e-issn 2227-6513 santiago, 168, 2026

Artículo de Investigación

El insulto y la violencia verbal en el beisbol santiaguero

Insults and verbal violence in santiago baseball

O insulto e a violência verbal no beisebol santiaguero

Alina Bestard Revilla, https://orcid.org/0000-0002-6162-8534

Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba

Autor para correspondencia: abestard@uo.edu.cu

RESUMEN

El estudio tuvo como objetivo explorar la (des)cortesía en la dinámica social del espectáculo deportivo santiaguero desde una perspectiva sociolingüística, considerando el comportamiento sociocultural expresado a través del léxico. La metodología se basó en un enfoque cualitativo con una muestra de 30 informantes vinculados al béisbol santiaguero, a quienes se aplicó una encuesta para conformar un corpus lingüístico, validado mediante observación científica y triangulación con otros grupos poblacionales. Los resultados evidenciaron que la violencia verbal y los insultos son prácticas frecuentes en estos espacios, reflejan factores socioculturales y generan efectos negativos en deportistas y público. Se identificaron insultos relacionados con inteligencia, moralidad, sexualidad, edad y origen, además de manifestaciones físicas y psicológicas de violencia. Las conclusiones destacan la necesidad de fortalecer valores éticos y mecanismos de control para preservar el carácter educativo y recreativo del deporte, subrayando que el espectáculo deportivo cubano es un espacio clave para la identidad cultural y la construcción de una sociedad más justa y ética.

Palabras clave: Dinámica deportiva, (des)cortesía, espectáculo deportivo.

Abstract

The study aimed to explore (im)politeness in the social dynamics of the Santiago sports spectacle from a sociolinguistic perspective, considering sociocultural behavior expressed through the lexicon. The methodology followed a qualitative approach based on data collected from 30 informants linked to Santiago baseball, using surveys to build a linguistic corpus validated through scientific observation and triangulation with other local groups. The results revealed that verbal violence and insults are frequent practices in these contexts, reflecting sociocultural factors and producing negative effects on athletes and the public. Insults related to intelligence, morality, sexuality, age, and origin were identified, along with physical and psychological manifestations of violence. The conclusions emphasize the need to strengthen ethical values and control mechanisms to preserve the educational and recreational nature of sports, highlighting the Cuban sports spectacle as a key space for cultural identity and the construction of a fairer and more ethical society.

Keywords: Sports dynamics, (dis)courtesy, sports spectacle.

Resumo

O estudo teve como objetivo explorar a (des)cortesia na dinâmica social do espetáculo esportivo santiaguero a partir de uma perspectiva sociolinguística, considerando o comportamento sociocultural expresso através do léxico. A metodologia seguiu uma abordagem qualitativa baseada em dados coletados de 30 informantes vinculados ao beisebol santiaguero, utilizando questionários para conformar um corpus linguístico validado por observação científica e triangulação com outros grupos locais. Os resultados revelaram que a violência verbal e os insultos são práticas frequentes nesses contextos, refletindo fatores socioculturais e produzindo efeitos negativos em atletas e público. Foram identificados insultos relacionados à inteligência, moralidade, sexualidade, idade e origem, além de manifestações físicas e psicológicas de violência. As conclusões destacam a necessidade de fortalecer valores éticos e mecanismos de controle para preservar o caráter educativo e recreativo do esporte, ressaltando o espetáculo esportivo cubano como espaço fundamental para a identidade cultural e a construção de uma sociedade mais justa e ética.

Palavras-chave: Dinâmica esportiva, (des)cortesia, espetáculo esportivo.

Recibido: 25/4/2025 Aprobado: 7/5/2026

Introducción

Las investigaciones sobre la cortesía parten por lo general del modelo de Brown y Levinson (1987 [1978]) y a pesar de que las críticas abundan continúan siendo la referencia principal de estos estudios. En cuanto al problema de la descortesía se han hecho observaciones que llevan a reflexionar sobre: a) el hecho de que las valoraciones sobre lo que es cortés, no cortés o descortés dependen del tipo de evento de habla e interacción y los supuestos situacionales, b) no se ha dado suficiente atención a los problemas que se derivan del estudio de contextos en los que la descortesía, más que la cortesía, parece ser la regla (Blas Arroyo, 2001; Bolívar, 2001), c) está pendiente el concepto mismo de estrategia, que ha llevado a discutir ampliamente nuevos conceptos como la cortesía formal y volicional o cortesía social y tacto (Janney y Arndt, 1992) d) aparentemente se coloca un excesivo énfasis en el estudio de actos aislados y la focalización en determinadas estrategias, lo que hace que se pierda de vista el contexto más amplio, aunque en español, esta falla está siendo compensada por estudiosos que examinan las interacciones conversacionales desde una perspectiva socio-cultural, tales como Fant (1989), Bravo (2003) y Castro (2022)

Para el estudio de las expresiones caracterizadas por la descortesía verbal resulta necesario entonces, centrar la atención en disciplinas como la sociolingüística y la pragmática. La Pragmática puede contribuir al análisis sociolingüístico de la descortesía, dado que para entender la significación social de la actuación lingüística es esencial entender los procesos y las propiedades estructurales subyacentes que restringen la interacción verbal

En la actualidad cubana la descortesía asociada a diferentes manifestaciones de la violencia puede comenzar desde muy temprano en la mañana cuando hay la necesidad de trasladarse en diversos medios de transportación urbano hasta centros de estudio, laborales, de salud, o administrativos. Y mucho más sistemático se ha hecho la aparición de la violencia e insultos verbales en los espacios deportivos, que aun cuando están concebidos para proporcionar recreación, aprovechamiento sano del tiempo libre y apoyar a los equipos deportivos de la preferencia del público, se pueden convertir en verdaderos campos de batalla donde las agresiones físicas y verbales parecen tener el protagonismo (Hernández et al., 2018).

Se conoce que desde la antigüedad grecolatina hubo inclinación hacia los actos violentos y el insulto en los juegos deportivos, sobre todo en el Imperio Romano cuando se entronizó el circo como modalidad recreativa popular. Más recientemente, se ha observado cómo ha continuado creciendo esta inclinación, sobre todo, en espectáculos futbolísticos y beisboleros en Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. En Europa, por ejemplo, se sabe que fue cobrando fuerza a mediados de los 80's con la aparición de los hooligans (vándalos, en español) y los ultras en vísperas del Mundial de México '86. En Latinoamérica, comenzó a denominárseles “barrabrava” al hincha violento y peligroso, en Italia se los denominó “ultra" al "tifoso" (hincha) de las mismas características. A pesar de las medidas de seguridad que se tomaron hace casi 25 años en los estadios europeos y latinoamericanos, estos actos mantuvieron el mismo grado de violencia en los estadios, que no siempre se ven (o la televisión no muestra) (Durán, 1996). Estos grupos también se caracterizan por su perfil neonazi, violencia, marginalidad y por generar disturbios dentro y fuera de los estadios en partidos de liga, internacionales y mundiales de fútbol, y se cree que los más peligrosos y numerosos son los de Liverpool FC. Luego de estos hechos violentos generados tanto en el Mundial de México '86, como en el Mundial Sub 20 de Australia, en 1981, el comité organizador del Mundial de Italia '90 decidió redoblar la seguridad, aunque continuaron los ataques violentos, lo que trajo como consecuencia gran cantidad de heridos, detenidos y deportados (Dunning, 1993).

En Cuba, se han observado manifestaciones de violencia deportiva cuando en el desarrollo de juegos beisboleros la violencia llega hasta la agresión física, lo que pone una vez más en evidencia que la sociedad cubana no es ajena a este mal que en los escenarios deportivos de muchos países es “pan nuestro de cada día” (Blanco, 2019).

Aun cuando las autoridades deportivas aplicaron sanciones a varios deportistas, según su implicación en el hecho y los árbitros fueron amonestados, es un hecho que las sanciones no van a dar solución ni a erradicar del espectáculo deportivo este mal. Hay que comenzar a buscar las causas en la sociedad que lo genera, en los comportamientos y patrones socioculturales que se siguen, en la familia, en la pérdida de ciertos valores que se ha entronizado en alguna medida en la vida del cubano de hoy.

El objetivo de este trabajo es explorar la (des)cortesía en la dinámica social que ofrece el espectáculo deportivo santiaguero desde una perspectiva sociolingüística, al tomarse en cuenta el comportamiento sociocultural del individuo expresado a través del léxico. Esta temática, aunque ha sido menos estudiada que otros actos de habla, no por ello carece de interés. Es necesario proponer métodos para analizarla en diferentes contextos; y el espacio deportivo, que es una de las esferas recreativas más populares del cubano, constituye uno de los más significativos. Su estudio debe incluir a todos los participantes en la interacción y, especialmente, las evaluaciones de los actos (des)corteses de estos participantes tomando en cuenta sus motivaciones para evaluar de determinadas maneras su expresión.

Metodología

En el marco del período beisbolero de 2014-2024, en Santiago de Cuba se ha desarrollado de esta investigación. A partir de la observación científica y de la aplicación de encuestas realizadas a 20 aficionados al béisbol, asiduos asistentes a los juegos que se ofrecieron en Santiago de Cuba durante esta etapa, entrevistas a 5 peloteros del equipo de pelota de Santiago de Cuba y a 5 funcionarios del Instituto Nacional de Deportes y Recreación de la ciudad se obtuvo la información que conforma el presente estudio. Se emplearon métodos cualitativos y cuantitativos para el procesamiento de esta información.

Se consideraron, además, para la observación de la muestra las siguientes variables:

Variables independientes:

Edad: se analizaron tres grupos etarios que abarcan: 18-25 años (I), 26-50 años (II) y de 51 años en adelante (III).

Sexo: femenino (f) y masculino (m). Por considerar que a estos espectáculos asisten individuos de diferentes sexos y resulta de interés conocer los diversos papeles que asumen los sujetos de uno y otro sexo en estos espectáculos deportivos.

Nivel de escolaridad: primario (P), secundario (S), medio-superior (M-S) y universitario (U). Estos aportan el llamado nivel sociocultural de los hablantes que influye en la selección del empleo standard de la lengua y el comportamiento sociolingüístico del hablante.

Profesión: fueron consideradas todas las profesiones.

Como variables lingüísticas dependientes fueron analizadas las formas de tratamiento nominal y frases insultantes.

La selección de los informantes fue intencional (30 en total), atendiendo a las variables que se precisaba representar y al requisito de agradarle, asistir y conocer el espectáculo deportivo beisbolero.

Las encuestas (de forma escrita) contaron con preguntas que correspondían, primero, a lo que el hablante consideraba debía ser el comportamiento a seguir en los espectáculos deportivos y, en segundo lugar, a las situaciones en las que aparecen situaciones de conflicto y las causas que pudieron haberlos provocado. Todo esto se realizó para comprobar si existe coherencia entre la conciencia y la conducta lingüística del informante.

Otra de las técnicas aplicadas fue la entrevista oral con la finalidad de conocer las frases, las formas de trato y expresiones insultantes más utilizadas por los hablantes en el espectáculo deportivo

La información aportada por los informantes permitió conocer diversas causas que provocan la violencia verbal en el espectáculo deportivo santiaguero, compilar algunas de las formas lingüísticas que expresan la trasgresión de “lo correcto” en estos espacios y hacer un llamado al rescate de los valores culturales por parte de la afición santiaguera para que el deporte siga siendo un espacio para la recreación sana y el disfrute del pueblo.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En su “Esbozo de una nueva gramática de la lengua española”, la Real Academia de la Lengua Española (1973) destaca que insultar es ofender a uno provocándolo e irritándolo con palabras o acciones, y que el insulto verbal, tal vez el insulto por excelencia, es un acto de habla como otro cualquiera, en el que se da la condición de trasgresor de “lo correcto” y violador de muchas máximas de la cortesía que la sociedad reconoce como norma.

El insulto es también uno de esos actos que expresan “un estado psicológico del hablante, causado por un cambio en el mundo que le atañe al interlocutor o a él mismo” (Haverkate, 1993, pág. 7), en este caso, de un estado psicológico negativo. Al igual que la disculpa, está causado por un estado de cosas negativo, solo que el afectado es el hablante. La cara opuesta a la cortesía la constituye la descortesía y el insulto es una de sus manifestaciones, tanto ella como la agresividad verbal son formas de comportamiento que tienen un reflejo en la elección de estructuras lingüísticas. La agresividad o violencia verbal se produce cuando a través del uso de la palabra se ridiculiza, insulta, humilla y amenaza a otra persona, en la intimidad o ante familiares, amigos o desconocidos. Por tanto, se considera como una intensificadora de la descortesía lingüística (Suárez, 2010).

El complejo “arte de injuriar” genera insultos de diferentes naturalezas. Algunos, tal como ocurre con muchos saludos, funcionan más en términos de valor y no de significación, pues aun siendo altamente efectivos como ofensa, no remiten a un estado de cosas posible en la realidad ni ofrecen descripción alguna del mundo extralingüístico. (Cancio, 1990; Dunning, 1993 y Durán, 1996)

El insulto siempre rompe la máxima de manera. Dado el caso de que hay personas más propensas a insultar que otras, en cualquier contexto, justa e injustamente, y que hay actitudes que propician insultos casi justificables, la máxima de relevancia en el insulto se cumple unas veces, y otras, no. Huelga decir que el insulto siempre rompe las máximas comprendidas en el principio de cortesía (generosidad, aprobación, modestia, acuerdo y solidaridad), con excepción de la máxima fática (Grice, 1975).

De acuerdo con la abogada cubana Lydia Guevara Ramírez (2014), el concepto de violencia según la Organización Mundial de la Salud es “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”. Según la misma autora, otra definición, acertada por su generalidad, es la del psicólogo argentino Corsi (2014) que expresa:

La violencia siempre es una forma de ejercicio del poder mediante el empleo de la fuerza, ya sea física, psicológica, económica, política, e implica la existencia de un arriba y un abajo, reales o simbólicos, que adoptan habitualmente la forma de roles complementarios: padre-hijo, hombre-mujer, maestro-alumno, patrón-empleado, joven-viejo (p.12).

La violencia verbal es un tipo de violencia ejercida sobre numerosas personas; puede estar introducida en la rutina mediante comentarios, consejos, reclamos, descalificaciones, ironías o de forma más notoria en respuestas agresivas, palabras soeces, amenazas, burlas, sarcasmos e insultos (Di Nubila, 2009). Desde el punto de vista de la psicología, la violencia verbal es considerada como el conjunto de frases donde aparecen palabras, vulgares o no, pero que expresan amenazas, insultos o agresión y dañan, por tanto, la imagen del destinatario (Di Nubila, 2009, Mosquera et al, 2000).

En el contexto cultural cubano, según la citada revista Antropológicas, el imaginario social reproduce el estereotipo del cubano como una persona, afectuosa, cordial y alegre; pero que en determinadas situaciones suele transformarse en un sentido contrario, lo cual puede estar presente en casi todos los ámbitos de la sociedad, incluyendo la familia, la escuela y la esfera laboral, y otras actividades de la cotidianeidad (Corsi, 2014). Este rasgo característico del santiaguero ha sido apuntado en investigaciones anteriores por Callejas (1983), quien ha destacado la afectividad que refleja su modo de ser hospitalarios, sencillos y solidarios. Aunque también se les califica, en ocasiones, como violentos, irascibles y propensos al ataque verbal y físico.

La ciudad de Santiago de Cuba, es una ciudad que presenta una vida diversa y no está exenta de problemas sociales, económicos, estéticos, morales, conductuales, comunicativos, que han provocado contradicciones entre sus miembros y que se reflejan en el habla, en su comportamiento social, en la familia, en los lugares y espectáculos públicos, en su cortesía verbal (Pi, 2009).

El espacio social deportivo cubano está concebido para promover un ambiente de sano esparcimiento y disfrute del evento deportivo en la población aficionada al deporte. Muchos recursos humanos, culturales, técnicos, materiales y de diversa índole se ponen en función de lograr su realización en todo el país. Al respecto, los especialistas de espectáculos deportivos del INDER (Instituto Nacional Deportes, Educación y Recreación) entrevistados, destacaron que la conformación de este tipo de actos es minuciosamente organizada y analizada, por ejemplo, la ceremonia de inicio con el Himno Nacional y el alza de la bandera, el ajuste al horario de inicio del juego, la garantía de la venta de fiambres, confituras y bebidas no alcohólicas al público asistente, la presentación de los equipos contendientes, la observancia de las reglas y cortesía deportivas por parte de los equipos, entre otras. Hay que señalar, que en ocasiones no se garantizan algunos de estos principios que estimulan la aparición de conductas inadecuadas en la población. Por ejemplo, incumplimiento del horario previsto sin explicar las causas y no garantizar la venta de productos autorizados. Asociadas a estas condiciones se encuentra el surgimiento de otras que pueden dar al traste con el empeño de ofrecer un sano entretenimiento, como son: la ingestión de bebidas alcohólicas y otras sustancias tóxicas, las apuestas ilícitas, la violencia verbal, la interrupción de la apertura del evento con silbidos antes de concluir el Himno Nacional, la pérdida de valores éticos, la descortesía entre equipos, actuaciones impropias de los deportistas, entrenadores, árbitros y público en general que pueden tornar este espectáculo en un verdadero campo de batalla. Se considera que la violencia en estos espectáculos es una actividad «inventada» y desarrollada por personas con conductas negativas que, de forma deliberada, aprendida o imitada provocan o amenazan con hacer daño o sometimiento grave (físico o psicológico) a un individuo o una colectividad; o los afectan de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras (Hernández-González et al., 2018).

Como manifestaciones violentas se registraron: lesiones físicas o corporales que dejan huellas o marcas visibles en los participantes. Incluye golpes, bofetadas, empujones, arrojo de objetos al campo deportivo, entre otras. También se observó la violencia psicológica en el hostigamiento verbal entre los deportistas, el público y los árbitros a través de insultos, críticas permanentes, descréditos, humillaciones, silencios, música desproporcionada y silbidos. En todas estas formas, queda expresada la capacidad de destrucción ya sea con el gesto, la palabra o el acto físico en sí. Las implicaciones que estas manifestaciones de violencia poseen en los espectáculos deportivos son trascendentes y ejercen un negativo efecto en los deportistas y el pueblo en general coincidiendo con Reyes et al. (2023).

La descortesía puede alcanzar diversas formas de realización en el comportamiento lingüístico de los hablantes, es decir, en la interacción comunicativa o en el espectáculo deportivo o artístico (el saludo, la despedida, el tema objeto de interacción, la ejecución de una acción). Una de las formas más significativas que puede adoptar la descortesía, si se atiende al descontrol emocional antes referido, es la violencia verbal.

En el caso de las respuestas verbales injuriosas, se observó la creación de pares de miembros análogos en la que cada hablante, por turno, trae a colación a la progenitora del otro, o como cuando se profiere una ofensa nominal o adjetiva y se contesta que “más (sustantivo/adjetivo) será(s) tú/ tu (ser querido)”. En ocasiones, una pareja de agravios puede dar inicio a una cadena de réplicas igualmente análogas en las que se van añadiendo progresivamente elementos enfáticos. En el espectáculo deportivo santiaguero es frecuente apreciar este tipo de intercambio de insultos verbales entre los deportistas y el público.

También se recogió como muy productivo el grupo de insultos en forma de declaración de que el hablante realiza determinadas acciones nefandas sobre el oyente o algún familiar cercano de este” deja que yo te coja, te vas a acordar de mí, no sabes lo que te espera, no te vas a salvar, no sé dónde te vas a meter, tu mamá te va a llorar, ya tu mujer es viuda, tu hueles a muerto, vas a vivir venda'o, vete pa' tu monte, estás fundí'o, estás colga'o, te estoy midiendo y no es pa' un traje”. Estas expresiones comunes del santiaguero son reveladoras de la cultura de los hablantes. También, es frecuente que en una cultura como la santiaguera no sea casual oír que “Dios” y la madre del interlocutor se cuenten entre los más usuales pacientes sobre los cuales recae la acción del verbo: la madre que te parió, me cago en…, la p… que te parió, mala fue la comadrona que te trajo al mundo, hijoe'p…, mal nacido, mal fin tengas.

Siempre lo negativo del insulto como acto de habla y la propia transitividad del discurso, darán lugar a una especial creatividad, incluso, superproducción, aunque el sistema de la lengua solo recoja una reducida lista de estas unidades. En la escena deportiva esto se contextualiza en las habilidades deportivas que se demuestran en el juego y que el público evalúa como positivas o negativas. Pueden señalarse las formas: chapucero,-a, vendío, vieja, jubilada, puretón,-a,pureta, pura, jicotea, jutía, pudingón, nalga e' vieja, mollejón, baba, negrona, rana platanera, gorda, ballena, carretilla, sacoe'tarro, sacoe'papa, oxida'o, cabaretera, ratón, arratona'o, p…, p… de batallón, baboso,-a, gallina, cherna,etc. Debe observarse que, aunque estos insultos se dirigen a hombres casi todos utilizan el morfema femenino o hacen referencia a la edad y moralidad del deportista para devaluar su condición físico-deportivo- moral.

Como resultado de las encuestas aplicadas los informantes señalan que las causas que inducen a las manifestaciones violentas en los espectáculos deportivos son variadas y destacan entre ellas:

• Inconformidad con las decisiones de los árbitros y jueces.

• Inconformidad con el desempeño técnico-deportivo de los deportistas.

• Inconformidad con la pérdida del partido por el equipo de su preferencia.

• Inconformidad con las condiciones materiales del lugar de desempeño deportivo (horario de inicio, llegada tarde de los deportistas, escasas condiciones higiénico-sanitarias).

• Rivalidad con el equipo contrario.

• Deficiente preparación deportiva de los deportistas.

• Pérdidas de dinero por apuestas ilícitas.

• Desestabilizar psicológicamente al equipo contrario.

• Para desahogar la irritación con el desarrollo del partido.

• Ingesta de bebidas alcohólicas y otras sustancias tóxicas.

El comportamiento de las variables sociolingüísticas arrojó los siguientes resultados:

En la variable sexo fueron los hombres los más innovadores en el uso de las formas de trato descorteses. En la edad, el segundo grupo etario, de 26 a 50 años fue el más productivo. En cuanto al nivel de escolaridad, el correspondiente a técnico-medio y preuniversitario, reportó los niveles más altos de uso. Finalmente, la variable profesión demostró no ser determinante en cuanto al uso de forma de trato descorteses por el hablante porque en la realidad objetiva estudiada esta variable no tiene una estrecha conexión con el estatus socioeconómico del hablante y su comportamiento sociolingüístico, pues de manera indistinta se observó la productividad de estas formas en estos individuos. Esto llevó a concluir que el contexto sociocultural en el que se producen estos espectáculos deportivos modifica de alguna manera el comportamiento de los hablantes.

En resumen, del estudio realizado acerca del insulto en los espacios deportivos santiagueros puede registrarse entre los tipos más productivos las ofensas que asignan calificativos negativos al referente por medio de sustantivos, adjetivos, o lexías, como son.

• Las ofensas relativas a la escasez de inteligencia o de salud mental: anormal, discapacitado, mongólico, estúpido, incompetente.

• Las que tienen que ver con conductas ético-morales socialmente reprobadas, entre ellas, las que sugieren que el receptor o alguna de sus personas más allegadas tienen determinadas conductas sexuales censurables: hijo'eputa, mari…, mari… de playa, Shakira.

• Las que llevan implícita una comparación con animales que han devenido símbolos de comportamientos y características censurables: cherna, leonas.

• Las alegóricas al origen del pelotero: palmicidio, amarillo, azulejo, naranjitas.

• Las alegóricas a la edad del pelotero: vieja, abuela, jubilada, patae´cloche.

Estos insultos provocan actos perlocutivos de varias naturalezas. Los más comunes son las respuestas no verbales (como las bofetadas), arrojar objetos al terreno y a los deportistas, las reprobaciones (como cuando la víctima manifiesta que su interlocutor está obrando con injusticia, está cometiendo un atrevimiento, o lo está ofendiendo), las amenazas con posteriores acciones verbales o no verbales, y la devolución del agravio, es decir, otro insulto.

Los resultados obtenidos son coincidentes con algunos expresados en la bibliografía consultada, por ejemplo, cuando se afirma que vivimos en una sociedad y en una cultura de la violencia y el conflicto sobre todo en los contextos deportivos (Cancio, 1990; Bolívar 2001; Hernández et al., 2018). La realidad de la violencia en el espacio deportivo es multifactorial, por lo tanto, es necesaria una perspectiva holística y figuracional para explicarla y solucionarla (Blanco, 2019; Corso, 2014; Dunning, 1993; Durán 1996) como en la caracterización realizada al contexto deportivo santiaguero.

Las políticas de prevención de la violencia que cada país realice deben inscribirse en un marco figuracional e integrador de los diversos factores que la promueven, de lo contrario las estrategias siempre serán parciales y, en consecuencia, poco efectivas en sus logros finales.

CONCLUSIONES

La investigación realizada demuestra la importancia de estudios de este tipo para el análisis sociocultural de cualquier comunidad y cómo puede profundizarse en los elementos tipificadores del comportamiento social de los individuos a través de investigaciones en el campo de la lingüística.

El espectáculo deportivo cubano es un escenario ideal para la educación del pueblo en valores, para resaltar la identidad cultural que nos une como nación al tiempo que ofrece un espacio para el entretenimiento, la recreación sana y el aprovechamiento del tiempo libre de la familia cubana.

Como ciudadanos todos tenemos la obligación, la alta responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad cada día más justa, más culta, más educada en valores éticos y morales “con todos y para el bien de todos”, sin exclusiones, y con la ética que nos responsabiliza con la nación, de tal manera que la prédica se corresponda con nuestras acciones.

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Declaración de conflicto de interes: La autora no presenta ningún conflicto de interés.

Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:

La investigadora trabajó en la totalidad de investigación, redacción y metodología del artículo.

Declaración de aprobación por el Comité de Ética: La autora declaran que la investigación fue aprobada por el Comité de Ética de la institución responsable, en tanto la misma implicó a seres humanos.

Declaración de originalidad del manuscrito: La autora confirma que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.