Grop Catalunya” ante una concurrencia desbordante y distinguida (Diario de Cuba, 1922, 28 de noviembre).
La trayectoria política de Buch refuerza la lectura nacionalista del colegio Juan Bautista Sagarra. Dado que en 1922 participó en la organización del Partido Nacionalista, liderado por Juan José Maza y Artola, cuya propuesta ideológica defendía la primacía de las tradiciones nacionales y una concepción austera de la vida pública, en abierta crítica a las prácticas de corrupción que atravesaban el sistema político republicano (Rivero Ponce, 1992). Estos principios, lejos de circunscribirse al ámbito partidista, encontraron en el espacio escolar un terreno privilegiado para su proyección pedagógica, lo que permite interpretar al colegio Juan Bautista Sagarra como un espacio de mediación ideológica donde se articularon proyectos políticos y formativos, en correspondencia con el papel que las instituciones educativas desempeñan en la construcción simbólica de la nación (Anderson, 2006).
Desde su posición como director del colegio privado Juan Bautista Sagarra, Buch concibió la institución educativa como un espacio de socialización cívica, en el que la instrucción académica se integraba a un proyecto formativo orientado a la producción de ciudadanos virtuosos. La escuela operó, así, como una microestructura republicana, en la que se ensayaban formas de organización, disciplina y responsabilidad colectiva coherentes con el ideal de república que el propio Buch defendía tanto en el plano educativo como en el político.
El veinte de abril de 1922 será promulgado por decreto del presidente de la República, Alfredo Zayas, el 28 de enero como fiesta nacional en homenaje al natalicio de José Martí. Así se establecía la obligatoriedad de nombrar calles principales de cada municipio cubano, con el nombre del Apóstol, igual a la colocación en estos de una estatua, busto u obelisco en homenaje a su figura. De igual manera se establecía que cada 28 de enero, los niños de todos los colegios de la República con una flor en el pecho, bajo la dirección de sus maestros rendirán homenaje al más universal de los cubanos. Así mismo las Juntas de Educación serán encargadas de extender la invitación a todo el pueblo para celebrar la efeméride según El Cubano Libre (1923, 27 de febrero).
En este sentido, como lo anterior es decretado en abril de 1922 no será hasta el 28 de enero de 1923 que se celebrará de manera oficial y nacional la significativa efeméride del natalicio de José Martí. En el caso de Santiago de Cuba para celebrar la nueva fiesta nacional se reunirán las escuelas públicas y privadas del territorio en Plaza de Marte. Donde estarán presente como era típico en las actividades patrióticas, los colegios Herbart, Juan Bautista Sagarra y Spencer, este último con sobresaliente participación. Ocupará espacio en la tribuna de los invitados el Dr. Luis María Buch, junto al Alcalde Municipal, señor Ramón Ruiz y distinguidas personalidades de la educación, la cultura y la política santiaguera. Causó gran admiración el adornado y diseño floral de Plaza de Marte, en aquel momento “Campo de la Libertad”. Al medio día las escuelas públicas y privadas, desfilaron frente al busto del Apóstol, casi cubierto de flores y ramos de laurel. Del gran acontecimiento, que era añoranza de los directivos de las escuelas santiagueras, se hicieron eco los rotatorios La independencia (1923, 29 de enero) y el Diario de Cuba (1923, 30 de enero).
El aniversario 28 del grito de Baire en 1923, contó con su respectiva celebración en Santiago de Cuba. Una de las actividades que realizó el colegio Juan Bautista Sagarra en este sentido, será una visita a los veteranos enfermos en la Sala Maceo del Hospital Civil. Contaron con la compañía de otro grupo de veteranos de la gesta independentista que obsequiaron a sus hermanos de lucha, cigarros y algo de dinero, hizo uso de la palabra el estudiante Raúl Gutiérrez que era ovacionado, en aquel acto de profundo simbolismo generacional (La Independencia, 1923, 26 de febrero).
En el centro de Veteranos, estarán presentes junto a los viejos patriotas, algunos colegios de la ciudad, tal es el caso del; Colegio Cubano, la Escuela Pública número 10, “El Cautivo” y el colegio Juan Bautista Sagarra del que los alumnos; Rafael Parladé, Félix Soeías y Mario Puente, recitaron bellas poesías. Asistió al lugar gran número de público, sobretodo, veteranos de la gesta independentista. La banda del Ejército ofreció un concierto en los salones del centro donde varios intelectuales discursaron. Hasta que a las 6:00 pm se realizaron salvas de cañón y más tarde se lanzaron vistosos fuegos artificiales (La Independencia, 1923, 26 de febrero).
El 19 de mayo varios de los colegios de la ciudad se sumaron al homenaje que había establecido se realizara cada año el colegio Spencer en homenaje al aniversario de la caída en combate de José Martí. Esta vez en honor al vigésimo octavo aniversario de su deceso. Entre las escuelas presentes, como era de esperar se encontraba el colegio Juan Bautista Sagarra, el Instituto Martí y otras escuelas públicas y privadas. Al inicio de la ceremonia fueron entonadas las notas del himno nacional, recitando varias poesías alegóricas posteriormente por los nuños presentes y finalizando con el discurso del Dr. Rafael de la Guardia (Diario de Cuba, 1923, 20 de mayo).
El 27 de noviembre de 1923 numerosas escuelas públicas y privadas de la ciudad se trasladaron al Cementerio General para rendir tributo a los mártires del Virginius y al defensor de los estudiantes de medicina Federico Capdevila. En este sentido sobresalieron el colegio Juan Bautista Sagarra, El Instituto Martí, la Academia Herbart, Nuestra Señora de la Caridad, Colegio de Dolores, Santísima Trinidad, el Instituto Provincial y la Granja Escuela Carlos Manuel de Céspedes.
Ocuparon el interior del panteón de los mártires del Virginius, las estudiantes de la Academia Herbart, donde la niña Adela Bori, del mencionado plantel, pronunció un discurso y posterior al acto, recibe la Academia Herbart la custodia del panteón a los mártires del Virginius. Bajo acta de entrega y recepción, por el notario Hernández Miyares. Ya en la mañana se había realizado el homenaje ante la lápida de Federico Capdevila, momento en que fue cubierto de flores el lugar y estuvo presente una nieta del ilustre defensor de los estudiantes de medicina según el Diario de Cuba (1923, 28 de noviembre)
La última participación en una actividad nacionalista del colegio Juan Bautista Sagarra en 1923, queda documentada en el Diario de Cuba, (1923, 8 de diciembre) en el homenaje realizado a Antonio Maceo el 7 de diciembre, en conmemoración al aniversario vigésimo séptimo de su caída en combate. Este tuvo lugar en el Panteón de los Mártires de la Patria. Asistiendo otras escuelas públicas y privadas de la urbe santiaguera como; escuela pública José Antonio Saco número 4, la Escuela Normal, Colegio Cubano, Escuela Spencer y la Academia Herbart. Estará presente el Dr. Luis María Buch y los directores de las instituciones educativas citadas junto a autoridades escolares, entre las que sobresale la presencia de Miguel Ángel Cano. Estarán de igual manera, veteranos de las gestas por la independencia.
La participación en actividades de este tipo será la dinámica fundamental del colegio Juan Bautista Sagarra en las primeras dos décadas de su fundación, escasamente documentado a partir de la pérdida y deterioro de sus documentos originales. En este sentido, la experiencia del colegio Juan Bautista Sagarra puede interpretarse como una práctica de pedagogización del proyecto nacionalista cívico, mediante la cual se buscó demostrar la viabilidad de una república sustentada en la formación moral de sus ciudadanos. La centralidad otorgada a los valores patrióticos y al legado de los próceres independentistas revela una concepción de la educación como herramienta estratégica para la preservación de la nación frente a las tensiones y limitaciones estructurales del orden republicano temprano.
CONCLUSIONES
El análisis desarrollado permite afirmar que el colegio privado Juan Bautista Sagarra desempeñó un papel activo y sistemático en la promoción de valores patrióticos y nacionalistas en el Santiago de Cuba de las primeras décadas republicanas. A través de su participación constante en actos cívicos, conmemoraciones históricas y prácticas de carácter simbólico, la institución trascendió su función instructiva para consolidarse como un espacio de formación ciudadana. Estas actividades no solo reforzaron la identidad nacional en el alumnado, sino que también contribuyeron a la legitimación de determinadas narrativas históricas, en las que se exaltaban figuras, acontecimientos y símbolos vinculados al proceso independentista cubano. En este sentido, la escuela operó como un agente de socialización política y cultural, articulando la educación con la construcción de una memoria colectiva cargada de significados patrióticos.
Asimismo, se evidencia que estas prácticas pueden ser comprendidas como parte de un proceso más amplio de nacionalismo educativo y políticas de la memoria, en el que la institución escolar desempeñó un rol central en la reproducción de valores cívicos y en la configuración de la identidad nacional. El colegio Juan Bautista Sagarra, bajo la dirección de Luis María Buch, se constituyó en una microestructura republicana donde se integraron disciplina, participación cívica y formación moral, en correspondencia con las aspiraciones del proyecto nacional de la época. De este modo, la experiencia analizada confirma que la educación privada también contribuyó significativamente a los procesos de construcción simbólica de la nación en Cuba, evidenciando la importancia de estas instituciones en la formación de ciudadanos comprometidos con los ideales patrióticos y con el orden social republicano.
Referencias bibliográficas
Anderson, B. (2006). Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica. México. https://www.felsemiotica.com/descargas/Aderson-Benedict-Comunidades-imaginadas-Reflexiones-sobre-el-origen-y-la-difus%C3%B3n-del-nacionalismo.pdf
Buch, L. M. (1904, 2 de septiembre). “Colegio Privado Juan Bautista Sagarra”. El Cubano Libre.
Cordoví, Y. (2012). Magisterio y nacionalismo en las escuelas públicas cubanas (1899-1920). Ciencias Sociales. https://search.library.wisc.edu/catalog/9910159038102121
Cordoví N.Y. & Murguia, M. D. (2017). La regulación de la enseñanza privada en Cuba. Principales proyectos, normativas y polémicas. Historia Caribe, 12 (30), 211-243. https://www.redalyc.org/pdf/937/93750403009.pdf
Delgado, F. A. A. (2025). Labor de la escuela Spencer y su comisión, en la preservación del ideario martiano. Santiago (166) 608-615. https://share.google/ZbAo2VNx4Q14ZuLT
Delgado, F. A. A. (2026). Normativas de la Educación Privada en Cuba 1900-1923: Una mirada desde el nacionalismo educativo y las políticas de la memoria. Acta Peruana de Ciencias Sociales y Humanidades 2 (1). 137-146. https://aocsh-journal.org/index.php/apcsh/index
Delgado, F. A. A.; & Escalona, Ch. I. (2026). Estado de la cuestión del tratamiento al Nacionalismo y las Políticas de la Memoria en la educación privada: Santiago de Cuba 1900-1958. Maestro y Sociedad, 23 (1), 568-578. https://share.google/y9VB3L6KUudFTg5cG
Delgado, F. A. A.; Escalona, Ch. I.; & Leal, C. Y. (2026). El Instituto Martí: una obra pedagógica nacionalista de la Primera Iglesia Bautista de Santiago de Cuba. Varona 84 (1). 1-17. https://share.google/8mveqlbbuJzuyNuBQ
Diario de Cuba, (1918, 1ero de septiembre). “El colegio Juan Bautista Sagarra”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1923, 20 de mayo). “El Homenaje de la Escuela “Spencer” N.3 al Apóstol de la Libertad Cubana”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de
Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1923, 8 de diciembre). “Santiago de Cuba Honró la Augusta Memoria de sus Muertos por las Libertades Patrias”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba, (1921, 29 de noviembre). “Solemne ceremonia en conmemoración de la luctuosa efemérides del fusilamiento de los estudiantes”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1918, 11 de octubre). “Con fulgores de apoteosis se celebró ayer en Santiago la gloriosa efeméride de Yara”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1921, 11 de octubre). “La conmemoración del 10 de octubre en la capital de Oriente”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1919, 19 de abril). “La Conmemoración del Centenario del Natalicio de Carlos Manuel de Céspedes”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1918ª, 20 de mayo). “La peregrinación de ayer a la tumba del Apóstol. ofrenda de la Comisión Pro-Martí, ante el panteón del maestro. El homenaje anual de “Cuba Contemporánea”. Otros. actos que allí se celebraron”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1918b, 20 de mayo). “Las fiestas oficiales que tendrán efecto hoy. Los festejos municipales”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba, (1918c, 20 de mayo). “San Juan Bautista”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1922, 20 de mayo) “El Homenaje a la Memoria de Martí”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1922, 21 de mayo). “La conmemoración de la fecha patriótica del veinte de mayo”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1919, 24 de febrero). “1895-24 de febrero-1919”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1919, 25 de febrero). “La Conmemoración de la efeméride del día 24 de febrero”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1918, 25 de febrero). “Solemne y Conmovedora Conmemoración de la Magna Fecha de Nuestras Libertades. La Gran Parada Militar Estudiantil. Brillante Desfile de los Alumnos y Alumnas del Instituto de Segunda Enseñanza de la Escuela Normal y del Colegio “Juan Bautista Sagarra”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1922, 25 de febrero). “Diversos actos patrióticos efectuados ayer en La Habana Santiago y Holguín”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1920, 28 de noviembre). “El 27 de noviembre en Santiago de Cuba”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1922, 28 de noviembre). “Los niños cubanos cubrieron de flores el busto de Capdevila y llovieron cantos y plegarias en homenaje a los estudiantes inmortales”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1923, 30 de enero). “Por primera vez se celebró oficial y brillantemente el natalicio de Martí.” Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1923, 11 de octubre). “El 10 de octubre en Santiago de Cuba”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Diario de Cuba. (1923, 28 de noviembre). “Un emocionante homenaje rindió ayer Santiago a los estudiantes fusilados y a los mártires del Virginius”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
El Cubano Libre. (1904, 15 de octubre). “Colegio Privado Juan Bautista Sagarra”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
El Cubano Libre. (1923, 27 de febrero). “El natalicio de José Martí”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Forment, C. E. (2006). Crónicas de Santiago de Cuba Tomo II. Ediciones Alqueza.
Forment, C. E. (2017). Crónicas de Santiago de Cuba Continuación de la obra de don Emilio Bacardí Era republicana Tomo 1. Edición anotada Investigación, notas y anexos Julieta Aguilera Hernández. Ediciones Caserón. Santiago de Cuba. https://share.google/DJp9t1xV4RMXvbWI
García Kohly, M. (1910, 30 de agosto). “Reglas”, en La Jura de la Bandera; crónicas, artículos, discursos, etc. Apertura del curso de instrucción pública de 1910- 1911. Imprenta Cubana, La Habana.
Gómez, J. M. (1910, 20 de julio). “Decreto”, en La Jura de la Bandera; crónicas, artículos, discursos, etc. Apertura del curso de instrucción pública de 1910- 1911. Imprenta Cubana, La Habana.
Halbwachs, M. (2004). La memoria colectiva. Prensas Universitarias de Zaragoza, España. https://ia601509.us.archive.org/17/itms/MemoriaColectivaHalbwachs./Memoria%20Colectiva-Halbwachs.-.pdf
Jelin. E. (2021). Los trabajos de la memoria. Buenos Aires. FCE. https://share.google/kndVbwikfpL2wiYXP
La independencia. (1911, 5 de abril). “El Colegio Juan B. Sagarra”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
La Independencia. (1908, 16 de diciembre). “Crónica”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
La Independencia. (1923, 26 de febrero). “El aniversario glorioso de Baire en esta ciudad”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
La independencia, (1923, 29 de enero). “En celebración del natalicio de José Martí”. Sala Cubana de fondos raros y valiosos de la Biblioteca Provincial Elvira Cape de Santiago de Cuba.
Nora, P. (2008). Los lugares de la memoria. Trilce. Montevideo (Uruguay). 2009. https://share.google/t12A5b8w5L48IXL6
Pérez Jr, L. A. (2015). Cuba: Between Reform and Revolution. New York: Oxford University Press,
Poveda, A. (2015). Las noticias de la historia, 1902-1958 (Crónicas de Santiago de Cuba). Editorial Oriente. https://www.claustrofobias.com/las-noticias-de-la-historia-1902-1958cronicas-de-santiago-de-cuba/
Reglamento, (1956). Prospecto – Reglamento: “Colegios privados “Juan Bautista Sagarra” de varones y “Herbart” de hembras”. Santiago de Cuba Aguilera Alta No. 519 Y 526. Talleres Impresora Pinillos.
Revista Don Luis. (1945). “Mi Escuela”, Órgano Oficial de los Colegios Juan Bautista Sagarra, Herbart y Colegio Cubano. Redacción y Administración: AGUILERA 526. 31(11).
Rivero Ponce, N. (1992). Apuntes para la Historia de la Institución Santiaguera “Juan Bautista Sagarra” en el período de 1950-1956. (Trabajo de Diploma). Universidad de Oriente. Santiago de Cuba.
Declaración de conflicto de interes: El autor no presenta ningún conflicto de interés.
Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:
El investigador trabajó en la totalidad de investigación, redacción y metodología del artículo
Declaración de aprobación por el Comité de Ética: El autor declara que la investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos.
Declaración de originalidad del manuscrito:
El autor confirma que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.