e-issn 2227-6513 santiago, Número especial, 2026
Artículo de Investigación
Guillermo Fernández Mascaró: Luces y sombras de una trayectoria histórica
Guillermo Fernández Mascaró: Lights and Shadows of a Historical Trajectory
Guillermo Fernández Mascaró: Luzes e sombras de uma trajetória histórica
Grabiel Vargas Guevara1, https://orcid.org/0000-0002-3103-1876
José Enmanuel Rodríguez Ríos2, https://orcid.org/0009-0005-8373-7554
1Universidad de Alicante, España
2Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, Cuba
Autor para correspondencia: gvg23@alu.ua.es
RESUMEN
El artículo estudia la trayectoria de Guillermo Fernández Mascaró, médico, militar, educador, político y diplomático que participó en hechos relevantes de la historia cubana entre finales del siglo XIX y la primera mitad del XX. Se subraya la diferencia entre la participación histórica de una personalidad y su permanencia en la memoria colectiva, considerando procesos de selección, transmisión y olvido. La investigación revisa momentos clave de su vida: su papel en la Guerra de Independencia y la relación con Antonio Maceo, su actividad profesional y política durante la República, su desempeño bajo el gobierno de Gerardo Machado, la discutida vinculación con el asesinato de Julio Antonio Mella, su participación en homenajes a José Martí y aspectos de su producción intelectual. Las fuentes historiográficas, documentales, periodísticas y testimoniales muestran percepciones diversas y contradictorias sobre su figura. El estudio concluye que su limitada presencia posterior en la historiografía no se debe solo a un borramiento deliberado, sino también a factores institucionales, políticos, generacionales e historiográficos.
Palabras clave: Guillermo Fernández Mascaró; memoria colectiva; historiografía; olvido.
Abstract
The article analyzes the life of Guillermo Fernández Mascaró, a physician, soldier, educator, politician, and diplomat who took part in important events of Cuban history between the late nineteenth century and the first half of the twentieth century. It emphasizes the difference between a person’s historical participation and their later presence in collective memory, considering processes of selection, transmission, and forgetting. The study reviews key stages of his trajectory: his role in the War of Independence and his relationship with Antonio Maceo, his professional and political activity during the Republic, his position under Gerardo Machado’s government, the debated link with the assassination of Julio Antonio Mella, his participation in tributes to José Martí, and his intellectual work. Historiographical, documentary, journalistic, and testimonial sources reveal diverse and sometimes contradictory views of his actions. The article concludes that his limited presence in later historiography is not only due to deliberate erasure but also to institutional, political, generational, and memorial factors.
Keywords: Guillermo Fernández Mascaró; collective memory; historiography; forgetting.
Resumo
O artigo analisa a vida de Guillermo Fernández Mascaró, médico, militar, educador, político e diplomata que participou de acontecimentos importantes da história cubana entre o final do século XIX e a primeira metade do século XX. Destaca-se a diferença entre a participação histórica de uma personalidade e sua presença posterior na memória coletiva, considerando processos de seleção, transmissão e esquecimento. O estudo revisa etapas centrais de sua trajetória: seu papel na Guerra de Independência e a relação com Antonio Maceo, sua atividade profissional e política durante a República, sua função no governo de Gerardo Machado, a discutida ligação com o assassinato de Julio Antonio Mella, sua participação em homenagens a José Martí e sua produção intelectual. As fontes historiográficas, documentais, jornalísticas e testemunhais revelam percepções diversas e, por vezes, contraditórias sobre sua atuação. O artigo conclui que sua limitada presença na historiografia posterior não se deve apenas a um apagamento deliberado, mas também a fatores institucionais, políticos, geracionais e memoriais.
Palavras-chave: Guillermo Fernández Mascaró; memória coletiva; historiografia; esquecimento.
Recibido: 25/8/2025 Aprobado: 20/9/2026
Introducción
La figura del coronel del Ejército Libertador Guillermo Fernández Mascaró, de origen puertorriqueño, constituye un punto de partida privilegiado para analizar las relaciones entre experiencia histórica, construcción de la memoria y procesos de selección y relegación del pasado. Las fuentes consultadas sitúan su nacimiento en Bayamón, Puerto Rico, el 25 de junio de 1870, aunque algunas señalan 1872, discrepancia que aún requiere resolución documental (Hodelín, 2021; Hodelín, 2016). En 1890 ingresó en la Universidad de La Habana y obtuvo el título de doctor en Medicina, circunstancia que el periódico Patria destacó en agosto de 1895 al presentarlo como un joven médico recién graduado que se incorporaba a la causa independentista (Patria, 17 de agosto de 1895).
Su trayectoria durante la Guerra de Independencia lo llevó a desempeñar funciones en la Sanidad Militar hasta alcanzar el grado de coronel y ocupar responsabilidades como jefe de Sanidad de División (Hodelín, 2021; Hodelín, 2016). La historiografía ha privilegiado especialmente su desempeño como médico militar y su relación con Antonio Maceo, documentada en la asistencia médica que le brindó durante una grave afección en Holguín, vínculo que trascendió la relación estrictamente profesional y adquirió una dimensión personal (Hodelín Tablada, 2021).
La prensa independentista confirma su presencia en el movimiento revolucionario, lo que demuestra que su participación no constituye únicamente una construcción retrospectiva de la historiografía republicana, sino que ya era reconocible en el propio campo documental de la guerra (Patria, 1895). Sin embargo, la existencia histórica de un personaje y su permanencia en la memoria colectiva no son fenómenos equivalentes. Como señalan Dujisin (2024) y Halbwachs (1992), la memoria colectiva debe entenderse como un proceso social de selección, reconstrucción y actualización.
En este sentido, la trayectoria de Fernández Mascaró permite observar cómo determinadas figuras pueden participar en acontecimientos relevantes y, sin embargo, experimentar posteriormente diferentes grados de presencia, ausencia o transformación en los relatos mediante los cuales una sociedad interpreta su pasado. La memoria pública constituye un campo dinámico en el que intervienen instituciones, actores sociales, espacios conmemorativos y discursos históricos (Gellman, 2022; Ranjan, 2023; Vich & Hibbett, 2022).
El objetivo del estudio es analizar la trayectoria de Guillermo Fernández Mascaró no solo desde su actuación durante la Guerra de Independencia y su desempeño en la República, sino también desde las formas en que su figura fue recordada, representada y transmitida, con el propósito de determinar qué dimensiones de su vida fueron privilegiadas, cuáles quedaron relegadas y qué factores históricos, políticos, institucionales, historiográficos y memoriales explican esa desigual permanencia.
Metodología
La investigación se desarrolla desde una perspectiva histórico-cualitativa, seleccionada en correspondencia con el objeto de estudio y con el problema planteado. El propósito no consiste únicamente en reconstruir la trayectoria de Guillermo Fernández Mascaró, sino en analizar la relación entre su actuación histórica y la permanencia posterior de su figura en la memoria colectiva. Por ello, el enfoque cualitativo permite trabajar con fuentes de diferente naturaleza y atender tanto a los acontecimientos documentados como a las interpretaciones, representaciones y testimonios construidos posteriormente en torno a su figura. Esta perspectiva resulta pertinente porque el problema de investigación exige considerar simultáneamente la trayectoria histórica del personaje, las formas en que fue recordado y los procesos mediante los cuales determinadas dimensiones de su actuación adquirieron mayor o menor visibilidad.
En correspondencia con este planteamiento, se articula el análisis histórico-biográfico con el estudio de la memoria colectiva, la política de la memoria y los procesos de selección, olvido y silencio histórico. El análisis histórico-biográfico se emplea porque permite reconstruir las diferentes etapas de la trayectoria de Fernández Mascaró, desde su participación en la Guerra de Independencia hasta su actuación profesional, educativa y política durante la República. Sin embargo, este procedimiento, considerado de manera aislada, no permite explicar la diferencia entre la participación histórica de una personalidad y su posterior permanencia en los relatos y espacios de memoria. Por esta razón, se incorpora el análisis de la memoria colectiva y de la política de la memoria, que permite examinar los procesos mediante los cuales determinadas figuras son recordadas, jerarquizadas, conmemoradas o relegadas (Zubrzycki & Woźny, 2020).
La incorporación del estudio del olvido y del silencio histórico responde igualmente al problema central de la investigación (Trouillot, 1995). La menor presencia de Fernández Mascaró en determinados relatos o espacios de memoria no se interpreta de antemano como resultado de un borramiento deliberado. En consecuencia, estos conceptos se utilizan como herramientas analíticas para identificar posibles mecanismos de selección, desplazamiento o pérdida de centralidad y no como explicaciones previamente establecidas. Esta decisión metodológica permite distinguir entre el hecho empírico de una presencia o ausencia determinada y la interpretación de las causas que pudieron producirla.
Para el desarrollo de la investigación se emplea una estrategia de triangulación de fuentes, mediante la consulta y contraste de investigaciones historiográficas, libros, artículos científicos, tesis, prensa de época, documentos y testimonios orales. La elección de esta estrategia responde a la diversidad de dimensiones que presenta el objeto de estudio y a la necesidad de contrastar informaciones procedentes de fuentes con diferentes características y momentos de producción. La triangulación permite identificar coincidencias, divergencias, vacíos y distintas formas de representación de Fernández Mascaró, evitando fundamentar las interpretaciones en una única fuente.
La historiografía se utiliza para identificar los principales enfoques existentes sobre Fernández Mascaró y establecer qué dimensiones de su trayectoria han recibido atención. La prensa de época y los documentos históricos permiten aproximarse a acontecimientos, actuaciones públicas y representaciones producidas en los propios contextos históricos estudiados. Los testimonios orales, por su parte, permiten incorporar experiencias y percepciones vinculadas a la figura del personaje que no necesariamente aparecen en las fuentes institucionales o historiográficas. La utilización conjunta de estas fuentes responde, por tanto, a la necesidad de confrontar distintos registros (Rodd, 2021) y no a la intención de otorgar el mismo valor probatorio a materiales de naturaleza diferente.
Particular importancia adquieren los testimonios de Roberto García Ibáñez y Digna Arzuaga Arzuaga, empleados para contrastar las interpretaciones historiográficas relacionadas con Fernández Mascaró, especialmente en aquellos aspectos de su trayectoria que presentan posiciones divergentes. La pertinencia de ambos testimonios se encuentra vinculada a la naturaleza de las relaciones que sus autores mantuvieron, directa o indirectamente, con Mascaró, aunque estas fueron de distinta índole. Digna Arzuaga Arzuaga mantuvo con Mascaró una relación laboral y, al mismo tiempo, un vínculo de carácter fraternal y de confianza personal. La cercanía de esta relación se expresa, además, en el hecho de que Mascaró actuó como padrino de bodas de Digna Arzuaga, circunstancia que evidencia la existencia de un vínculo personal que trascendía el ámbito estrictamente laboral. Por su parte, Roberto García Ibáñez estuvo relacionado con Mascaró por vínculos de vecindad y familiares: una hermana de García Ibáñez era novia de uno de los hijos de Mascaró, mientras que el padre de Roberto García Ibáñez mantenía una relación de amistad con Mascaró. En ambos casos, por tanto, los testimonios proceden de personas situadas en un entorno de proximidad respecto a Mascaró, aunque dicha proximidad se construyó a través de relaciones diferentes.
Estas circunstancias no invalidan sus testimonios, pero sí resultan relevantes para establecer las condiciones sociales y personales desde las cuales fueron construidos. En consecuencia, sus declaraciones son tratadas como construcciones memoriales situadas temporalmente y condicionadas por las experiencias y relaciones de sus autores, y no como reproducciones transparentes de los acontecimientos. Sus afirmaciones son confrontadas con las demás fuentes disponibles y se evita convertir un testimonio individual en una prueba concluyente cuando no existe corroboración documental suficiente.
La investigación incorpora además una dimensión espacial y memorial, debido a que la permanencia de una personalidad histórica no se manifiesta exclusivamente en libros y relatos historiográficos. La presencia o ausencia de una figura en espacios públicos, instituciones, lugares conmemorativos y otras formas materiales de representación constituye un elemento complementario para analizar su permanencia memorial. Esta dimensión resulta pertinente para el caso estudiado porque permite contrastar la relevancia histórica documentada de Fernández Mascaró con las formas concretas mediante las cuales su figura ha sido incorporada, mantenida o relegada en los espacios de memoria.
Asimismo, se incorpora la recuperación bibliográfica de las obras atribuidas a Fernández Mascaró y el examen de las dificultades existentes para localizar algunos de sus textos. Este procedimiento permite valorar el grado de disponibilidad de su producción intelectual y su posible incidencia en la limitada presencia de su pensamiento dentro de los estudios posteriores. Cuando determinadas obras no han podido ser consultadas directamente, la investigación distingue entre evidencia documental e indicios bibliográficos, evitando presentar estos últimos como pruebas concluyentes.
La aplicación conjunta de estos procedimientos permite establecer una relación metodológica entre las tres dimensiones centrales del estudio: trayectoria histórica, permanencia memorial y procesos de selección y olvido (Shin, 2021). El análisis biográfico permite reconstruir la actuación del personaje; el estudio de la memoria y de sus espacios permite examinar las formas de representación y permanencia; y la triangulación de fuentes permite contrastar las distintas evidencias y limitar interpretaciones sustentadas exclusivamente en una fuente. Esta articulación resulta necesaria para abordar el caso de Fernández Mascaró sin reducirlo a una reconstrucción biográfica ni asumir previamente las causas de su desigual presencia en la memoria histórica.
Finalmente, el análisis se orienta a distinguir entre los datos documentados, las interpretaciones historiográficas y los testimonios memoriales. Esta diferenciación permite mantener una posición crítica ante las fuentes y, especialmente, ante aquellos aspectos de la trayectoria de Fernández Mascaró que han generado interpretaciones contradictorias. En consecuencia, la metodología adoptada busca explicar no solo qué lugar ocupó Fernández Mascaró en diferentes acontecimientos de la historia cubana, sino también cómo su figura fue posteriormente recordada, representada, transmitida o relegada.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Durante el gobierno del general Gerardo Machado y Morales, la trayectoria pública de Guillermo Fernández Mascaró se vería ensombrecida. Mascaró estuvo al frente de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, desde donde adoptó una línea de actuación vinculada a los intereses del Ejecutivo presidencial, en un contexto de confrontación con los principales dirigentes del movimiento de reforma universitaria y con otros sectores de la intelectualidad opuestos al régimen de Machado.
Fernández Mascaró aprobó la decisión del rector de la Universidad de La Habana, doctor Fernández Abreu, de expulsar a Julio Antonio Mella. Ante las reiteradas incursiones de Mella en el recinto universitario, determinó que el ministro del Interior, Rogelio Zayas Bazán, aplicara medidas contra el dirigente estudiantil. Estas actuaciones tuvieron como resultado su detención, bajo la acusación de haber infringido la Ley de Explosivos. Como respuesta, Mella inició una huelga de hambre que se prolongó durante dieciocho días y que se convirtió en un tema de debate nacional debido a la amplia cobertura que recibió en la prensa de la época (González & Cupull, 2006).
Otro acontecimiento que acaparó la atención de la opinión pública nacional fue la decisión de Fernández Mascaró de nombrar a Juan Emilio Hernández Giró como director y profesor de Colorido de la Escuela Profesional de Pintura y Escultura San Alejandro. Esta designación provocó protestas de profesores y estudiantes de la institución. El conflicto adquirió carácter público debido a la intervención de la prensa nacional durante seis semanas, según los registros localizados, lo que evidencia la atención que recibió en el ambiente artístico republicano entre diciembre de 1926 y enero de 1927 (Argüelles Almenares, 2018, p. 19).
A pesar de los acontecimientos anteriormente descritos, resulta necesario destacar que, durante la gestión de Guillermo Fernández Mascaró al frente de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, se inició una política de persecución contra el profesorado considerado corrupto, encaminada a eliminar prácticas antiéticas y situaciones de fraude académico (García Ibáñez, 2000, p. 108).
Asimismo, estimuló con su presencia a determinadas instituciones educativas. Según Torres et al. (2023), la Escuela Normal para Maestros y Maestras de Santa Clara fue visitada por Fernández Mascaró en más de una ocasión. Guillermo Fernández Mascaró también reconoció los méritos de intelectuales vinculados con los estudios históricos; muestra de ello fue el reconocimiento que realizó de la labor del investigador Regino Eladio Boti (Campos-Cremé, 2017).
Fernández Mascaró y el asesinato de Julio Antonio Mella
La participación directa o indirecta de Guillermo Fernández Mascaró en el atentado que ocasionó la muerte de Julio Antonio Mella ha generado una amplia discusión desde el propio año 1929. El debate tuvo inicialmente espacio en la prensa de la época y quedó reflejado en los principales diarios cubanos y mexicanos. Posteriormente, la cuestión de la posible implicación de Fernández Mascaró ha sido abordada en artículos científicos, tesis de pregrado, libros especializados y otras publicaciones que hacen referencia al tema.
Los investigadores Adys Cupull y Froilán González han planteado que el diplomático Fernández Mascaró llegó a México con instrucciones precisas del presidente Machado para lograr la extradición de Mella y, en caso de no conseguirla, organizar su eliminación física (González & Cupull, 2006, p-91). Esta afirmación debe ser examinada críticamente, debido a que los autores no identifican con precisión la fuente documental en la que sustentan dicha información.
Por su parte, Eliades Acosta Matos, al abordar el asesinato de Julio Antonio Mella, ha señalado que, de una u otra manera, también estuvieron relacionados con el crimen Guillermo Fernández Mascaró, embajador de Cuba en México; Orestes Ferrara, embajador en Estados Unidos; Marcelino Blanco; Raúl Amaral Agramante; Santiago Trujillo, jefe de la Policía Secreta de Machado, y Valente Quintana, jefe de la policía mexicana (Acosta Matos, 2018, p. 51).
Este autor identifica como principal responsable al régimen machadista y sostiene, además, que la administración estadounidense de Calvin Coolidge habría dado su aprobación para la ejecución del crimen (Acosta Matos, 2018).
La investigadora Laura Beatriz Moreno Rodríguez, al analizar las obras dedicadas al asesinato de Julio Antonio Mella, afirma que se han realizado numerosos estudios, entre los cuales destacan los trabajos de Adys Cupull y Froilán González, Olga Cabrera y Christine Hatzky, quienes coinciden en interpretar la muerte de Mella como un crimen político ejecutado por el gobierno machadista y relacionado con la esfera de la Embajada de Cuba en México (Moreno Rodríguez, 2016, p. 194).
En su tesis doctoral, Moreno Rodríguez sostiene que Gerardo Machado no confiaba plenamente en su representante diplomático, debido, entre otros factores, a las limitaciones que atribuía a su capacidad para desenvolverse en los círculos gubernamentales mexicanos. Sin embargo, la autora tampoco exonera a Fernández Mascaró de haber estado al corriente del plan de asesinato político contra Mella ni de otras actividades ilegales dirigidas contra los exiliados cubanos en México (Moreno Rodríguez, 2016).
En relación con la posible implicación de Fernández Mascaró en el asesinato de Mella, la investigadora plantea:
Lo que cabría preguntarse ahora es ¿qué tan enterado estuvo de los detalles del asesinato? Según los informes que transmitió a partir de ese hecho y durante las averiguaciones que realizaron las autoridades policiales el embajador demostró ser un hombre que intentó mantener los protocolos oficiales de la diplomacia. Es probable que Fernández Mascaró estuviera consciente de que el asesinato de Mella traería problemas con el gobierno mexicano… (Moreno Rodríguez, 2016, p. 199).
A partir de las posiciones anteriormente expuestas, surge la posibilidad de considerar distintas interpretaciones acerca del grado de conocimiento y participación de Guillermo Fernández Mascaró en los acontecimientos. Las fuentes disponibles permiten formular preguntas sobre su conocimiento de los hechos, su posible participación y el papel que desempeñó como representante diplomático del gobierno de Machado. No obstante, establecer una conclusión definitiva requiere contrastar las distintas evidencias documentales y testimoniales disponibles.
Lo cierto es que el asesinato de Julio Antonio Mella afectó la trayectoria política de Guillermo Fernández Mascaró y contribuyó al deterioro de su relación con determinados sectores políticos mexicanos y con el Machadato. Afirma Moreno Rodríguez (2016,) que sus constantes torpezas para manejar la situación había perjudicado la imagen del gobierno de Machado. El presidente desaprobaba la conducta de su embajador y, por lo tanto, resolvió no llamarlo a Cuba, (p-209). Motivo por el cual las solicitudes de regreso a Cuba hechas por Fernández Mascaró fueron ignoradas en varias ocasiones, hasta que finalmente retornó al país sin contar con la autorización del Estado cubano.
Debe señalarse que no fueron pocos los funcionarios del gobierno de Machado que manifestaron discrepancias con determinadas decisiones y actuaciones del mandatario. Sin embargo, ante el temor de sufrir consecuencias políticas y debido a los métodos represivos empleados contra los adversarios y disidentes del régimen, algunos funcionarios optaron por guardar silencio.
En relación con la necesidad de interpretar a las personalidades históricas dentro de su contexto, el profesor Benjamín Leonardo Bestard Aroche ha señalado:
Colocarse en el contexto epocal de los protagonistas del pasado, representarse al otro, sus motivaciones, conlleva a considerar su mundo simbólico, esto es, buscar cómo sentían y pensaban en su época histórica los protagonistas del pasado. Ello facilita ponerse en su lugar, ayuda a lograr comprender, explicar y valorar las causas y motivos que impulsaban sus actuaciones, las frenaban o las aceleraban (Bestard Aroche, 2023, p. 2).
Esta perspectiva resulta particularmente pertinente para el análisis de la actuación de Fernández Mascaró, pues permite confrontar las interpretaciones historiográficas con los testimonios de personas que mantuvieron relaciones personales o profesionales con él.
Testimonios sobre la participación de Fernández Mascaró en el asesinato de Mella
Las investigaciones anteriormente citadas pueden contrastarse con los testimonios ofrecidos por dos personas que estuvieron vinculadas a Guillermo Fernández Mascaró y que proporcionaron sus propias versiones acerca de los acontecimientos. El primero de estos testimonios corresponde a Roberto García Ibáñez, cuya trayectoria estuvo relacionada con Mascaró por diversos vínculos personales y familiares que serán abordados posteriormente.
García Ibáñez se refirió a la posible participación de Guillermo Fernández Mascaró en el asesinato de Julio Antonio Mella. Según su testimonio, después de la caída de Machado se produjo una movilización popular que reclamaba el arresto de Mascaró y que, en algunos casos, expresaba incluso la intención de lincharlo. Debido a su posición como miembro del Directorio Revolucionario y a que presidía la asamblea en la que se había planteado la posibilidad de aplicar justicia contra Mascaró, decidió crear una comisión destinada a investigar su posible responsabilidad en el asesinato de Mella.
Según García Ibáñez:
No apareció nada que pudiera inculpar a este hombre. Un teniente que estaba a cargo del archivo del ejército me llevó al Castillo de la Fuerza y buscamos y no apareció nada. Lo que pasó con Mascaró fue que de aquí le mandaron una nota en la que le decían que le diera albergue a dos cubanos que iban a llegar allá. Esos fueron los asesinos de Mella. Pepito Magriñat y otro que le nombraban El Hombre de Cunaguá. Había un tercer asesino, que era Manuel López Baliña, mexicano. A ese lo cogieron en México y le echaron 20 años. Mascaró les dio albergue en la Embajada de Cuba, pues él era embajador, y no les pasó nada (García Ibáñez, 2000, p.108).
El testimonio de García Ibáñez habría contribuido a evitar que se actuara contra Guillermo Fernández Mascaró. No obstante, resulta necesario considerar los vínculos personales que existían entre ambos. Compartían vecindad en el reparto Vista Alegre; además, el padre de García Ibáñez mantenía excelentes relaciones personales con Mascaró y posteriormente se establecieron vínculos familiares mediante el matrimonio de una hermana de García Ibáñez con uno de los hijos de Fernández Mascaró.
Sobre este testimonio resulta importante aclarar que, según la información obtenida durante la investigación, las comunicaciones entre el gobierno cubano y su embajada en México no eran archivadas en el lugar donde García Ibáñez realizó su búsqueda. Por consiguiente, la documentación consultada no habría permitido esclarecer de manera concluyente los acontecimientos relacionados con el asesinato de Mella.
Otro aspecto relevante del testimonio ofrecido se relaciona con la valoración positiva que García Ibáñez realizó de la actuación de Mascaró como secretario de Educación. Al respecto, expresó:
Mascaró como secretario de Educación, hizo una cosa buena —estoy hablando de los años veintipico. En La Habana había un comercio: los profesores de segunda enseñanza vendían las pruebas, tú te ibas a examinar de Historia, 20 pesos, te daban el aprobado; de Literatura, de Química, de lo que fuera. Mascaró hizo una depuración del profesorado, lo hizo muy bien y acabó con la vendedera de pruebas (García Ibáñez, 2000, p.108).
Sin embargo, el mismo testimoniante formuló posteriormente una acusación de corrupción contra Guillermo Fernández Mascaró relacionada con su actuación como gobernador. Según García Ibáñez, Mascaró habría solicitado un crédito destinado a la pavimentación de la Calzada de Garzón y habría utilizado únicamente una parte de los recursos para dicha obra, apropiándose del resto (García Ibáñez, 2000, p. 108).
La entrevista también hace referencia a aspectos relacionados con el carácter de Mascaró y con el exilio al que habría tenido que recurrir para proteger su vida después de la caída de Machado. Es necesario explicar que la entrevista a García Ibáñez ocurrió en 1996 y que fue publicada posteriormente en la revista Del Caribe en el año 2000.
El segundo testimonio corresponde a Digna Arzuaga Arzuaga, figura hasta ahora poco estudiada en la historiografía relacionada con Guillermo Fernández Mascaró. Arzuaga trabajó como tenedora de libros de Mascaró entre 1940 y 1957 y, debido a su desempeño profesional, llegó a establecer con él una relación de confianza y afecto. Mascaró, incluso, fue su padrino de bodas.
En una entrevista realizada el 26 de junio de 2024, a la edad de 98 años, por el autor de esta investigación, Arzuaga respondió a diversas preguntas relacionadas con la posible implicación de Fernández Mascaró en el asesinato de Julio Antonio Mella. Según su testimonio:
Muchos periódicos, cantidad de periódicos lo culpaban por ser del gobierno de Machado que fue un gobierno muy malo y él tenía relaciones con muchos de los miembros del gobierno, el pueblo lo culpó. El hijo de él, como era joven, un día en la mesa —él no vivía ahí, era abogado en un registro de propiedad en Cárdenas—, le dijo en dos ocasiones, asesino, asesino, mataste a un estudiante, y dio un puñetazo en la mesa, y Mascaró le respondió: te voy a matar a ti también, y fue para el cuarto a buscar el revólver y su hija se lo quitó. Ese hijo se llamaba Guillermo Fernández Mascaró como el padre (Arzuaga Arzuaga, comunicación personal, 2024).
La relación laboral entre Guillermo Fernández Mascaró y su tenedora de libros se inició en 1940, más de una década después del asesinato de Julio Antonio Mella. Según el testimonio de Arzuaga, el rechazo de otros jóvenes que habían recibido la propuesta de ocupar el puesto posibilitó su incorporación al trabajo.
El médico gozaba, dentro de determinados sectores de la élite de la ciudad, de reconocimiento y admiración. Una situación similar se producía entre algunos círculos de veteranos, quienes mantenían presente el servicio prestado por Mascaró a la patria y su participación en la atención médica de Antonio Maceo. Sin embargo, la percepción era diferente entre sectores estudiantiles y grupos vinculados con la izquierda, que continuaban atribuyéndole responsabilidad en el asesinato de Mella y cuestionaban que no hubiera recibido sanción por ello.
Guillermo Fernández Mascaró y el homenaje a José Martí de 1951
Los días 29 y 30 de junio de 1951, la ciudad de Santiago de Cuba se convirtió en escenario de diversas actividades de homenaje a José Martí, con la participación de importantes figuras de la vida política y cultural del país. Entre ellas se desarrollaron actos relacionados con lo que posteriormente se ha denominado el quinto entierro o entierro cubano de José Martí.
Durante la tarde del 30 de junio tuvo lugar la última guardia de honor, encabezada por Carlos Prío Socarrás, presidente de la República de Cuba. Posteriormente, la urna fue trasladada en hombros hasta el armón militar que iniciaría el recorrido hacia el cementerio Santa Ifigenia.
Las personalidades encargadas de depositar los restos mortales en el vehículo de tracción animal fueron seleccionadas atendiendo a su relación con los postulados patrióticos martianos. El coronel Guillermo Fernández Mascaró fue nuevamente seleccionado para cumplir esta misión simbólica. Esta participación adquiría una significación particular debido a que también había estado presente en la exhumación de los restos de José Martí el 24 de febrero de 1907 (Valiente, 1907).
Muerte y olvido
El miércoles 25 de mayo de 1960 falleció Guillermo Fernández Mascaró en su residencia “La Concepción”, ubicada en la carretera del vecino poblado de El Caney. Desde allí partió el cortejo fúnebre hacia el cementerio Santa Ifigenia. El autor de esta investigación consultó en el Archivo Histórico Provincial de Santiago de Cuba el libro de Sepelaciones del año 1960, día 26 de mayo del propio año. La causa de la muerte se debió a una esclerosis senil. El autor de esta investigación pudo constatar que sus restos mortales no reposan en la citada localización Faja I, Fosa Interior, I 24 , y en la pesquisa realizada en el campo santo fue asistido por las museólogas y miembros de la administración del Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia. No se encuentra ubicado en el sendero de los veteranos, ni en el sendero de los médicos.
En el trabajo de pesquisa en la Sala Cubana de la Biblioteca Provincial de Santiago de Cuba, Elvira Cape, fueron localizados los anuncios del periódico Oriente del día 25 de mayo del año 1960 dando a conocer una nota oficial sobre su deceso físico de Guillermo Fernández Mascaró:
Vencido por los años y por una grave dolencia que lo acometió hace algunos meses, falleció a las seis de la mañana de hoy … un grande de la Patria, un ilustre soldado de la Independencia, cuya vida estuvo siempre al servicio de Cuba y esta ciudad: El Dr. y Coronel del Ejército Libertador Don Guillermo Fernández Mascaró … una de las personalidades más prominentes de nuestra ciudad …la muerte del Coronel Mascaró constituye un gran duelo para Santiago y también para la patria por sus excepcionales méritos patrióticos (Periódico Oriente, 25 de mayo de 1960, p.1).
En el citado diario, en la página número dos aparecieron varias esquelas de luto que indicaban la fecha, hora y lugar del entierro. Emitidas por la Directiva de la Sociedad Club San Carlos, el Colegio de Médico y el de Abogados de Santiago de Cuba.
Breve acercamiento a la obra historiográfica de Guillermo Fernández Mascaró
En Cuba son escasos los estudios dedicados específicamente al análisis de la producción escrita de Guillermo Fernández Mascaró. Su obra abarcó diversos temas relacionados con el desarrollo de la educación durante el período republicano, así como cuestiones vinculadas con la literatura de campaña y la memoria de las guerras de independencia.
El doctor Ricardo Hodelín Tablada, en uno de sus trabajos sobre la asistencia médica que Guillermo Fernández Mascaró prestó al general Antonio Maceo Grajales, aporta otros elementos relacionados con esta personalidad histórica y destaca la autoría del texto: El Maceo que yo conocí. El propio investigador reconoce que no pudo localizar un ejemplar de dicha obra y que, para aproximarse a su contenido, recurrió a las valoraciones de otros investigadores (Hodelín Tablada, 2021).
La escasez de ejemplares de las obras de Fernández Mascaró y las dificultades para acceder a ellas pueden contribuir a explicar la limitada existencia de investigaciones dedicadas a su producción intelectual. Esta situación constituye, a su vez, una oportunidad para profundizar en la recuperación, catalogación y análisis de sus textos.
A continuación, se presenta una relación preliminar de algunas de sus obras, identificadas como resultado de la pesquisa realizada para esta investigación.
En 1926 apareció el trabajo titulado El profesorado nacional honrando la memoria de Céspedes: Manifiesto al personal docente de la universidad, institutos, escuelas normales, escuelas primarias y demás establecimientos oficiales y privados de enseñanza, publicado en el Boletín de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes (Fernández Mascaró, 1926). Hasta el momento no ha sido localizado un ejemplar físico ni se han identificado estudios que analicen específicamente su contenido. Su existencia ha podido verificarse mediante registros bibliográficos disponibles en plataformas digitales. Esta última evidencia debe considerarse únicamente como un indicio bibliográfico hasta tanto se localice un ejemplar o un registro documental institucional que permita corroborar directamente sus características y contenido.
En 1950 se publicaron dos obras de Fernández Mascaró. La primera, Ecos de caminos, constituye una de las publicaciones mediante las cuales el autor dejó testimonio escrito de aspectos de su trayectoria y de sus experiencias (Fernández Mascaró, 1950a). La segunda, Ecos de la Manigua (El Maceo que yo conocí), es una obra de carácter testimonial centrada en la figura de Antonio Maceo. El texto incorpora referencias a diferentes aspectos de su actuación y pensamiento y presenta episodios que permiten aproximarse a la representación que Fernández Mascaró construyó del líder independentista (Fernández Mascaró, 1950b).
En 1953 se publicó La obra de un libertador en educación popular, obra en la que Fernández Mascaró abordó aspectos relacionados con la dimensión educativa atribuida a Antonio Maceo (Fernández Mascaró, 1953). El testimonio de Digna Arzuaga Arzuaga permite plantear, además, la hipótesis de que pudo haber colaborado en la preparación material de este trabajo. Según su relato, siguiendo indicaciones de Fernández Mascaró, realizó tareas de revisión y corrección del texto y viajó a la capital del país para recopilar datos que debían incorporarse a la obra. Dado que el ejemplar no ha podido ser localizado por el autor de la presente investigación, esta información testimonial debe considerarse una hipótesis susceptible de contrastación documental.
A modo de reflexión
Guillermo Fernández Mascaró constituye una de las numerosas figuras de la historia cubana que han recibido una atención limitada en los programas de estudio de la disciplina Historia de Cuba. Una excepción puede encontrarse en determinados programas de las carreras de Ciencias Médicas, en los que se incorporan personalidades que ejercieron la profesión médica dentro de los contenidos históricos relacionados con el desarrollo de la medicina en Cuba.
La trayectoria de Fernández Mascaró continúa requiriendo nuevas investigaciones. Una parte considerable de los estudios existentes se concentra en su actuación como médico durante la Guerra de Independencia de 1895, mientras que otros aspectos de su trayectoria —su actividad política, desempeño diplomático, producción escrita, relaciones con diferentes sectores de la sociedad cubana y posible vinculación con acontecimientos políticos de la década de 1920— permanecen insuficientemente estudiados.
La consulta y recuperación de fuentes documentales, testimoniales y bibliográficas permitiría ampliar el conocimiento sobre esta personalidad histórica y contribuiría a una interpretación más compleja de su trayectoria. En particular, el análisis comparado de testimonios orales, documentos oficiales, prensa de época y producción historiográfica puede ayudar a distinguir entre hechos documentados, interpretaciones posteriores y testimonios sujetos a la memoria individual.
Esta circunstancia permite introducir una cuestión que supera los límites de la reconstrucción biográfica (Moliner & Bovina, 2024). La existencia histórica de un personaje y su permanencia posterior en la memoria colectiva no constituyen fenómenos equivalentes (Goggins, 2024; Luján, 2024). Una personalidad puede desempeñar funciones relevantes en determinados acontecimientos y, sin embargo, experimentar posteriormente diferentes grados de presencia, ausencia o transformación dentro de los relatos mediante los cuales una sociedad interpreta su pasado. En este sentido, la memoria colectiva no puede comprenderse como una reproducción íntegra del pasado, sino como un proceso social de selección, interpretación y actualización. Desde la formulación clásica de Halbwachs (1992), la memoria se encuentra vinculada a los marcos sociales desde los cuales los grupos reconstruyen sus experiencias pasadas. Posteriormente, Nora (1989) mostró cómo determinados lugares, símbolos y figuras pueden convertirse en referentes privilegiados de la memoria nacional, mientras que Assmann (2011) profundizó en la dimensión cultural y transgeneracional de los procesos mediante los cuales las sociedades conservan y transmiten determinadas representaciones del pasado.
En el caso de Guillermo Fernández Mascaró, esta diferencia entre trayectoria histórica y permanencia memorial puede observarse también en los espacios públicos y conmemorativos. En Cuba no existen calles, escuelas o instituciones que lleven su nombre, ni se identifican tarjas o bustos dedicados específicamente a su figura. Asimismo, Fernández Mascaró no se encuentra incorporado al Sendero de los Médicos del cementerio patrimonial Santa Ifigenia. Estos elementos constituyen indicadores relevantes para examinar su presencia en los espacios de memoria y permiten ampliar el análisis más allá de la historiografía escrita, considerando también las formas materiales e institucionales mediante las cuales determinadas personalidades son recordadas públicamente.
CONCLUSIONES
El análisis de la trayectoria de Guillermo Fernández Mascaró permite identificar una personalidad que participó en diferentes ámbitos de la historia cubana, desde la Guerra de Independencia y la asistencia médica a Antonio Maceo hasta su actividad educativa, política y diplomática durante la República. Sin embargo, las distintas dimensiones de su trayectoria no han tenido una presencia equivalente en la historiografía y en la memoria pública, donde ha predominado especialmente su imagen como médico del Ejército Libertador y vinculado a Antonio Maceo.
La investigación muestra que su posterior pérdida de centralidad memorial debe analizarse con cautela. Las fuentes consultadas permiten identificar controversias relacionadas con su actuación durante el gobierno de Gerardo Machado y con el asesinato de Julio Antonio Mella, pero no permiten establecer de manera definitiva el grado de conocimiento o participación de Fernández Mascaró en este último acontecimiento. Las diferencias entre las interpretaciones historiográficas y los testimonios examinados evidencian la necesidad de distinguir entre hechos documentados, interpretaciones posteriores y recuerdos individuales.
En este sentido, el caso estudiado confirma la utilidad de abordar las personalidades históricas desde la relación entre memoria, selección, inclusión, exclusión y olvido. La limitada presencia de Fernández Mascaró no debe atribuirse automáticamente a una política deliberada de borramiento, pues pueden haber intervenido transformaciones políticas, institucionales, generacionales, historiográficas y culturales. Por ello, la recuperación de nuevas fuentes documentales, testimoniales y bibliográficas constituye una vía necesaria para profundizar en el conocimiento de su trayectoria y construir una interpretación histórica más compleja y sustentada.
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