e-issn 2227-6513 santiago, Número especial, 2026
Artículo de Investigación
El exceso de capacidad de carga y la inestabilidad del modelo de desarrollo neoliberal en destinos turísticos
Excess of carrying capacity and the instability of the neoliberal development model in tourist destinations
O excesso da capacidade de carga e a instabilidade do modelo de desenvolvimento neoliberal em destinos turísticos
Maria Karla Lucas Bolaños1, https://orcid.org/0009-0001-3209-0843
Manuel Germán Menéndez Pérez1, https://orcid.org/0000-0001-5145-9282
Yulaydis Bolaños Lamote2, https://orcid.org/0009-0000-1143-4574
1Universidad de Holguín, Facultad de Ciencias Económicas, Departamento de Turismo, Holguín, Cuba
2Universidad de Holguín, Facultad Ciencias de la Educación, Departamento Pedagogía Psicología, Holguín, Cuba
Autor para correspondencia: menendezger57@gmail.com
RESUMEN
En el presente trabajo se analiza la relación entre las dinámicas de crecimiento turístico asociadas al modelo de desarrollo neoliberal y el exceso de capacidad de carga de los destinos. Se desarrolla una revisión documental de literatura académica y documentos especializados, complementada con un análisis comparado de Barcelona, Chongqing y la Riviera Maya. El estudio integra las dimensiones física, real, efectiva, perceptual, social y ecológica de la capacidad de carga con dinámicas de desregulación, privatización, liberalización y expansión de la actividad turística. Los resultados muestran que la presión sobre los destinos no depende únicamente del volumen de visitantes, sino de la interacción entre intensidad de uso, consumo, infraestructura, organización territorial y capacidad de gestión. Los casos estudiados permiten identificar patrones recurrentes de concentración espacial, presión sobre los recursos, conflictos socioterritoriales y respuestas de gestión condicionadas por cada contexto. El análisis se completa con una aproximación al contexto cubano, donde se consideran las particularidades ambientales, sociales y económicas propias de un destino insular. Como aporte final, la economía circular se aborda como una alternativa general para reducir las presiones materiales y complementar la gestión sostenible de los destinos.
Palabras clave: Capacidad de carga, desarrollo neoliberal, crecimiento turístico, turismo sostenible, economía circular.
Abstract
This paper analyzes the relationship between tourism growth dynamics associated with the neoliberal development model and the exceeding of destination carrying capacity. A documentary review of academic literature and specialized documents is complemented by a comparative analysis of Barcelona, Chongqing and the Riviera Maya. The analysis considers the physical, real, effective, perceptual, social and ecological dimensions of carrying capacity in relation to deregulation, privatization, liberalization and tourism expansion. The findings indicate that pressure on destinations depends not only on visitor volume, but also on the interaction among intensity of use, consumption, infrastructure, territorial organization and management capacity. The cases reveal recurring patterns of spatial concentration, pressure on resources, socio-territorial conflicts and management responses conditioned by each context. The analysis is extended to the Cuban context, taking into account the environmental, social and economic particularities of an insular destination. Finally, the circular economy is considered as a general alternative for reducing material pressures and complementing sustainable destination management.
Keywords: Carrying capacity, neoliberal development, tourism growth, sustainable tourism, circular economy.
Resumo
Este trabalho analisa a relação entre as dinâmicas de crescimento turístico associadas ao modelo de desenvolvimento neoliberal e o excesso da capacidade de carga dos destinos. Realiza-se uma revisão documental da literatura acadêmica e de documentos especializados, complementada por uma análise comparativa de Barcelona, Chongqing e Riviera Maya. A análise considera as dimensões física, real, efetiva, perceptiva, social e ecológica da capacidade de carga em relação à desregulamentação, privatização, liberalização e expansão turística. Os resultados indicam que a pressão sobre os destinos não depende apenas do volume de visitantes, mas também da interação entre intensidade de uso, consumo, infraestrutura, organização territorial e capacidade de gestão. Os casos analisados revelam padrões recorrentes de concentração espacial, pressão sobre os recursos, conflitos socioterritoriais e respostas de gestão condicionadas por cada contexto. A análise é ampliada ao contexto cubano, considerando as particularidades ambientais, sociais e econômicas de um destino insular. Finalmente, a economia circular é considerada uma alternativa geral para reduzir as pressões materiais e complementar a gestão sustentável dos destinos.
Palavras-chave: Capacidade de carga, desenvolvimento neoliberal, crescimento turístico, turismo sustentável, economia circular.
Recibido: 25/8/2025 Aprobado: 20/9/2026
Introducción
El turismo se ha consolidado como una de las principales actividades económicas a escala global, constituyendo una fuente relevante de empleo e ingresos para numerosos países y regiones. Su expansión ha dinamizado territorios y generado nuevas oportunidades económicas; sin embargo, también ha evidenciado tensiones vinculadas al uso intensivo de recursos, la transformación de los espacios y las condiciones de vida de las comunidades receptoras (Fletcher, 2019).
Estas tensiones se manifiestan con mayor fuerza cuando el crecimiento turístico se concentra en determinados territorios o periodos, superando la capacidad de respuesta de la infraestructura, los recursos naturales y las estructuras sociales. Bajo tales circunstancias emergen fenómenos como aglomeraciones, deterioro ambiental, presión sobre los servicios, transformación del espacio residencial y conflictos por el uso del territorio (Carrillo et al., 2026). El problema social que orienta este estudio se relaciona precisamente con los escenarios en los que la expansión turística compromete las condiciones ambientales, territoriales y sociales que sostienen tanto la vida cotidiana de las comunidades como la propia actividad turística.
La situación adquiere una dimensión particular al analizarse en el marco del modelo de desarrollo neoliberal. La expansión de los mecanismos de mercado, la privatización, la liberalización y la búsqueda de nuevas oportunidades de inversión han transformado territorios y actividades económicas, incluyendo el turismo (Barrero-Rescalvo, 2026). Estas dinámicas suelen acompañar procesos de concentración espacial, expansión de infraestructura y valorización económica de determinados recursos. No obstante, sus efectos no son uniformes: dependen de las características de cada territorio, de las formas de organización de la actividad y de las capacidades de regulación y gestión existentes.
La literatura revisada permite identificar dos líneas de discusión que, en gran medida, se han desarrollado de manera separada. Por un lado, los estudios sobre capacidad de carga han ampliado progresivamente su atención desde los límites físicos hacia dimensiones ecológicas, sociales, perceptuales y de gestión. Por otro, los trabajos sobre turismo, transformación territorial y neoliberalismo han mostrado cómo determinadas dinámicas económicas reconfiguran el espacio y las relaciones entre visitantes, residentes, recursos e inversiones. La articulación de ambas perspectivas constituye un vacío analítico todavía pendiente, especialmente para comprender por qué un mismo volumen de visitantes puede generar presiones diferenciadas en distintos territorios.
Los estudios recientes coinciden en la necesidad de superar una interpretación reduccionista de la sobrecarga turística basada exclusivamente en el número de visitantes (Garrón, 2022; Potes, 2026). Factores como la intensidad del uso, la concentración de flujos, el consumo de recursos, la capacidad de la infraestructura, la percepción de los residentes y las posibilidades reales de gestión configuran el problema de manera más compleja. En este sentido, la capacidad de carga debe entenderse como una categoría dinámica vinculada a las condiciones concretas de funcionamiento de cada destino.
Para ilustrar estas tensiones, el presente trabajo analiza tres casos de referencia —Barcelona, Chongqing y la Riviera Maya— que permiten observar cómo la presión turística se manifiesta mediante procesos de concentración urbana, saturación de enclaves, expansión territorial y transformación ambiental. La comparación no busca establecer equivalencias, sino identificar patrones recurrentes y diferencias que contribuyan a una comprensión más amplia del fenómeno.
Asimismo, se incorpora el análisis del contexto cubano, donde la condición insular, la relevancia de los recursos naturales y culturales y la necesidad de compatibilizar la actividad turística con la conservación del territorio justifican una aproximación específica. El objetivo no es trasladar mecánicamente experiencias externas, sino utilizarlas como referentes para interpretar dinámicas que adquieren expresiones particulares bajo condiciones económicas, territoriales e institucionales propias.
En consecuencia, el vacío que da origen a este artículo se encuentra en la necesidad de articular la capacidad de carga turística con las dinámicas económicas y territoriales asociadas al modelo neoliberal, y a partir de ello interpretar sus manifestaciones en distintos escenarios turísticos, con especial atención a sus implicaciones para el contexto cubano. De ahí que el objetivo central consista en analizar la relación entre las dinámicas de crecimiento turístico vinculadas al modelo neoliberal y el exceso de capacidad de carga de los destinos, mediante una revisión documental y un análisis comparado de casos, con atención a Cuba como escenario insular específico.
Metodología
El presente estudio se inscribe en la modalidad de revisión narrativa de carácter analítico e interpretativo, con enfoque cualitativo, orientada a integrar aportes teóricos y empíricos sobre la relación entre el modelo de desarrollo neoliberal y la capacidad de carga turística. A diferencia de las revisiones sistemáticas, que se centran en protocolos estrictos de búsqueda y síntesis cuantitativa, la revisión narrativa permite articular marcos conceptuales heterogéneos y establecer conexiones entre dimensiones sociales, económicas, territoriales y ambientales que no siempre son comparables mediante indicadores estadísticos. Esta elección metodológica responde a la necesidad de comprender un fenómeno complejo y multidimensional, en el que la interacción entre visitantes, comunidades locales, infraestructura y políticas de desarrollo no puede reducirse a un único parámetro de medición.
El corpus documental final está compuesto por 25 referencias bibliográficas que incluyen artículos científicos, libros académicos y documentos especializados. La selección se realizó atendiendo a cuatro criterios fundamentales: pertinencia temática, es decir, la relación directa con los conceptos de capacidad de carga, turismo y neoliberalismo; trazabilidad bibliográfica, que garantiza el uso de fuentes académicas reconocidas y verificables; aporte conceptual o empírico, considerando tanto contribuciones teóricas como estudios de caso relevantes; y actualidad, que permitió incorporar literatura reciente (2020–2026) junto a obras clásicas que siguen siendo referencia obligada en el campo. Entre estas últimas destacan Harvey (2007), por su análisis del neoliberalismo; Morales Aymerich (2011), por su sistematización del concepto de capacidad de carga; y Navarrete (2004), por su desarrollo metodológico de la capacidad de carga biofísica. Estas obras se consideran fundacionales porque sus definiciones y desarrollos conceptuales continúan siendo citados y utilizados en investigaciones posteriores.
El proceso de análisis se organizó en cuatro momentos metodológicos claramente diferenciados. En primer lugar, se realizó la delimitación de categorías centrales, que permitió establecer los ejes de análisis: capacidad de carga, neoliberalismo, turismo sostenible y economía circular. En segundo lugar, se procedió a la clasificación de las fuentes según su contribución, diferenciando aquellas que aportaban marcos teóricos, metodologías de cálculo o estudios empíricos de casos específicos. En tercer lugar, se llevó a cabo un análisis de contenido mediante lectura crítica, codificación temática, agrupación y contraste de hallazgos, lo que permitió identificar patrones recurrentes y divergencias conceptuales. Finalmente, se desarrolló una lectura comparativa de los casos de estudio —Barcelona, Chongqing y la Riviera Maya—, que fueron seleccionados por su diversidad territorial y turística, y posteriormente se contextualizaron los hallazgos en el escenario cubano, atendiendo a las particularidades ambientales, sociales y económicas de un destino insular.
Es importante señalar que el contraste realizado no pretende demostrar causalidad estadística, sino más bien identificar mecanismos explicativos y diferencias contextuales que permitan comprender cómo las dinámicas del modelo neoliberal interactúan con los límites de capacidad de carga en distintos escenarios. Las conclusiones derivadas de este proceso se refieren a relaciones conceptuales y patrones recurrentes, sin sustituir evaluaciones específicas de capacidad de carga para cada territorio, las cuales requieren estudios empíricos detallados y mediciones cuantitativas.
La elección de una revisión narrativa se justifica además por la necesidad de articular dos campos de discusión que suelen abordarse de manera separada. Por un lado, los estudios sobre capacidad de carga turística han evolucionado desde enfoques centrados en límites físicos hacia perspectivas más amplias que incluyen dimensiones ecológicas, sociales, perceptuales y de gestión. Por otro lado, los análisis sobre transformación territorial y neoliberalismo han mostrado cómo las dinámicas económicas reconfiguran los espacios y las relaciones sociales, generando tensiones entre visitantes, residentes y actores económicos. La integración de ambas perspectivas constituye el aporte metodológico central de este trabajo, al ofrecer una visión interpretativa que trasciende la mera cuantificación de visitantes y se centra en las condiciones de gestión, organización territorial y sostenibilidad de los destinos.
En síntesis, la metodología adoptada permite construir un marco analítico amplio y flexible, capaz de captar la complejidad de las interacciones entre turismo y neoliberalismo, y de ofrecer una lectura crítica de los casos seleccionados. Al mismo tiempo, proporciona una base sólida para reflexionar sobre las implicaciones de estas dinámicas en el contexto cubano, donde la condición insular y la necesidad de compatibilizar desarrollo económico con conservación ambiental hacen imprescindible una aproximación específica y contextualizada.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Capacidad de carga turística: conceptos y tipologías
El concepto de capacidad de carga tiene sus raíces en la ecología de poblaciones, particularmente en el modelo logístico de crecimiento. Según Morales Aymerich (2011, p. 49), este modelo se expresa mediante la ecuación:
\Delta N / \Delta t = rN(1 - N/K)
donde “N” representa el tamaño de la población en un momento dado, “t” el tiempo, “ΔN/Δt” la tasa de cambio poblacional, “r” la tasa intrínseca de crecimiento per cápita y “K” la capacidad de carga, entendida como el límite máximo de crecimiento. El término “(K-N)/K” actúa como regulador: cuando la población es pequeña respecto a K, el crecimiento es casi exponencial; a medida que N se aproxima a K, la tasa se reduce hasta detenerse. Morales Aymerich (2011, p. 49) aplica este principio al turismo, señalando que permite establecer el número máximo de visitantes que un ecosistema puede absorber sin degradarse.
Al trasladar este concepto a poblaciones humanas y actividades turísticas, la perspectiva se complejiza. Morales Aymerich (2011, p. 51) advierte que la capacidad de carga “no es fija, ni estática, ni se basa en relaciones simples”, pues depende de factores como la tecnología, las preferencias sociales, la estructura de producción y el consumo. En este sentido, el valor de K es dinámico y está condicionado por el sistema socioeconómico vigente. Un modelo complementario es la ecuación I = PAT, que relaciona el impacto ambiental con tres factores: población (P), consumo per cápita (A) y tecnología (T). En turismo, esto significa que el impacto no depende solo del número de visitantes, sino también de su nivel de consumo y de la tecnología empleada para prestar servicios (Morales Aymerich, 2011, p. 51).
La planificación turística sostenible requiere, por tanto, herramientas que permitan identificar y gestionar los límites de uso público. La capacidad de carga, trasladada del ámbito ecológico al turístico, se convierte en una categoría que articula la intensidad de uso, las condiciones del recurso, la experiencia del visitante y las posibilidades de gestión (Morales Aymerich, 2011; Navarrete, 2004). Su evolución ha mostrado una creciente complejidad: de las primeras aproximaciones centradas en el número de visitantes, se ha pasado a considerar factores correctivos, capacidad de manejo y percepciones sociales. Navarrete (2004) subraya que la capacidad de carga debe adaptarse a las características específicas de cada sitio y a sus condiciones de gestión.
Entre las principales dimensiones se destacan:
• Capacidad de carga física (CCF): límite máximo de grupos que pueden visitar un sitio en un día, calculado con base en superficie disponible, horarios y tiempos de recorrido (Navarrete, 2004, p. 4).
• Capacidad de carga real (CCR): ajusta la CCF a factores correctivos propios de cada sitio, lo que obliga a cálculos específicos según las condiciones locales (Navarrete, 2004, p. 5).
• Capacidad de carga efectiva (CCE): incorpora las limitaciones de gestión, como personal, facilidades y equipos, siendo la más dependiente de criterios institucionales (Navarrete, 2004, p. 6).
• Capacidad perceptual: vinculada a la experiencia del visitante y la percepción de saturación, lo que obliga a considerar la calidad de la visita más allá de variables físicas (Navarrete, 2004).
• Capacidad social: niveles de uso compatibles con la convivencia y aceptación social; un destino puede tener capacidad física, pero perder habitabilidad si se superan los límites socialmente tolerados (Navarrete, 2004; Tokarchuk et al., 2021).
• Capacidad ecológica: límites relacionados con la conservación de ecosistemas y la capacidad del medio para absorber presiones turísticas, especialmente en áreas frágiles como zonas costeras y protegidas (Morales Aymerich, 2011; Long et al., 2022).
Este enfoque se complementa con marcos modernos como los Límites de Cambio Aceptable (LCA), que reformulan la pregunta “¿Qué tanto uso es demasiado?” por “¿Qué tanto cambio es aceptable?” (Navarrete, 2004, p. 2). La LCA se basa en estándares de calidad y en la participación de comunidades locales, operadores turísticos y organizaciones no gubernamentales. Asimismo, la Huella Ecológica (HE) ofrece una medida complementaria al considerar el consumo de recursos y la generación de desechos asociados al turismo (Morales Aymerich, 2011, pp. 52–53).
La literatura reciente mantiene esta visión amplia. Long et al. (2022) destacan la diversidad de enfoques para evaluar la capacidad de carga turística; Santos y Brilha (2023) insisten en la necesidad de considerar las características específicas de cada sitio y sus condiciones de manejo; y Zekan et al. (2022) cuestionan la reducción del concepto a un valor único, resaltando la existencia de distintos umbrales sociales, ambientales y territoriales. En conjunto, estos aportes muestran que los límites de uso dependen de las particularidades de cada destino y de las relaciones que allí se establecen entre visitantes, recursos, infraestructura, territorio y población local.
El modelo de desarrollo neoliberal y los mecanismos que favorecen la superación de la capacidad de carga
El neoliberalismo supuso una reconfiguración de las relaciones entre Estado, mercado y capital. Harvey (2007) identifica entre sus rasgos la ampliación del espacio de actuación del mercado, la privatización y la transformación de determinadas funciones estatales. En este marco, la actividad económica se organiza en mayor medida a partir de mecanismos de mercado y de condiciones favorables para la inversión.
Aplicados al sector turístico, estos rasgos pueden relacionarse con la expansión de la inversión y con una mayor orientación de los territorios hacia actividades de mercado.
Dentro de esta reconfiguración, la desregulación supone reducir o flexibilizar determinadas formas de intervención y control estatal. Desde esta perspectiva, Harvey (2007) analiza cómo el proyecto neoliberal reconfigura las funciones del Estado y favorece condiciones para la expansión de relaciones de mercado. Esto no significa que toda inversión turística produzca sobrecarga, sino que el efecto depende de las características del territorio y de la capacidad institucional para ordenar el crecimiento.
Otro componente del proceso es la privatización, mediante la cual determinados bienes, empresas o derechos pasan de formas públicas o colectivas a formas de propiedad privada. Harvey (2007) analiza este proceso dentro de la reestructuración neoliberal y muestra su relación con la expansión de los mecanismos de mercado. Esta lógica puede expresarse en la transformación de espacios y recursos de uso colectivo en activos sujetos a apropiación y valorización económica.
A ello se suma la liberalización comercial y financiera, que amplía la circulación del capital y favorece la entrada de inversiones. Desde la mirada de Harvey (2007), estos procesos forman parte de la reconfiguración neoliberal de las relaciones entre Estado, mercado y capital. Por lo consiguiente, en el ámbito turístico, pueden facilitar la expansión de inversiones nacionales y transnacionales en hotelería, transporte y otros servicios.
El crecimiento económico completa este conjunto de rasgos, al ocupar una posición central dentro de la racionalidad neoliberal en estrecha relación con la expansión de los mercados y la acumulación (Harvey, 2007). Para el sector del turismo, este principio puede materializarse en la búsqueda de incrementar llegadas y gasto turístico sin incorporar suficientemente los límites biofísicos y sociales de los destinos.
Estos rasgos no determinan por sí mismos que un destino supere su capacidad de carga. Su relación radica en que proporcionan un marco dentro del cual determinadas dinámicas de crecimiento pueden interactuar con las características territoriales y con las capacidades de gestión de los destinos.
El crecimiento turístico no puede atribuirse de manera automática a una sola causa. No obstante, determinados mecanismos económicos y territoriales ayudan a explicar por qué algunos destinos terminan soportando niveles de uso difíciles de gestionar. Morales Aymerich (2011, p. 52) señala la existencia de políticas económicas y procesos de globalización que pueden no guardar correspondencia con la magnitud de los problemas ambientales.
En el turismo, esta cuestión adquiere importancia cuando la expansión de la actividad no considera suficientemente las condiciones territoriales que la sostienen. El modelo neoliberal constituye un marco dentro del cual pueden desarrollarse determinadas dinámicas de expansión turística. Cuando estas se combinan con una planificación insuficiente, concentración territorial o capacidades limitadas de regulación, la presión sobre determinados recursos y espacios puede intensificarse. Para comprender este proceso es necesario realizar un análisis de los mecanismos que favorecen la superación de la capacidad de carga, entre los que se encuentran los siguientes:
La búsqueda de expansión y rentabilidad puede entrar en tensión con la finitud biofísica y social de los territorios. Harvey (2007) analiza procesos de acumulación y concentración vinculados con la reorganización neoliberal. En el turismo, estas dinámicas pueden traducirse en una concentración de instalaciones, inversiones, visitantes y actividades económicas en espacios territorialmente limitados.
La cuestión no radica únicamente en que exista crecimiento, sino en la relación entre ese crecimiento y la capacidad del territorio para absorber sus efectos. Cuando la expansión cuantitativa no se acompaña de límites territoriales, aumenta la posibilidad de que determinados recursos, espacios o servicios operen bajo condiciones de presión.
De esta manera, la sobreacumulación puede observarse en contextos donde se concentran infraestructuras, inversiones y actividades turísticas sin una correspondencia suficiente con las características y capacidades del territorio. No constituye un efecto automático del modelo neoliberal, pero sí una tendencia que puede aparecer cuando la búsqueda de rentabilidad se desvincula de los límites concretos del espacio donde se desarrolla.
La desregulación constituye una dimensión del proyecto neoliberal relacionada con la modificación de determinadas formas de intervención estatal. En el turismo, el problema aparece cuando la expansión de la infraestructura no se acompaña de instrumentos de ordenamiento y evaluación capaces de anticipar los efectos acumulativos.
Una planificación territorial insuficiente puede facilitar que distintos proyectos se desarrollen de manera fragmentada, sin considerar adecuadamente la suma de sus efectos. En esos casos, cada instalación puede parecer manejable de forma individual mientras que el conjunto genera presiones mayores sobre el agua, la energía, la movilidad, los ecosistemas o el espacio público.
La transformación de las funciones estatales analizada por Harvey (2007) permite comprender el contexto general de esta relación. Sin embargo, la existencia de regulación estatal no elimina por sí misma la posibilidad de sobrecarga, del mismo modo que su ausencia no explica por sí sola todos los efectos observados. Lo relevante es cómo funcionan realmente los instrumentos de planificación, seguimiento y control en cada territorio.
La mercantilización convierte determinados elementos del territorio, como paisajes, recursos naturales o espacios de vida cotidiana, en objetos con valor económico dentro de la actividad turística. Fitchett et al. (2021) demuestran cómo el desarrollo turístico en contextos de capitalismo avanzado puede asociarse con procesos de acumulación y transformación simbólica del espacio. A su vez, Cantú Martínez (2022) advierte sobre las consecuencias de la mercantilización de la naturaleza vinculada al turismo, entre ellas presiones ambientales y efectos sociales.
En estos procesos participan diferentes actores económicos y turísticos que amplían la capacidad de comercialización y de inversión. Sin embargo, la presión por la rentabilidad puede entrar en tensión con la capacidad de carga cuando la expansión de la actividad no se acompaña de límites territoriales, ambientales y sociales. Además, esta tensión comprende los cambios en la función social del territorio, en sus formas de uso y en las relaciones entre los distintos actores que participan en su aprovechamiento.
La expansión turística no garantiza por sí misma una distribución equilibrada de los beneficios. Cuando la propiedad, la comercialización o el control de determinadas actividades se concentra en actores externos, una parte del valor generado puede no permanecer en el territorio.
Cantú Martínez (2022) señala que la mercantilización de la naturaleza puede generar asimetrías entre comunidades locales y actores externos. Desde esta visión, la capacidad de un destino para aprovechar económicamente el turismo depende también de la existencia de encadenamientos con otros sectores y de la participación efectiva de los actores locales.
La desvinculación económica puede reforzar la presión sobre el destino cuando el crecimiento necesita apoyarse constantemente en un aumento de visitantes para mantener los ingresos. De ahí la importancia de considerar no solamente cuánto turismo recibe un territorio, sino también cómo se estructura la actividad y qué relaciones mantiene con la economía local.
La gestión debe considerar el uso efectivo de los recursos, la intensidad de los flujos y la capacidad de las instituciones para responder a las presiones existentes (Long et al., 2022; Chaney & Séraphin, 2023).
Los mecanismos descritos no se manifiestan de forma idéntica en todos los destinos. Para comprender cómo operan en la práctica, conviene examinar contextos concretos donde el crecimiento turístico, la regulación y las condiciones territoriales se combinan de maneras distintas. Los tres casos que se analizan a continuación ofrecen esa posibilidad, sin que ello implique asumir que sus trayectorias sean equivalentes.
Análisis comparado de casos
Caso Barcelona
Barcelona constituye un ejemplo paradigmático de destino urbano en el que la concentración espacial adquiere especial relevancia. La ciudad, con una superficie aproximada de 101,7 km² y una población cercana a 1,63 millones de habitantes, recibió en 2022 alrededor de 7,3 millones de turistas (Lin, 2023). Sin embargo, la actividad turística no se distribuye de manera uniforme: Ciutat Vella y Gràcia, que representan apenas el 8,3 % de la superficie municipal, concentran el 23,2 % de los puntos de interés turístico (Lin, 2023, p. 18). Esta desproporción explica por qué determinados espacios experimentan niveles de congestión superiores a los que sugeriría observar únicamente el número total de visitantes.
La presión sobre el espacio público se ha vinculado además con cambios en la percepción de los residentes y con conflictos derivados de la utilización turística de lugares emblemáticos. Ante esta situación, se adoptaron medidas de gestión como la moratoria hotelera de 2015, destinada a limitar la expansión de alojamientos turísticos y proteger la ciudad frente a los efectos del turismo masivo. No obstante, el propio análisis de Lin (2023, pp. 18–19) muestra la tensión entre las medidas de control y los intereses económicos, al señalar que las restricciones pueden afectar la generación de rentabilidad y empleo.
Este caso revela una tensión estructural: limitar determinados usos puede contribuir a reducir la presión, pero también impacta las condiciones de desarrollo económico. Barcelona ejemplifica cómo la regulación urbana puede mitigar la sobrecarga turística, aunque sin constituir una solución definitiva si no se acompaña de estrategias integrales de redistribución de flujos, diversificación de la oferta y participación comunitaria. En síntesis, el caso evidencia que la gestión de la capacidad de carga en destinos urbanos requiere equilibrar sostenibilidad y competitividad, evitando que las políticas regulatorias se conviertan en simples medidas reactivas frente a la presión turística.
Caso Chongqing
Chongqing presenta condiciones muy diferentes. Se trata de un territorio de aproximadamente 5 472 km² y con una población superior a diez millones de habitantes. En 2019 recibió alrededor de 4,11 millones de turistas, según los datos recogidos por Lin (2023, p. 24).
Una característica relevante es la concentración de la actividad en determinadas áreas. Lin (2023) relaciona el crecimiento de algunos espacios turísticos con la difusión de imágenes y recomendaciones en redes sociales como Xiaohongshu y TikTok, lo que puede generar incrementos rápidos de visitantes en lugares concretos.
Frente a esta concentración, se han utilizado herramientas de gestión inteligente para recomendar alternativas y distribuir los flujos. En determinados espacios se establecen límites de visitantes; el Xu Beihong Art Museum, por ejemplo, aparece con una capacidad de 176 visitantes diarios (Lin, 2023, p. 26). Estas medidas muestran una posibilidad distinta de abordar la presión turística: en lugar de aumentar continuamente la capacidad física, se intenta gestionar la demanda y distribuir el uso.
El caso de Chongqing muestra que la tecnología puede apoyar la gestión de la capacidad de carga cuando se integra con decisiones concretas sobre la distribución de los flujos. Sensores, sistemas de información y herramientas inteligentes permiten identificar concentraciones y orientar la demanda, aunque su eficacia depende de la calidad de los datos, la coordinación institucional y la capacidad de convertir esa información en decisiones de gestión.
Caso Riviera Maya
La Riviera Maya ofrece otro tipo de transformación. Castillo-Pavón y Méndez-Ramírez (2017) relacionan los cambios experimentados desde la década de 1980 con la crisis del modelo desarrollista y con la adopción de principios neoliberales que modificaron la participación del Estado y facilitaron la entrada de inversión privada nacional y extranjera. En ese contexto, el turismo adquirió un papel importante dentro de la diversificación económica de la región, mientras Cancún y posteriormente la Riviera Maya se convirtieron en espacios de fuerte inversión y expansión turística.
El crecimiento no se limitó a la construcción de hoteles. También se produjo una transformación física y territorial relacionada con el desarrollo inmobiliario, la expansión urbana y el crecimiento de la población, especialmente en Playa del Carmen. La población de la Riviera Maya pasó de 63 752 habitantes en 2000 a 180 407 en 2010 y 220 091 en 2015, de acuerdo con los datos recogidos por Castillo-Pavón y Méndez-Ramírez (2017).
Los autores documentan diversos cambios ambientales asociados al proceso de expansión. Entre ellos se encuentran modificaciones y destrucción de hábitats terrestres y acuáticos, cambios de uso del suelo forestal, generación de residuos, contaminación del suelo y del agua, introducción de especies exóticas y efectos vinculados con el ruido y las vibraciones. También se registran intervenciones sobre cuerpos de agua, eliminación de vegetación de manglar y transformaciones de arrecifes, dunas y playas relacionadas con la expansión portuaria, hotelera e inmobiliaria.
El caso permite observar una relación particularmente estrecha entre turismo y transformación territorial. A diferencia de Barcelona, donde la presión se concentra en determinados espacios urbanos, y de Chongqing, donde se han utilizado mecanismos tecnológicos para gestionar zonas específicas, en la Riviera Maya la expansión turística se relaciona con un proceso más amplio de transformación del suelo y del territorio.
Los tres casos muestran que la presión turística no adopta una única forma, por lo tanto, no deben interpretarse como manifestaciones idénticas de un mismo proceso. Su valor comparativo está en mostrar que la presión turística puede adoptar formas distintas según la estructura territorial, el tipo de actividad, la disponibilidad de recursos y la capacidad de gestión.
Los tres casos muestran cómo la presión turística adopta formas distintas según la estructura territorial, el tipo de actividad y las capacidades de gestión, pero también revelan patrones comunes que permiten comprender la relación entre el modelo neoliberal y la superación de la capacidad de carga. En Barcelona, la congestión se concentra en espacios urbanos específicos como Ciutat Vella y Gràcia, que representan apenas el 8,3 % de la superficie municipal pero concentran el 23,2 % de los puntos de interés turístico (Lin, 2023). La moratoria hotelera de 2015 buscó limitar la expansión de alojamientos, aunque generó tensiones entre sostenibilidad y rentabilidad económica. En Chongqing, la presión se vincula a la difusión digital de destinos en redes sociales como Xiaohongshu y TikTok, que provocan incrementos súbitos de visitantes en lugares concretos. La respuesta ha sido el uso de tecnologías inteligentes para redistribuir flujos y establecer límites de visitantes, como en el Xu Beihong Art Museum, con una capacidad de 176 visitantes diarios (Lin, 2023). En la Riviera Maya, la expansión turística desde la década de 1980 se relaciona con una transformación territorial profunda, impulsada por inversión privada nacional y extranjera. El crecimiento poblacional en Playa del Carmen —de 63 752 habitantes en 2000 a más de 220 000 en 2015— refleja la magnitud del cambio, acompañado de impactos ambientales severos como la destrucción de manglares, arrecifes y dunas (Castillo-Pavón & Méndez-Ramírez, 2017).
La comparación evidencia que Barcelona enfrenta la tensión entre regulación urbana y economía, Chongqing apuesta por la gestión tecnológica y la Riviera Maya muestra los efectos acumulativos de un modelo neoliberal sin límites efectivos. En conjunto, los tres casos ilustran que la presión turística puede expresarse como congestión urbana, concentración digital o transformación territorial profunda, pero en todos aparece la misma tensión estructural entre crecimiento económico y sostenibilidad como se observa en la tabla 1.
Tabla 1: Síntesis comparativa de Barcelona, Chongqing y Riviera Maya
|
Destino |
Territorio y población |
Visitantes |
Mecanismo de presión |
Respuesta de gestión |
Impactos principales |
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Barcelona |
101,7 km²; 1,63 millones hab. |
7,3 millones (2022) |
Concentración urbana en Ciutat Vella y Gràcia |
Moratoria hotelera 2015; control de flujos |
Congestión, conflictos sociales, tensión entre regulación y economía |
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Chongqing |
5 472 km²; >10 millones hab. |
4,11 millones (2019) |
Difusión digital en redes sociales |
Gestión inteligente; límites de visitantes |
Incrementos súbitos de flujos; dependencia de datos y coordinación institucional |
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Riviera Maya |
Expansión territorial; Playa del Carmen pasó de 63 752 hab. (2000) a 220 091 (2015) |
Crecimiento sostenido desde 1980 |
Transformación territorial y urbana |
Inversión privada; ausencia de límites efectivos |
Destrucción de manglares, arrecifes y dunas; impactos acumulativos |
Fuente: elaboración propia a partir de la bibliografía consultada (Castillo-Pavón y Méndez-Ramírez, 2017; Lin, 2023)
Impactos y consecuencias: manifestaciones de la inestabilidad ambiental, social y económica
Las presiones identificadas en los casos anteriores adquieren expresiones distintas según las características del territorio y de la actividad turística. Desde el punto de vista ambiental, una intensidad elevada de uso puede aumentar la demanda de agua y energía, la generación de residuos y la presión sobre ecosistemas vulnerables. La dimensión ecológica permite observar que el crecimiento de la actividad tiene lugar dentro de sistemas biofísicos que poseen límites (Long et al., 2022; Cantú Martínez, 2022).
En Barcelona, esta dimensión aparece vinculada especialmente con la habitabilidad del destino, la percepción de los residentes y las transformaciones de las relaciones sociales. Cuando determinadas áreas se orientan cada vez más hacia el uso turístico, pueden producirse conflictos relacionados con el espacio público, la vivienda y las actividades cotidianas. Estos procesos han sido estudiados en relación con la capacidad de carga social y con la turistificación (Chaney & Séraphin, 2023; Cocola-Gant, 2023; Tokarchuk et al., 2021;).
En términos económicos, el crecimiento turístico genera ingresos y empleo, pero también puede elevar los costos asociados a la congestión, el mantenimiento de la infraestructura y la protección de los recursos. En consecuencia, la continuidad económica del turismo depende también de las condiciones ambientales y sociales que sostienen el destino.
Implicaciones de estas dinámicas para el contexto turístico cubano
Las experiencias analizadas adquieren un significado particular cuando se trasladan al contexto cubano, cuyas condiciones territoriales, ambientales y económicas difieren de las observadas en los casos anteriores. El aumento de los flujos, la concentración de actividades, la expansión de la infraestructura y el uso intensivo de los recursos pueden generar beneficios económicos, pero también nuevas exigencias ambientales, sociales y territoriales. Las condiciones cubanas no son equivalentes a las de Barcelona, Chongqing o la Riviera Maya, aunque la comparación permite identificar algunos problemas que requieren una lectura particular dentro de la realidad nacional.
Esta particularidad se relaciona, entre otros elementos, con el carácter insular del país y con el peso que poseen sus recursos naturales y culturales dentro de la actividad turística. Las playas, paisajes, ecosistemas, ciudades y patrimonio forman parte de los principales atractivos del destino y, al mismo tiempo, constituyen recursos cuya conservación condiciona las posibilidades futuras del sector.
Ayala Castro (2003) advierte que una expansión turística desordenada puede producir efectos ambientales, socioculturales y económicos, y plantea la necesidad de compatibilizar el aprovechamiento turístico con la protección del entorno. Desde este punto de vista, la cuestión de la capacidad de carga adquiere una dimensión preventiva: conocer las condiciones y límites del territorio permite anticipar determinadas presiones antes de que se conviertan en problemas de mayor alcance.
La capacidad de carga no constituye únicamente una cuestión teórica dentro del turismo cubano. González Rego y Dávila Díaz (2022), al estudiar la situación turística de la Necrópolis Cristóbal Colón de La Habana, incorporan la capacidad de carga a la evaluación de este espacio patrimonial y la relacionan con la satisfacción del visitante, el manejo del sitio y la conservación del patrimonio. El estudio evidencia que los límites de uso turístico pueden establecerse de manera específica para cada recurso y que su utilidad depende de las condiciones concretas del lugar.
Esta aplicación concreta también puede observarse en Cayo Jutías. Crespo Santoyo et al. (2024) realizaron una evaluación de la capacidad de carga de sus playas considerando factores físicos y la disponibilidad de recursos del sitio. El estudio estimó una capacidad de 284 visitantes por día bajo las condiciones de acceso existentes y hasta 398 visitantes por día durante periodos de mayor demanda. Más allá del valor de estas cifras para ese lugar específico, el caso resulta significativo porque muestra que la capacidad de carga debe calcularse atendiendo a las características concretas del recurso y no mediante un límite general aplicable a todos los destinos cubanos.
La discusión sobre sostenibilidad amplía esta mirada. Concepción Infante y Álvarez López (2023) plantean la sostenibilidad del turismo cubano desde la integración de las dimensiones económica, social y natural, incorporando la participación de las localidades y el respeto por la capacidad de carga de los ecosistemas. En este sentido la sostenibilidad turística en Cuba también debe considerar cuestiones vinculadas con el consumo de agua y energía, los residuos, la contaminación y la conservación de los ecosistemas.
La situación geográfica y el contexto económico añaden restricciones relacionadas con la disponibilidad de determinados recursos y la dependencia del comercio exterior para algunos insumos. Estas condiciones adquieren mayor importancia cuando se analiza la sostenibilidad de una actividad que necesita mantener determinados niveles de infraestructura y consumo para funcionar.
Debe considerarse la exposición de determinadas zonas turísticas a fenómenos naturales. Remond-Noa et al. (2025) encontraron diferencias espaciales en la exposición de las regiones turísticas cubanas a los huracanes y señalaron que las zonas occidentales presentan una mayor exposición histórica. Dicho estudio también llama la atención sobre la necesidad de considerar estas condiciones en la planificación espacial y turística, especialmente cuando se proyectan instalaciones en zonas costeras.
Estas circunstancias permiten entender que la sostenibilidad del turismo cubano no depende exclusivamente de conservar los atractivos una vez que aparecen los impactos. También requiere considerar, desde la planificación, las condiciones de gestión ambiental y territorial que delimitan las posibilidades de crecimiento. Establecen además el vínculo entre la sostenibilidad turística con la Agenda 2030. Concepción Infante y Álvarez López (2023) vinculan el turismo sostenible con diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos los relacionados con el crecimiento económico y el empleo, las comunidades sostenibles, la producción y el consumo responsables, la acción climática y la conservación de los ecosistemas. La incorporación de esta perspectiva permite situar la capacidad de carga dentro de una discusión más amplia sobre la relación entre actividad económica, recursos naturales y bienestar social.
El caso cubano muestra, en consecuencia, que la capacidad de carga adquiere utilidad cuando se incorpora al análisis de las condiciones específicas de cada territorio. No se trata de trasladar los problemas observados en otros destinos al contexto cubano, sino de reconocer relaciones comunes y, al mismo tiempo, las particularidades que determinan cómo se manifiestan en el país.
Cuba no es ajena a estas tensiones. Los estudios disponibles muestran que los límites existen y que se pueden medir. La pregunta que queda abierta es cómo gestionarlos sin reducir el problema a un número ni a una norma aislada. La sostenibilidad, y dentro de ella la economía circular, ofrece un marco para pensar esa gestión de manera más amplia.
La sostenibilidad permite integrar las distintas dimensiones que intervienen en la relación entre turismo y territorio. Desde esta mirada, los límites de uso deben valorarse en función de las condiciones ambientales, sociales y económicas que caracterizan a cada destino.
Los estudios sobre capacidad de carga muestran la utilidad de trabajar con indicadores relacionados con el territorio, el ambiente, los recursos, la infraestructura, el desarrollo local, la gestión y la percepción de los residentes; permitiendo construir una evaluación más cercana a la realidad de cada destino y evitar la búsqueda de un número universal de visitantes que funcione en cualquier contexto.
Esta relación también encuentra correspondencia en los Objetivos de Desarrollo Sostenible vinculados con las ciudades y comunidades sostenibles y con la producción y el consumo responsables. La planificación territorial y la circularidad pueden contribuir a reducir las presiones asociadas al crecimiento turístico, pero ninguna de las dos funciona de forma aislada. Es necesario vincularlas con regulación, seguimiento de indicadores y participación social.
Después de considerar los límites físicos, sociales y ambientales del crecimiento turístico, la economía circular introduce otra dimensión en el análisis: qué ocurre con los recursos que sostienen esa actividad una vez que han sido utilizados. En el ámbito de la construcción, Gama Cruz y Loreto Gurrola (2023) destacan la importancia de optimizar el uso de los recursos y prolongar la vida útil de los materiales mediante estrategias de reutilización.
En turismo, estos principios pueden aplicarse a hoteles, restaurantes, instalaciones recreativas y otros servicios. La reducción de residuos, la reutilización de materiales, el ahorro de agua y energía y la prevención del consumo innecesario permiten disminuir la presión sobre los recursos. Rodríguez et al. (2020) señalan precisamente la relación entre economía circular y sector turístico en áreas como los recursos, la energía, los residuos y los servicios de alojamiento. El enfoque regenerativo amplía esta perspectiva. No se trata solamente de reducir el daño producido por la actividad, sino de buscar condiciones que permitan recuperar o mejorar los sistemas naturales y sociales que sostienen el destino. En este sentido, la economía circular puede convertirse en un componente de una estrategia más amplia de regeneración territorial (Gama Cruz & Loreto Gurrola, 2023, pp. 59-60).
La revisión de Gama Cruz y Loreto Gurrola (2023, pp. 67-80), también presenta experiencias de Países Bajos, Alemania, Uruguay y China relacionadas con reciclaje, reutilización, incentivos y articulación entre actores públicos y privados. Aunque estos ejemplos pertenecen a contextos diferentes y no se trasladan directamente al turismo, sirven para mostrar que la circularidad puede apoyarse en instrumentos económicos, institucionales, tecnológicos y educativos.
Atendiendo a esto, la economía circular no se presenta como una solución única ni como una propuesta exclusiva para Cuba. Esta perspectiva amplía la discusión sobre la capacidad de carga porque obliga a considerar, además del número de visitantes, los recursos necesarios para sostener la actividad y el destino de los materiales una vez utilizados.
CONCLUSIONES
La capacidad de carga turística no puede entenderse únicamente como una cifra máxima de visitantes, pues el análisis realizado demuestra que intervienen condiciones ecológicas, intensidad y distribución del uso, consumo de recursos, infraestructura, percepción de visitantes y residentes y, de manera decisiva, la capacidad institucional para gestionar el territorio. Este hallazgo confirma que la capacidad de carga es una categoría dinámica y multidimensional, cuya evaluación exige integrar factores biofísicos, sociales y de gobernanza.
Las dinámicas asociadas al desarrollo neoliberal, mediante mecanismos como la liberalización, la privatización, la desregulación y la atracción de inversiones, generan condiciones favorables para la expansión turística, pero sus efectos no son homogéneos ni lineales. No existe una causalidad única: los resultados dependen de las características de cada territorio, de la forma que adopta la actividad turística y de las decisiones de planificación y gestión. Este matiz es relevante porque permite superar visiones simplistas que atribuyen la sobrecarga exclusivamente al volumen de visitantes, y obliga a considerar la interacción entre modelo económico y capacidad institucional.
Los casos de Barcelona, Chongqing y la Riviera Maya muestran tres trayectorias distintas que enriquecen la comparación. Barcelona evidencia la tensión entre regulación urbana y rentabilidad económica, con medidas como la moratoria hotelera que buscan contener la presión en espacios urbanos saturados. Chongqing ilustra cómo la gestión tecnológica puede modular la demanda y redistribuir flujos, aunque su eficacia depende de la calidad de los datos y de la coordinación institucional. La Riviera Maya, por su parte, revela los efectos acumulativos de un modelo neoliberal de expansión territorial sin límites efectivos, con impactos ambientales y sociales de gran escala. En conjunto, los tres casos demuestran que la presión turística puede expresarse como congestión urbana, concentración digital o transformación territorial profunda, pero en todos ellos aparece la misma tensión estructural entre crecimiento económico y sostenibilidad.
En el contexto cubano, la condición insular, la disponibilidad de recursos, la conservación de ecosistemas, la exposición a fenómenos naturales y la participación comunitaria constituyen factores que condicionan de manera específica la capacidad de carga y la sostenibilidad. Estos elementos muestran que la gestión turística en Cuba requiere estrategias diferenciadas, capaces de compatibilizar el aprovechamiento económico con la preservación de los recursos naturales y culturales. La comparación internacional aporta referentes útiles, pero su aplicación debe adaptarse a las particularidades territoriales e institucionales del país.
Finalmente, la incorporación de la economía circular amplía la interpretación del problema al incluir no solo la intensidad y distribución de los flujos turísticos, sino también los recursos materiales y energéticos necesarios para sostenerlos. Este enfoque permite complementar la gestión de la capacidad de carga mediante un uso más eficiente de los recursos, la reutilización de materiales y la reducción de residuos, favoreciendo la resiliencia de los destinos frente a la presión turística. En conjunto, los hallazgos muestran que la estabilidad de los destinos depende de la relación entre crecimiento turístico, límites territoriales, sostenibilidad y gestión de recursos, y que avanzar hacia modelos circulares constituye una vía estratégica para equilibrar rentabilidad y conservación.
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Declaración de conflicto de interes: Los autores declaran que no existen conflictos de intereses con otras personas.
Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT: La contribución de la autora Maria Karla Lucas Bolaños se concretó en la conceptualización, búsqueda y selección documental, metodología, análisis e interpretación, redacción del borrador original y edición final sobre la base de las sugerencias del tutor.
El autor: MSc. Manuel Germán Menéndez Pérez contribuyó en el análisis formal, supervisión y revisión del artículo como tutor.
La autora Dra. C. Yulaydis Bolaños Lamote contribuyó en la metodología, supervisión y revisión final del artículo.
Declaración de aprobación por el Comité de Ética: Los autores declaran que la investigación cumple con el Comité de Ética de la institución.
Declaración de originalidad del manuscrito: Los autores confirman que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.