e-issn 2227-6513 santiago, 167, 2026

Artículo de Investigación

José Martí y la industria del petróleo

José Martí and the petroleum industry

José Martí e a indústria do petróleo

Rafael Tenreyro Pérez, https://orcid.org/0000-0001-5462-4968

Unión Nacional de Historiadores de Cuba, Filial Habana, Cuba

Autor para correspondencia: tenreyro2015@gmail.com

RESUMEN

El artículo analiza los escritos periodísticos y epistolares de José Martí relacionados con la naciente industria petrolera, contextualizando su pensamiento en el marco de la segunda revolución industrial y la consolidación monopólica del capitalismo. Se aplican métodos histórico-lógicos, inductivo-deductivos y fenomenológicos para ordenar cronológicamente sus crónicas sobre el petróleo en Estados Unidos, México, Chile y regiones del Imperio Ruso, así como su correspondencia sobre la gestión de una refinería. Los resultados evidencian a Martí como un testigo excepcional del auge inicial del petróleo, crítico de la concentración del capital y divulgador de los avances científicos hacia América Latina, además de mostrar su capacidad intelectual y organizativa en proyectos industriales. Se concluye que su visión, más allá de lo técnico, se inscribe en una ética de servicio a la causa de la libertad de Cuba, aportando una lectura integral de su pensamiento político, científico y humanista.

Palabras clave: José Martí, industria del petróleo, Siglo XIX.

Abstract

The article analyzes José Martí’s journalistic and epistolary writings related to the emerging oil industry, contextualizing his thought within the framework of the Second Industrial Revolution and the monopolistic consolidation of capitalism. Historical-logical, inductive-deductive, and phenomenological methods are applied to chronologically organize his chronicles on oil in the United States, Mexico, Chile, and regions of the Russian Empire, as well as his correspondence on the management of a refinery. The results highlight Martí as an exceptional witness to the early rise of oil, a critic of capital concentration, and a disseminator of scientific advances to Latin America, while also demonstrating his intellectual and organizational capacity in industrial projects. It is concluded that his vision, beyond the technical dimension, is inscribed in an ethic of service to Cuba’s freedom, offering a comprehensive reading of his political, scientific, and humanistic thought.Keywords: José Martí, oil industry, 19th century.

Resumo

O artigo analisa os escritos jornalísticos e epistolares de José Martí relacionados com a nascente indústria do petróleo, contextualizando seu pensamento no marco da Segunda Revolução Industrial e da consolidação monopolista do capitalismo. Aplicam-se métodos histórico-lógicos, indutivo-dedutivos e fenomenológicos para ordenar cronologicamente suas crônicas sobre o petróleo nos Estados Unidos, México, Chile e regiões do Império Russo, bem como sua correspondência sobre a gestão de uma refinaria. Os resultados evidenciam Martí como testemunha excepcional da ascensão inicial do petróleo, crítico da concentração de capital e divulgador dos avanços científicos para a América Latina, além de demonstrar sua capacidade intelectual e organizativa em projetos industriais. Conclui-se que sua visão, para além do aspecto técnico, inscreve-se em uma ética de serviço à liberdade de Cuba, oferecendo uma leitura integral de seu pensamento político, científico e humanista.

Palavras-chave: José Martí, indústria do petróleo, século XIX.

Recibido: 25/4/2025 Aprobado: 2/5/2026

Introducción

El petróleo es conocido desde la más remota antigüedad. Los hidrocarburos, que se desplazan a través de las fisuras de las rocas, están presentes en la superficie de la Tierra en muchos lugares. Durante decenas de siglos, su utilización no pasó de limitados usos como material aglutinante en la construcción, la iluminación, para las artes y en la medicina, pero en volúmenes reducidos.

Es a partir de 1860, que los descubrimientos científicos en la química orgánica permiten desarrollar una tecnología para la destilación a escala industrial del crudo y, por otra parte, se producen equipos de perforación capaces de alcanzar grandes profundidades. Desde el punto de vista comercial el aliciente eran los precios excesivos por la escasez de aceite de ballena. El primer boom petrolero ocurre en los Estados Unidos en la década de los años setentas, con la creación de decenas de pequeñas empresas productoras y emprendimientos para la refinación cuyo producto principal, y casi único, era el querosene para el alumbrado. Después de los Estados Unidos, la industria se convierte en un fenómeno global con desarrollos en la región del Caspio y, más tarde, en Rumania, México, Venezuela y otros países (Yergin, 2026).

José Martí fue testigo excepcional del desarrollo expansivo de la industria en los Estados Unidos (Valencia, 2026). Pudo observar cómo se desarrolló el monopolio, cebándose sobre pequeños y medianos emprendedores en una competencia sin reglas. Al final, ocurre una concentración del capital en pocas manos utilizando, a partir de la formación de holdings o trusts, absorbiendo o eliminando a las pequeñas industrias:

El monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres. Todo aquello en que se puede emprender está en manos de corporaciones invencibles, formadas por la asociación de capitales desocupados, a cuyo influjo y resistencia no puede esperar sobreponerse el humilde industrial, que empeña la batalla con su energía inútil y unos cuantos millares de pesos (Martí, 1884, p. 84).

En sus artículos periodísticos José Martí reveló como un importante divulgador hacia los lectores latinoamericanos de los avances de la ciencia, la tecnología, la industria, el comercio y los negocios en todo el mundo. Se interesó por una vasta amplitud de temas los que, sin dudas, impactaron en su propia cultura general y en su pensamiento como político latinoamericanista y antimperialista. Martí, como pocos, reconoce las aceleradas transformaciones que ocurren en las grandes economías del mundo en el marco de la llamada segunda revolución industrial, basadas en los logros de las ciencias decimonónicas.

La nueva etapa se va a caracterizar por la irrupción de la electricidad y el petróleo revolucionando de paso la ciencia y hasta la filosofía. La nueva ciencia va a ser una ciencia industrial en la que los nuevos conocimientos se convertirán rápidamente en tecnologías, productos y formas de producción para aportar ventajas competitivas a las empresas. Por lo tanto, se va a observar por primera vez que hay un flujo financiero hacia los científicos, los inventores y los racionalizadores. Martí, a pesar de ser un hombre con una formación humanística no deja de expresar su asombro y entusiasmo por los nuevos descubrimientos “Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia” (Martí, 1895, p. 218).

El objetivo del artículo es analizar los escritos periodísticos y epistolares de José Martí relacionados con la naciente industria petrolera, contextualizando su pensamiento en el marco de la segunda revolución industrial y la consolidación monopólica del capitalismo, con el fin de reinterpretar su papel como divulgador científico y gestor ético de proyectos industriales en función de la causa de la libertad de Cuba.

Metodología

Se aplica la metodología de descripción y crítica del contexto de artículos periodísticos y apuntes en la correspondencia en las Obras Competas de José Martí (Obras Completas, tomos I-XXVIII) relacionados con la naciente industria petrolera en orden cronológico.

Se utiliza el método inductivo-deductivo para abordar los antecedentes de los hechos que reporta en las notas periodísticas, acompañado por el de análisis-síntesis que permite contextualizar los eventos en su momento histórico con una reflexión integral de las consecuencias de los mismos. El método histórico-lógico permitió conocer la evolución de los conceptos martianos, no tanto con relación a esta industria en particular, como, en general, al nacimiento y desarrollo de su etapa monopólica de desarrollo del capitalismo en un razonamiento cronológico y dialéctico.

Finalmente, se hace un análisis de su labor como gestor integral de un proyecto de construcción de una refinería de petróleo. Se reinterpreta la experiencia vivida por José Martí tomando como método la fenomenología hermenéutica. Aquí el enfoque no se centra tanto en el significado pedagógico de la experiencia como en la ética de su elección de vida al servicio de la causa de la libertad de Cuba.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Pareciera que todo está expuesto o dicho sobre el más grande cubano de honor, dignidad y grandeza. Sus casi quince años de exilio en los Estados Unidos están signados por su amplia labor periodística, literaria, política y diplomática. El mismo fue fundador, prácticamente desde su juventud, de varias publicaciones. Su obra periodística se basa no solo en los eventos de los que era testigo ocular en los Estados Unidos sino, también, del enorme volumen de información que era capaz de asimilar en periódicos, revistas y libros. Leyó sin descanso todo lo que sobre política, ciencia, tecnología y cultura se publicaba o llegaba de otros países a Nueva York. Registraba todo en su mente portentosa para producir reportajes, notas y ensayos periodísticos. Su misión como periodista agudo y militante la cumplió a cabalidad siendo corresponsal de periódicos y revistas de América, labor que hizo prácticamente sin recibir gratificación monetaria: “¡Y pasan de veinte los diarios que publican mis cartas, con encomios que me tienen agradecido, pero todos se sirven gratuitamente de ellas, y como Molière, las toman donde las hallan!” (Martí, 1887, p. 112)

El periodismo martiano es especial porque es una labor poco habitual, se realiza desde los centros de poder hacia las periferias, informando al lector latinoamericano sobre todo tipo de eventos. Su producción tiene la intención del pedagogo cuando se trata de presentar las virtudes del progreso científico y las nuevas tecnologías de la modernidad.

LA INDUSTRIA DEL PETRÓLEO EN EL IMPERIO RUSO

El petróleo de las orillas del Mar Caspio se conoce de la más remota antigüedad. Los registros históricos muestran que las personas utilizaban el hidrocarburo que manaba en la superficie para los más disimiles usos. Pero, la industria comienza en 1846 cuando se perfora con medios mecánicos un pozo en el yacimiento Bibi Heybat en los arrabales de Bakú. La producción se acelera con el desarrollo de la tecnología de destilación para obtener principalmente queroseno que permitió el montaje de la primera refinería en Balachany. Los primeros actores de la industria fueron una veintena de capitalistas rusos y azerbaiyanos (Haiko y Biletsky, 2019).

La aventura de la familia Nobel en Bakú comenzó en 1874 cuando Robert Nobel adquirió una pequeña refinería en la famosa “Cherny Gorod” (Ciudad Negra) y un lote de tierra que le compró al capitán holandés del barco en el que llegó a la ciudad. Un año más tarde, Nobel descubre petróleo en la isla Chekelen en la costa oriental del Mar Caspio. (Åsbrink, 2011). El descubrimiento marcó el comienzo de la primera empresa petrolera extrajera en Bakú la “Neftedobibaiushee Obshestvo Bratiev Nobel – Branobel” (Sociedad de producción de petróleo hermanos Nobel) que llegó con el tiempo a alcanzar una posición preponderante en el mercado ruso y mundial.

Branobel construyó una nueva refinería de gran capacidad en el otoño de 1875. En la ola de la fiebre petrolera de finales de los años setenta, la riqueza comenzó a fluir hacia las arcas de los Nobel desde las entrañas del semidesierto amarillento de la península de Apsherón y las costas turkmenas. Pero, en la cadena de la industria surgió un escollo, un eslabón que no funcionaba con eficiencia: la distribución. Bakú carecía de ferrocarriles y la transportación hacia Rusia y el mundo, el transporte se hacía en precarias embarcaciones que con frecuencia zozobraban en las traicioneras aguas del Mar Caspio. Los Nobel vienen con nuevas ideas para sortear esas dificultades, lo que les permitió acaparar ese nicho del mercado constituyéndose en el primer gran monopolio del petróleo ruso (Mirzayeva , 2013).

Con experiencia en construcción naval, Ludvig Nobel diseño y construyó un buque tanque de acero en 1877: el tanquero “Zoroastro”. Sus dimensiones y calados fueron calculados de forma tal que pudiera navegar desde San Petersburgo hasta el Volga, y de allí al mar Caspio. Si en los Estados Unidos la innovación tecnológica fundamental del monopolio fue el ferrocarril controlado por la Standard Oil de Rockefeller, en Rusia, fueron los tanqueros de los Nobel. La flota creció rápidamente; se agregaron los tanqueros: “Buddha”, “Nordenskiöld”, “Mohammed”, “Brahma”, “Sokrates”, “Spinoza” y “Darwin”. En 1886 construyeron el primer buque tanque oceánico, el “Petrolea”. Construyeron cada nuevo barco con mejoras tecnológicas para lidiar con los problemas de los anteriores. Entre ellos, la gestión del lastre, la seguridad, las pérdidas durante la navegación, la solidificación de parafinas, instalaciones para la carga y descarga rápida, etc.

En uno de los reportajes de Martí con breves noticias científicas y técnicas para el periódico “La Opinión Nacional de Caracas” (el 22 de diciembre de 1881) se hace eco a un artículo de la publicación mensual rusa Novoe Vremia en noviembre de 1881 (Martí, 1881a).

Martí (1881a) escribió:

Dice la Novoe Vremia (el Nuevo Tiempo) del mes pasado, que se encontraba anclado en las aguas de San Petersburgo un vapor de una construcción especial, procedente de los arsenales de Gothenburgo (sic) (Suecia), y destinado al transporte del petróleo por el mar Caspio. Este vapor denominado el “Brahma”, pertenece a la compañía Nobel. Su destino particular ha motivado un sistema de calefacción por medio de residuos de petróleo y de la adopción de calderas de un modelo completamente nuevo. El precio de este buque es de cerca de 157 000 rublos (pág. 84).

El segundo párrafo del artículo dice:

A propósito de esto, trátase de utilizar el aceite mineral que en grandísima abundancia existe en la zona que atraviesa el ferrocarril del mar Caspio a Akhai-Teké, que se haya servido por locomotoras alimentadas con leña. Al efecto se va a construir un ferrocarril de sangre que unirá la estación de Bala Ischam a la montaña llamada del Petróleo. La longitud de esta nueva vía será de 60 verstas. Su importancia es muy considerable, no tanto para el transporte del petróleo, que puede ser llevado a su destino por otros medios menos costosos como para asegurar la conducción de todo cuanto se necesita para explotar dicho mineral, cuya extracción ha de tomar allí grandes proporciones (Martí, J. 1881a, p. 124).

El artículo se refiere al ferrocarril “Sredneaziadskaya Zheleznaya Doroga” (Ferrocarril del Oriente Medio), cuya construcción comenzó a partir de 1879 con fines militares y de expansión político - económica. La línea comenzaba en las orillas orientales del Caspio llegando a Samarcanda y finalmente Tashkent. Aquí se menciona a Akhai -Teke que es el nombre del principal oasis del desierto Karakum a pocos kilómetros de Ashghabad, hoy capital de Turkmenistán. Los “ferrocarriles de sangre” eran tirados con fuerza animal, en este caso por camellos.

El apelativo “la Montaña de petróleo”, no se refiere a Azerbaiyán, la llamada “Tierra de los fuegos eternos”. En realidad, el artículo se refiere a Nebit Dag, la zona de yacimientos petroleros al Este del Mar Caspio, en el territorio de Turkmenistán. Esta montaña había sido famosa por sus fuentes de petróleo y vastas reservas de arcillas. Los árabes la llamaban desde el siglo XVII “jabal alnaft” (la montaña petrolera).

LA FIEBRE PETROLERA EN PENSILVANIA

La fiebre conocida como “the oil rush” había comenzado en Titusville, Pensilvania, con el descubrimiento de “aceite de roca” por el coronel Edwin L. Drake, en 1859. La expansión petrolera incluyó la perforación de pozos, el transporte del crudo y la construcción de refinerías. Un elemento importante fue la creación de la primera bolsa de valores de los Estados Unidos en Titusville en enero de 1872. A lo largo de la década, los mayores productores consolidan su posición con métodos coercitivos arruinando a decenas de pequeños productores.

La Standard Oil de John Rockefeller controlaba la red de ferrocarriles que se había extendido hacia el occidente de Pensilvania y dictaba quien y cuando podía mover su producción. En muy corto tiempo, el petróleo se convierte en el producto de mayor valor en los Estados Unidos. Un artículo de Martí, publicado en el diario la Opinión Nacional de Caracas, Venezuela, el 29 de diciembre de 1881 describe la alocada y despiadada fiebre petrolera que se vivió en Pensilvania: “…. en un mes, donde no había ayer más que una escuela y una tienda de campaña, en Fern City se levanta, al cebo de un pozo de petróleo, una ciudad nueva que ya se procura municipio, jefe de policía y vigilantes, y tiene al aire sus fondas, y un periódico, y cuatro mesas permanentes de jugadores: a Fern City están mudando toda una ciudad vecina, cerca de la cual se secó un pozo de aceite. Las casas de dos pisos vienen por los caminos: las apean, las remontan en Fern City”. (Martí, J. 1881b).

La imagen de una casa de dos pisos que avanza por un camino de una ciudad a otra, pudiera parecer exagerada, pero es totalmente cierta. Al calor de la fiebre petrolera en Pensilvania, las ciudades aparecían como hongos en las colinas del noroeste del estado para luego desaparecer si los pozos no eran productivos, se secaban o quebraba la empresa. El artículo de Martí se refiere a lo ocurrido en el condado de Clarion, Pensilvania, cuando “The Cogley Oil Company" inició su campaña perforación de pozos petroleros y el poblado de Cogley City empezó a crecer exponencialmente. Perforaron varios pozos en las cercanías, pero todos resultaron secos; poco tiempo después era un pueblo fantasma. Al poblado mencionado por Martí, Fern City, lo construyeron en terrenos de las fincas de M. P. Hess y Fern, dándole el nombre del segundo. La perforación en Fern City tuvo resultados positivos con una producción inicial de 150 barriles diarios. El entusiasmo llevó a que perforaran pozos adicionales y a la edificación del pueblo (Davis, 1887).

EL PETRÓLEO EN MÉXICO

Los habitantes del México Prehispánico conocían bien el petróleo, encontrándole varias utilidades prácticas al mineral que denominaron “chapopotli”. El término “chapapote” o “chapopote” se incorporó al habla común, al menos desde el siglo pasado, no solo en México y Mesoamérica, sino también en Cuba. La explotación de mantos de asfalto era muy común en México, sobre todo en las costas del noreste desde mediados del siglo XIX: “…en las márgenes interiores de la Laguna Madre, así como en la Laguna de Morales, en la de San Andrés y por último en la de Champayán y en ambas riberas del río Tamesí, se encuentra un número considerable de ojos de chapopote (…) pasa de 200 sin contar con los que se encuentran bajo las aguas de la laguna…” (Prieto, 1873).

Martí, en su artículo “México en 1882” publicado en la revista “La América”, de Nueva York, en junio 9, 1889 escribe sobre el petróleo, al mencionar el informe que hizo Mr. Strother, Cónsul General de los Estados Unidos: “Dice que no hay alba que no se anuncie con un nuevo descubrimiento; que no hay substancia, de aquellas diversas que a millares da la tierra, que no esté ya sacada a la luz y en vía de industria; que están llenas las mesas - de los gobiernos de peticiones de compañías que quieren sembrar plantas de tejer, y trocar luego sus fibras en cuerdas, papel, velas, vestidos; que los pozos de oro abandonados se reabren, y vetas ignoradas salen a luz, y nuevas máquinas hidráulicas ahuyentan a las ruedas con que aún socavan en México las minas; que todo es mina de hierro, carbón y petróleo; todo es esperanzas, donde el limpio maguey alza sus hojas” (Martí, 1889a, p. 24).

Los yacimientos del siglo XIX, mencionados por Martí, presumiblemente en Tamaulipas, fueron los precursores de los enormes descubrimientos de principios del siglo XX en Tampico – Misantla donde se perforaron pozos con producciones récord que aún no han sido superadas en ninguna parte del mundo.

PETRÓLEO EN CHILE

Para finales del siglo XIX en Chile se vivía un clima de transición y expansión, marcado por un imperioso afán de búsqueda por nuevas actividades productivas. Pero, ciertamente, no se producía petróleo, lo que podía hacer la diferencia en cualquier escenario de desarrollo económico. Martí, en su artículo “Nuestra América” publicado en El Partido Liberal de México el 27 de septiembre de 1889, reseña brevemente el descubrimiento de petróleo en el sector chileno de la Tierra del Fuego. Le llama “lomas fúnebres y lodosas” a este gélido sector de la América austral:

Lo primero que se nota, es que les estorba el odio, que se tienen cariño a pesar de las rozaduras de la vecindad, que el chileno Alberto del Solar no quiere que Buenos Aires pida los restos de su héroe Las Heras; que tiene Chile un monumento “a la inmortal Buenos Aires”: Chile ha encontrado petróleo en las lomas fúnebres y lodosas de la Tierra del Fuego: Buenos Aires no le va a quitar el petróleo que encontró, si no se pone en sus lomas a buscarlo. Son sueños de sangre estas guerras entre pueblos hermanos. ¡Qué celo de hermano pequeño, qué desagrado entre vecinos!, ¡qué envidia de aldea se resiste a la cordialidad y a la razón! (Martí. 1889b, p. 350).

La nota se enmarca en el largo litigio entre Chile y Argentina por la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego, zanjado en 1881 por el tratado de límites entre ambos países. Argentina reconoce finalmente la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes, mientras que Chile reconoce la soberanía argentina sobre las costas patagónicas al norte de este último y la porción oriental de la isla de Tierra del Fuego. Con esto se detuvo la carrera armamentista naval entre Argentina y Chile que amenazaba en desembocar en una guerra.

La hazaña exploradora por el petróleo chileno en tan agreste región, no solamente fue muy azarosa durante más de cuarenta años, sino además poco divulgada. La Cuenca Austral es una provincia petrogasífera compartida entre Argentina y Chile. La cuenca se extiende por el Estrecho de Magallanes y la plataforma continental con un área de unos 230 000 km², 85% de la cual es en territorio argentino. Los primeros descubrimientos ocurren en la estepa patagónica argentina a comienzos del siglo XX. El petróleo de la Cuenca Austral va a cambiar radicalmente la economía de toda Argentina y la fisionomía de su extremo sur. Sin embargo, en el sector chileno el petróleo se mostraba esquivo con solo un pequeño descubrimiento en 1915, veinticinco años después de lo que reseña Martí. Tras décadas de trabajos de exploración, en 1945 se halló petróleo en el campo Manantiales.

EL PETRÓLEO NORTEAMERICANO EN ALEMANIA

Después de las guerras con Austria y Francia, el Canciller Bismark unió a todos los estados alemanes bajo la dirección de Prusia. La Alemania unificada tuvo no pocos desafueros con los Estados Unidos sobre varios aspectos, uno de ellos la dependencia de ese país de las importaciones de queroseno desde el otro lado del Atlántico. Mientras que Alemania quería tener sus refinerías para producir sus propios productos, los Estados Unidos y la Standard Oil se negaban a exportar el crudo, atando a los consumidores al producto final.

Martí, en una de sus Cartas al periódico “La Nación” de Buenos Aires, del 24 de julio de 1885, comenta sobre los diferendos entre la Alemania del Canciller Otto von Bismark y los Estados Unidos:

Bismarck gruñe, y da con la bota de hierro en el suelo, cada vez que los vapores de inmigrantes se le llevan a América, con sus gabanes de lana y sus rachachas, la pipa en los labios, y en la mano la jarra de cerveza, a una barcada de soldados futuros, de espaldas anchas y corazón bueno. Bismarck aborrece a los Estados Unidos. Ayer, cerraba a la carne de cerdo americana sus mercados, so pretexto de que iba enferma, y dañina, cuando era la verdad que los que de comer cerdo morían, morían de haber comido el mal cerdo alemán; hoy, ya trabaja por cerrar la Alemania a los granos y el petróleo de los Estados Unidos. Y como ve con ojos hondos, y muy en las entrañas de los pueblos, desafía al norteamericano sin ningún embarazo, y vuelve a desafiarlo al día siguiente, siendo raro que, si puso la mano en un alemán, naturalizado en los Estados Unidos o en su hijo, ablande el modo huraño y consienta en devolver a los cautivos: antes parece que se goza en negarlo de una manera brusca. ¡Y acá, puestos a machacar en el yunque y a apilar el oro, se ocupan poco en eso! (Martí, 1885 p. 257).

EL PROYECTO DE REFINERIA

En los tiempos de Martí, muchos países aspiraban a tener su propia refinería. Pero, en la realidad, solo el monopolio tenía la capacidad de montar plantas estables en el tiempo. Los que se atrevían a enfrentar a los gigantes, en caso que fuera capaz de montar plantas de destilación, casi siempre quebraban corto tiempo después, al no tener acceso al producto, o a los mercados o los medios de transporte y además sufrir competencias desleales o al dumping. En caso que resistieran a todas las presiones, siempre quedaba el recurso de la compra forzada o la asimilación.

A instancias de Enrique Estrázulas, Martí ejerció su puesto de Cónsul General de la República Oriental del Uruguay como interino, desde 1884, y como cónsul en propiedad desde 1887. Enrique Estrázulas se había retirado de esa posición para vivir en

Europa y desde allí le escribe a su amigo Martí, recabándole su ayuda para la construcción de una refinería. Era una petición extraordinaria considerando la calificación de Martí, pero su amigo confiaba en su inteligencia, cultura y capacidad organizativa. El cubano se tomó la tarea con toda seriedad y marcado afán. En el intercambio epistolar faltan algunas cartas, pero las que quedan son suficientes para poder conocer como Martí pudo superar ampliamente el reto.

En carta de 25 de mayo de 1888 le dice:

“Pero he sabido algo nuevo del petróleo, y estoy ya en el camino por donde podrá Vd. saber todo lo que sea necesario. He corregido algunos de los informes que le mandé en mi última. He visto destilar el aceite. Me he relacionado con un inspector oficial, que fue el que preparó los planos para dos refinerías que llevaron de aquí a España. A México han llevado ya refinerías completas de aquí. Lo esencial es que para comenzar negociaciones serias en esto hay menos dificultades aún de las que le describí en mi carta anterior. He confirmado que no hay patentes, o que las que hay son insignificantes. La destilación, que he visto yo mismo (la nafta primero, luego la bencina, y a los 500 (se trata de la temperatura de la caldera, medida en grados Fahrenheit) el aceite “water white”, y a los 460 el aceite fino) es lo más simple del mundo, así como el procedimiento del blanqueo con el tratamiento por el ácido. Pero no hay tantas diferencias importantes entre los diversos planos, ni es necesario encargar de ellos al mismo que vaya a dirigir las obras, ni para éstas se requiere más que un experto usual, que no hay aquí dificultad en hallar, como no la hay tampoco en encontrar una casa constructora (ya en Pittsburgh sé de una buena, Cuddy) que, dada la clase de aceite y la capacidad que se desee dar a la refinería (tantos tanques, tantos galones por semana) puede dar un cálculo preciso o muy aproximado de su costo total a bordo en New York, y tomar a su cargo la construcción y embarque” (Martí, 1888, p. 195).

Es posible suponer que ocupando una posición oficial para Uruguay y siendo su amigo Estrázulas de ese país, las investigaciones de Martí están relacionadas con la construcción de una planta en la república oriental. En la década de 1880, al no disponer de yacimientos de carbón mineral o petróleo Uruguay dependía fundamentalmente de la biomasa. El 85% la energía utilizada en la banda oriental, todavía era extraída de la leña y del carbón vegetal. El carbón de piedra era de un 13% y los productos petroleros menos de un 3 %, ambos productos importados (Borges, 2011). Es a partir de esa década que Inglaterra promueve un incremento del consumo del carbón mineral, comenzando la era del carbón en el Uruguay. El carbón era utilizado en los ferrocarriles, la síntesis de gas, el alumbrado a gas, las usinas eléctricas de Montevideo y las incipientes industrias nacionales (Bertoni & Román, 2006). El arranque del petróleo tuvo que esperar hasta 1911 cuando se establece como importadora la West India Oil Company, curiosamente una empresa mixta entre el gigante de Rockefeller y empresarios habaneros. (Nahum, B., 2006). Es posible que Estrázulas estuviera solicitando la ayuda de Martí para construir la refinería en Francia que era donde se fue a residir cuando dejo el consulado en Nueva York o en España. En el epistolario a su muy estimado amigo, se puede reconocer información que sobre otros negocios le hace llegar Martí.

CONCLUSIONES

El apóstol de nuestra independencia, José Martí, no llego a vivir en el siglo XX, llamado también el “Siglo del Petróleo”, cuando se experimentó un desarrollo exponencial de la producción, procesamiento y uso de materiales provenientes del petróleo y del gas natural. Aunque a finales del siglo XIX, la industria petrolera aún estaba en pañales, no escapó a su perspicacia y así lo reflejó en varios artículos periodísticos, con una clara intención educativa, el creciente impacto que en la sociedad de finales del siglo XIX tenía la industria del hidrocarburo.

No deja de sorprender los detalles que logra reunir Martí en Nueva York relacionados con la industria de la refinación del petróleo a solicitud de su amigo Enrique Estrázulas. Incluso para los expertos, resulta ciertamente complejo realizar un estudio técnico de viabilidad como el realizado por el apóstol. Martí pudo ser en su vida un exitoso emprendedor o empresario, pero él prefirió ser pobre y continuar en su lucha por la independencia de la Patria.

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Declaración de conflicto de interes: El autor no presenta ningún conflicto de interés.

Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:

El autor trabajó en la conceptualización, metodología, investigación, redacción – borrador original, revisión y edición.

Declaración de aprobación por el Comité de Ética: El autor declara que la investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos.

Declaración de originalidad del manuscrito: El autor confirma que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.