e-issn 2227-6513 santiago, 169, 2026
Artículo de Investigación
Guerra cognitiva, disputa de sentidos y colonización de subjetividades en el escenario digital: el conflicto EE. UU.-Cuba como caso de estudio
Cognitive Warfare, Dispute over Meaning, and Colonization of Subjectivities in the Digital Scenario: the U.S.-Cuba Conflict as a Case Study
Guerra cognitiva, disputa de sentidos e colonização de subjetividades no cenário digital: o conflito entre os Estados Unidos e Cuba como estudo de caso
Eddy McDonald Torres1, https://orcid.org/0000-0002-7899-6085
Daniel Rafuls Pineda2, https://orcid.org/0000-0003-1364-203X
Andria Torres Guerra3, https://orcid.org/0000-0003-0224-8395
1Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), La Habana, Cuba
2Universidad de La Habana (UH), La Habana, Cuba
3Universidad de Ciencias Médicas de Holguín (UCMHo), Holguín, Cuba
Autor para correspondencia: emcdonaldtorres@gmail.com
resumen
El presente artículo desarrolla una revisión documental crítica del conflicto histórico entre Estados Unidos y Cuba como referente analítico para examinar los mecanismos contemporáneos de guerra cognitiva, disputa de sentidos y colonización de subjetividades en el entorno digital. El objetivo consistió en caracterizar, desde un enfoque teórico-crítico que articuló la filosofía política, los estudios sociotecnológicos y el pensamiento decolonial latinoamericano, el modo en que el capitalismo de plataformas, las arquitecturas algorítmicas y la inteligencia artificial operaron como vectores de condicionamiento epistémico en condiciones de asimetría de poder estructural. Metodológicamente, se empleó un enfoque cualitativo de revisión documental y análisis hermenéutico-crítico de literatura académica y periodística especializada, contrastando perspectivas divergentes, incluidas las provenientes de centros de investigación como la RAND Corporation. Los resultados evidenciaron que la relación EE. UU.-Cuba constituye un caso analíticamente privilegiado donde la dimensión cognitiva del conflicto geopolítico resultó especialmente visible y documentable, y permitieron recuperar contribuciones del pensamiento crítico cubano y latinoamericano que dieron cuenta tanto de los mecanismos de la asimetría informacional como de las posibilidades de resistencia epistémica soberana. Se concluye que la integración de este corpus académico cubano en los circuitos internacionales constituye una condición de integralidad analítica para los estudios sobre guerra cognitiva, y se propone el desarrollo de observatorios de ciencia, tecnología e innovación como infraestructura estratégica para la toma de decisiones informadas e independientes.
Palabras clave: Guerra cognitiva; Colonización de subjetividades; Hegemonía digital; Inteligencia artificial; Cuba.
abstract
This article presents a critical documentary review of the historical conflict between the United States and Cuba, serving as an analytical reference point to examine contemporary mechanisms of cognitive warfare, the contestation of meaning, and the colonization of subjectivities within the digital environment. Adopting a critical-theoretical approach that integrates political philosophy, sociotechnological studies, and Latin American decolonial thought, the study aimed to characterize how platform capitalism, algorithmic architectures, and artificial intelligence have operated as vectors of epistemic conditioning amidst structural power asymmetries. Methodologically, the study employed a qualitative approach involving a documentary review and a critical-hermeneutic analysis of specialized academic and journalistic literature, contrasting divergent perspectives—including those from research centers such as the RAND Corporation. The results demonstrate that the U.S.-Cuba relationship constitutes an analytically privileged case in which the cognitive dimension of geopolitical conflict is particularly visible and well-documented; furthermore, the study recovers contributions from Cuban and Latin American critical thought that shed light on both the mechanisms of informational asymmetry and the possibilities for sovereign epistemic resistance. The article concludes that integrating this body of Cuban academic work into international circuits is essential for a comprehensive analysis of cognitive warfare and proposes the development of science, technology, and innovation observatories as strategic infrastructure for informed, independent decision-making.
Keywords: Cognitive warfare; Colonization of subjectivities; Digital hegemony; Artificial intelligence; Cuba.
Resumo
Este artigo desenvolve uma revisão documental crítica do conflito histórico entre os Estados Unidos e Cuba como referência analítica para examinar os mecanismos contemporâneos de guerra cognitiva, disputa de sentidos e colonização de subjetividades no ambiente digital. O objetivo foi caracterizar — a partir de uma abordagem teórico-crítica que articulou a filosofia política, os estudos sociotecnológicos e o pensamento decolonial latino-americano — a maneira como o capitalismo de plataformas, as arquiteturas algorítmicas e a inteligência artificial operaram como vetores de condicionamento epistêmico em condições de assimetria de poder estrutural. Metodologicamente, empregou-se uma abordagem qualitativa de revisão documental e análise hermenêutico-crítica de literatura acadêmica e jornalística especializada, confrontando perspectivas divergentes, inclusive as provenientes de centros de pesquisa como a RAND Corporation. Os resultados evidenciaram que a relação EUA-Cuba constitui um caso analiticamente privilegiado, no qual a dimensão cognitiva do conflito geopolítico se mostrou especialmente visível e documentável, permitindo resgatar contribuições do pensamento crítico cubano e latino-americano que abordaram tanto os mecanismos da assimetria informacional quanto as possibilidades de resistência epistêmica soberana. Conclui-se que a integração desse *corpus* acadêmico cubano nos circuitos internacionais constitui uma condição de integralidade analítica para os estudos sobre guerra cognitiva, propondo-se o desenvolvimento de observatórios de ciência, tecnologia e inovação como infraestrutura estratégica para a tomada de decisões informadas e independentes.
Palavras-chave: Guerra cognitiva; Colonização de subjetividades; Hegemonia digital; Inteligência artificial; Cuba.
Recibido 20/09/2026 Aprobado 5/10/2026
Introducción
El campo de disputa política contemporáneo se ha desplazado de manera significativa hacia la producción de sentido. Esta tendencia responde a transformaciones estructurales en el capitalismo global que han encontrado en las infraestructuras digitales —y más recientemente en los sistemas de inteligencia artificial— un nuevo espacio para la influencia sobre las percepciones, las creencias y los comportamientos de las poblaciones. En este contexto, el conflicto histórico entre los Estados Unidos y Cuba adquiere una relevancia analítica singular: con más de seis décadas de tensión sostenida, constituye un caso donde los mecanismos de presión y de resistencia han sido ensayados, adaptados y documentados con una densidad histórica difícilmente comparable.
La relación EE. UU.-Cuba no es un conflicto bilateral ordinario. Es la expresión particular, en el Caribe, de tensiones estructurales entre modelos político-económicos contrapuestos que Ramonet (2022) y Castells (2009) analizaron desde perspectivas distintas pero convergentes: quien controla los flujos informativos y los marcos de sentido ejerce una forma de poder que trasciende la coerción directa. Esta dimensión comunicacional del conflicto ha adquirido en la era digital una sofisticación y una escala cualitativa nuevas, potenciadas además por el papel creciente de la inteligencia artificial como multiplicador de las capacidades de influencia cognitiva a escala global.
En las sociedades contemporáneas, una proporción creciente del acceso, consumo y circulación de información se encuentra mediada por tecnologías y plataformas digitales, cuyos entornos algorítmicos intervienen en la selección, jerarquización y personalización de los contenidos que reciben los usuarios. La exposición sostenida a estos entornos puede incidir en procesos relacionados con la atención, la formación de hábitos, las preferencias y determinados comportamientos, aunque sus efectos dependen de múltiples factores y no pueden reducirse a un determinismo tecnológico. Desde esta perspectiva, este artículo sostiene que la influencia de las tecnologías digitales sobre las subjetividades no constituye únicamente un efecto incidental de su utilización, sino que se relaciona también con arquitecturas sociotécnicas orientadas a captar y retener la atención y a modular la circulación de contenidos, configurando así un nuevo espacio para la disputa de sentidos, la intervención cognitiva y los procesos de colonización de subjetividades.
Diversos autores han señalado que estas arquitecturas pueden influir en procesos relacionados con la atención, la formación de hábitos y determinados patrones conductuales (Fogg, 2003; Zuboff, 2020). Este artículo sostiene que dicha permeabilidad neurocognitiva guarda relación con arquitecturas sociotécnicas diseñadas para captar la atención, modular la circulación de contenidos e influir sobre determinados patrones conductuales.
Desde perspectivas académicas diversas —incluyendo las provenientes de centros de investigación como la RAND Corporation y académicos como Rid (2020)— se reconoce que las operaciones de influencia informacional constituyen una dimensión real y documentable del conflicto geopolítico contemporáneo, aunque los marcos interpretativos, las valoraciones normativas y las conclusiones sobre sus alcances difieren significativamente. Este artículo sostiene que dicha pluralidad de perspectivas debe someterse a contraste crítico explícito, sin conceder igual estatuto probatorio a fuentes con distinto grado de vinculación institucional con los actores del conflicto que analizan. Para ello se formula la siguiente pregunta de investigación: ¿de qué manera las plataformas digitales, las arquitecturas algorítmicas y la inteligencia artificial son conceptualizadas en la literatura contemporánea como mecanismos de disputa cognitiva y construcción hegemónica, y qué aportes específicos ofrece el caso Cuba-EE.UU. para comprender dichos procesos?
El presente trabajo se propuso cuatro objetivos articulados: analizar los mecanismos mediante los cuales operan la guerra cognitiva y la colonización de subjetividades en el ecosistema digital; examinar el papel emergente de la inteligencia artificial en la disputa por la hegemonía global; contrastar perspectivas académicas divergentes sobre estos fenómenos; y recuperar las contribuciones del pensamiento crítico cubano y latinoamericano —incluyendo propuestas institucionales concretas como los observatorios de ciencia, tecnología e innovación— como aportación teórica y práctica con proyección más amplia.
Metodología
Se desarrolló una revisión documental crítica desde un enfoque cualitativo y un método hermenéutico-crítico, adecuado para el análisis de fenómenos filosóficos, políticos y sociotécnicos complejos asociados a la guerra cognitiva, la colonización de subjetividades y las transformaciones contemporáneas del entorno digital. La unidad de análisis estuvo constituida por literatura académica, documentos institucionales y materiales documentales relacionados con las dinámicas de influencia informacional, el capitalismo de plataformas, la inteligencia artificial y el conflicto histórico entre Estados Unidos y Cuba.
El corpus de estudio se conformó mediante la consulta de bases de datos y repositorios académicos internacionales, entre ellos Scopus, Web of Science, SciELO, CLACSO, OpenEdition y ResearchGate, complementados con documentos institucionales, informes especializados y producción periodística relevante para el caso analizado. El período de búsqueda comprendió publicaciones aparecidas entre 2015 y 2026, incorporándose además algunas obras clásicas anteriores cuando resultaron indispensables para la fundamentación conceptual y la reconstrucción genealógica de categorías como hegemonía cultural, colonialidad del poder, psicopolítica y capitalismo de vigilancia.
Los criterios de inclusión consideraron: a) la relación directa de las publicaciones con las categorías guerra cognitiva, operaciones de influencia informacional, inteligencia artificial, plataformas digitales, colonialidad digital, disputa de sentidos o colonización de subjetividades; b) la pertinencia para el análisis del conflicto EE. UU.-Cuba o de fenómenos comparables; c) la identificación verificable de autoría, fecha de publicación y procedencia institucional; y d) la relevancia teórica o empírica para los objetivos del estudio. Se excluyeron documentos duplicados, materiales sin autoría verificable, textos sin relación sustantiva con el objeto de investigación y publicaciones que no ofrecieran información suficiente para su evaluación crítica.
La selección de literatura internacional priorizó investigaciones empíricas y trabajos teóricos ampliamente referenciados en los campos de la comunicación digital, los estudios sociotecnológicos, la geopolítica de la información y la inteligencia artificial. Asimismo, se incorporaron perspectivas analíticas divergentes, incluidas las producidas por instituciones como la RAND Corporation y autores como Rid (2020), con el propósito de someter las interpretaciones predominantes a contraste crítico y evitar aproximaciones exclusivamente confirmatorias.
Por su parte, la incorporación de fuentes cubanas y latinoamericanas respondió al interés de recuperar perspectivas frecuentemente subrepresentadas en los circuitos académicos internacionales, atendiendo a criterios de relevancia temática, trazabilidad documental y contextualización histórica. Cuando se utilizaron materiales periodísticos o de análisis político, estos fueron considerados como fuentes documentales para la reconstrucción de narrativas, discursos y representaciones vinculadas al caso estudiado, y no como evidencia equivalente a la literatura científica indexada.
El procedimiento analítico se estructuró en tres etapas. En primer lugar, se realizó un proceso de identificación, clasificación y categorización de la literatura según tres dimensiones analíticas previamente definidas: infraestructural, afectiva-neuroconductual y semiótico-noopolítica. En segundo lugar, se desarrolló un contraste hermenéutico entre las principales corrientes interpretativas identificadas, poniendo en diálogo las contribuciones del pensamiento crítico latinoamericano con enfoques procedentes de la literatura académica occidental sobre influencia informacional y guerra cognitiva. Finalmente, se integró evidencia documental contemporánea relacionada con el conflicto EE. UU.-Cuba, con el propósito de ilustrar y contextualizar los marcos conceptuales examinados.
A partir de este procedimiento, los resultados se organizaron en tres ejes: a) la construcción del marco conceptual de la guerra cognitiva y la colonización de subjetividades; b) el análisis del sistema político-económico estadounidense y su relación con la producción de hegemonía informacional; y c) los mecanismos de influencia informacional identificados en el contexto de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
Resultados y Discusión
Guerra cognitiva y colonización de subjetividades: marco conceptual
Guerra cognitiva: definición y debate académico
El concepto de guerra cognitiva designó, en la literatura revisada, una modalidad de conflicto cuyo objetivo principal es la modificación de los procesos cognitivos, emocionales y volitivos de las poblaciones objetivo. La NATO Science and Technology Organization (2020) la definió como el empleo de capacidades técnicas y psicológicas para modificar los procesos cognitivos de adversarios, explotar sus sesgos mentales, provocar distorsiones del pensamiento e inducir conductas contrarias a sus propios intereses.
El alcance y la novedad de este concepto resultaron, sin embargo, objeto de debate académico relevante. Rid (2020), en su genealogía de las operaciones de información, argumentó que estas no son cualitativamente nuevas —tienen raíces en las guerras psicológicas del siglo XX— y que sus efectos reales sobre las poblaciones son frecuentemente sobredimensionados. La RAND Corporation, centro de investigación con vínculos históricos estrechos con el Departamento de Defensa de EE. UU., produjo estudios sobre operaciones de influencia atribuidas a Rusia (Helmus et al., 2018; Radin et al., 2020) que se leyeron en este trabajo con la misma distancia crítica que cualquier otra fuente institucionalmente situada: su marco interpretativo —centrado en la 'amenaza rusa'— no constituye un dato neutral sino una construcción que responde también a los intereses estratégicos de la institución que la produce. Con ese matiz, su hallazgo metodológico de que la influencia informacional resulta más eficaz cuando refuerza propensiones preexistentes que cuando intenta establecer creencias nuevas se consideró, aun así, útil para el análisis.
Este debate resultó metodológicamente relevante, pero no debió nivelar lo que la evidencia empírica sitúa en planos muy distintos. Mientras las operaciones de injerencia, espionaje y desestabilización atribuidas a Estados Unidos contra gobiernos contrarios a sus intereses contaron con una documentación extensa, diversa y de procedencia múltiple —archivos desclasificados, investigaciones periodísticas independientes, informes del propio Congreso estadounidense—, las narrativas sobre una 'amenaza rusa' equivalente provinieron en buena medida de instituciones vinculadas al aparato de seguridad nacional de ese país, lo que exigió un escrutinio crítico reforzado.
Han (2014) profundizó la dimensión filosófica de esta mutación desde su concepto de psicopolítica: el neoliberalismo digital ha desplazado el poder desde la coerción exterior hacia la seducción interior. El sujeto contemporáneo no se ve dominado mediante coerción física directa: su comportamiento se orienta de manera subliminal y sutil, a través de una influencia que opera sobre sus percepciones, sus argumentos y su propio lenguaje, configurados desde el punto de vista del sujeto y, por tanto, atravesados por sus intereses y deseos particulares —sin que esto implique negar que los mismos fenómenos admiten lecturas plurales desde otros puntos de vista. Esta es, para Han (2014), la dimensión más profunda de la guerra cognitiva: no opera sobre el comportamiento externo sino sobre la identidad, los valores y el sentido de realidad de los individuos. Esta mutación del poder hacia el registro subjetivo exige, a su vez, precisar qué se entiende por colonización de subjetividades y de qué tradiciones filosóficas se nutre ese concepto.
Colonización de subjetividades: raíces filosóficas y síntesis cubana
El concepto de colonización de subjetividades articuló, en la literatura revisada, una tradición filosófica que puede reconstruirse como una secuencia de aportaciones progresivas más específicas. Gramsci (1971) sentó la base clásica: demostró que el dominio político no se ejerce solo por la coerción sino, de manera más duradera, a través del consenso cultural, en la medida en que las clases dominantes logran que su visión del mundo sea percibida como sentido común universal.
Sobre esa base, Foucault —como se citó en Han (2014)— desplazó el análisis desde la coerción externa hacia la subjetivación: el poder moderno no actúa principalmente reprimiendo al sujeto desde afuera, sino produciéndolo desde adentro, de modo que el propio individuo se constituye en relación con las normas dominantes, presentando como elección libre lo que en realidad es el resultado de una ingeniería del comportamiento.
Quijano (2000) y Mignolo (2011) ampliaron esta genealogía hacia la dimensión colonial: la colonialidad del poder —la persistencia de las relaciones de dominación colonial más allá de la independencia formal— opera también sobre la subjetividad y el conocimiento, produciendo lo que Quijano denominó colonialidad del ser y colonialidad del saber. De Sousa Santos (2018) precisó aún más esta idea con el concepto de epistemicidio: la destrucción sistemática de los conocimientos producidos por los pueblos subalternos. Ello muestra cómo autores de la tradición decolonial han interpretado ciertos procesos asociados a la circulación global de información digital como formas contemporáneas de epistemicidio, en tanto pueden contribuir a la marginalización de saberes producidos fuera de los centros dominantes de producción de conocimiento.
Esta secuencia de aportaciones —de la hegemonía cultural gramsciana a la subjetivación foucaultiana, y de allí a la colonialidad del poder y el epistemicidio decoloniales— encuentra en el pensamiento académico cubano una síntesis específica y de particular pertinencia para el caso analizado en este artículo. McDonald Torres et al. (2021), desde la Universidad de las Ciencias Informáticas de Cuba, definieron la colonización de subjetividades como el proceso mediante el cual las tecnologías de la información y la comunicación se convierten en espacios constitutivos de sujetos que, en la producción y reproducción de sus vidas, enfrentan tensiones entre diferentes marcos de sentido en competencia, al encontrarse ante el dilema de la colonización de su pensamiento a través de la producción simbólica y la lucha por lograr niveles progresivos de desenajenación.
La anterior definición resulta productiva porque no describe la colonización de subjetividades como un proceso consumado y unidireccional, sino como una tensión dialéctica abierta —entre colonización y desenajenación— que deja espacio analítico para la resistencia y la agencia del sujeto colonizado, algo que las formulaciones más estructuralistas de Quijano o De Sousa Santos tienden a subrayar menos. Los autores citados añaden, además, un diagnóstico específico de la época actual: este conflicto se expresa en el escenario virtual mediante nuevas desigualdades sintetizadas entre conectados y desconectados, una fractura que constituye, para efectos de este artículo, una aportación distintiva del pensamiento académico cubano a la conceptualización de estos fenómenos, y el eje conceptual que orienta el análisis del caso Cuba-EE. UU. desarrollado en las secciones siguientes.
Disputa de sentidos y capitalismo de vigilancia
Con este eje conceptual como referencia, la disputa informacional operó, según la evidencia revisada, sobre los marcos semióticos mediante los cuales los sujetos atribuyen significado a la realidad. Acosta Matos (2009) aportó la perspectiva de larga duración en su obra Imperialismo del siglo XXI: las guerras culturales, rastreando la continuidad histórica entre las estrategias de influencia cultural de la Guerra Fría y las operaciones comunicacionales del presente digital. Stonor Saunders (1999) documentó, desde una perspectiva histórica rigurosa, cómo el gobierno de EE. UU. financió durante la Guerra Fría producciones culturales y programas académicos para moldear la percepción global de su modelo de sociedad.
Un concepto central para comprender la infraestructura material de esta disputa es el de capitalismo de vigilancia, desarrollado por Zuboff (2020). Este designa un régimen económico en el que la experiencia humana es reclamada como materia prima gratuita para prácticas comerciales de extracción, predicción y venta de datos conductuales. A diferencia del capitalismo industrial clásico, que extraía valor del trabajo, el capitalismo de vigilancia extrae valor de la experiencia: cada interacción digital —un clic, una pausa en el desplazamiento de una pantalla, una búsqueda— se convierte en dato conductual que, procesado algorítmicamente, genera productos de predicción sobre el comportamiento futuro de los usuarios.
Estos productos se comercializan en lo que Zuboff denomina mercados de futuros conductuales, donde terceros compran no información sobre lo que los usuarios hicieron, sino apuestas fundamentadas sobre lo que harán, con el objetivo último de intervenir sobre ese comportamiento futuro antes de que ocurra. Esta arquitectura económica es la que hace materialmente posible, y rentable, la colonización de subjetividades que la guerra cognitiva digital explota con fines geopolíticos, y sienta la base para distinguir, como se hace a continuación, entre sus usos legítimos y sus formas de captura no consentida.
Manipulación digital: de la optimización legítima a la captura no consentida
Resulta necesario, en este punto, distinguir con precisión dos fenómenos que el lenguaje del marketing digital contemporáneo tiende a fusionar bajo el término optimización. En su acepción técnica ordinaria, optimizar significa mejorar o perfeccionar un proceso, sistema o resultado para lograr la mayor eficiencia posible; en el ámbito de la comunicación digital, la optimización de la experiencia del usuario —mejorar tiempos de carga, personalizar mensajes mediante sistemas de gestión de relaciones con clientes, mapear el recorrido del usuario para identificar y resolver fricciones— constituye una práctica legítima y normativamente neutral, orientada a la satisfacción, la conversión y la fidelización del usuario mediante medios transparentes y no coercitivos.
Sin embargo, existe una frontera precisa a partir de la cual esa misma arquitectura técnica deja de operar en el registro de la optimización legítima y pasa a operar en el de la manipulación no consentida. La evidencia revisada en este trabajo mostró que la manipulación digital constituye un fenómeno emergente en el cruce entre la neurociencia, la psicología conductual y la tecnología algorítmica: lejos de operar como meras plataformas neutrales de información, los sistemas digitales contemporáneos utilizan arquitecturas de refuerzo intermitente, personalización algorítmica y optimización atencional que influyen activamente sobre la conducta humana, operando por debajo del umbral de la conciencia del usuario.
Cuando estos sistemas explotan sesgos cognitivos conocidos, emplean hallazgos de la neurociencia aplicada de manera deliberada, y optimizan no la satisfacción sino la compulsión del usuario, el término manipulación digital deja de ser retórico y se vuelve técnicamente preciso: designa un conjunto de prácticas identificables, distinguibles de la optimización legítima precisamente por la ausencia de consentimiento informado y por la instrumentalización deliberada de vulnerabilidades psicológicas. Esta arquitectura de captura conductual, cuando se articula con fines geopolíticos y con las capacidades emergentes de la inteligencia artificial, adquiere una escala y una precisión que el siguiente apartado examina.
Inteligencia artificial (IA), plataformas digitales y hegemonía global
La investigación empírica sobre el funcionamiento de las plataformas digitales proporcionó evidencia sólida de sus efectos sobre las percepciones y comportamientos de los usuarios. Srnicek (2018) analizó el capitalismo de plataformas como la forma concreta que adopta el capitalismo contemporáneo cuando organiza la producción de valor en torno a la extracción y el procesamiento de datos. González-Bailón et al. (2023) demostraron empíricamente que los algoritmos de Facebook producen segregación ideológica asimétrica, con consecuencias documentadas sobre la calidad de la información a la que acceden diferentes grupos de usuarios.
La irrupción masiva de la inteligencia artificial generativa añadió, según los resultados de este trabajo, una dimensión cualitativamente nueva a esta arquitectura de condicionamiento. Elbaum (2026) señaló que la IA se ha convertido en una fuerza especialmente determinante para la hegemonía global, redefiniendo las relaciones de poder económico, político y militar. Esta dimensión trascendió el plano comunicacional: Cubadebate (2026, agosto 4) documentó que los centros de datos de IA se han convertido en objetivos de ataque militar directo en conflictos contemporáneos, evidenciando que el control de la infraestructura de IA es hoy un objetivo estratégico de primer orden. La concentración de estas infraestructuras en pocas corporaciones del Norte Global agravó las asimetrías que Ricaurte (2019) conceptualizó como colonialidad de los datos, especialmente agudas para países como Cuba, donde las restricciones del bloqueo dificultan además el acceso a tecnologías alternativas. Con este marco conceptual establecido —desde la guerra cognitiva hasta la colonización de subjetividades, pasando por el capitalismo de vigilancia y la irrupción de la IA—, corresponde examinar ahora el sistema político-económico concreto desde el cual estos mecanismos se despliegan contra Cuba.
El sistema político-económico de EE. UU. y su política exterior hacia Cuba
La política exterior de los Estados Unidos respondió, según el análisis realizado, en parte a lógicas estructurales de proyección de poder que trascienden los ciclos electorales. Chomsky y Herman (1988) demostraron que los grandes medios de comunicación estadounidenses operan como sistema de fabricación del consenso. Nye (2004), desde la perspectiva del poder blando, ofreció un marco alternativo: la influencia exterior de EE. UU. no es solo una estrategia calculada de dominación sino también el resultado de la atracción genuina que generan su cultura e instituciones.
Hernández Martínez (2026) analizó con sistematicidad estas dinámicas en una extensa trayectoria investigativa. En Más allá de Trump. Anatomía del imperialismo norteamericano contemporáneo (Hernández Martínez, 2022), disecciona las estructuras profundas del poder estadounidense allende sus expresiones coyunturales; en su capítulo sobre la rearticulación del consenso durante la 'Era Trump' (Hernández Martínez, 2018), analizó los mecanismos de reconfiguración ideológica interna que condicionan la política exterior; y en su artículo más reciente sobre la estrategia imperialista del retroceso (Cubadebate, 2026), examinó la continuidad y las mutaciones de la estrategia hegemónica estadounidense en el contexto actual.
El historial de intervención directa de EE. UU. en América Latina quedó documentado, en la literatura revisada, con densidad probatoria suficiente para sostener análisis críticos rigurosos: los casos de Guatemala (1954), República Dominicana (1965) y Chile (1973) están respaldados por archivos desclasificados. Domínguez López y Barrera (2020), analizaron con rigor la dimensión contemporánea de estas políticas, incluyendo las sanciones como política pública hacia Cuba y el tránsito de esta política entre administraciones. González Martín y Vázquez (2020) examinaron la dimensión comunicacional de esta política en su trabajo sobre la comunicación política y la disputa geopolítica por América Latina entre las administraciones Obama y Trump, y sobre el papel del Departamento de Defensa en el uso de capacidades basadas en Internet como nuevo campo de disputa geopolítica. González Delgado (2023) estudió los factores de cambio en las comunidades cubanoamericanas y, junto con Domínguez López, el papel del Congreso estadounidense durante la era Trump en la definición de esta política (González y Domínguez, 2017).
Cuba ocupó, según los resultados de este análisis, un lugar singular en la política exterior estadounidense. Desde 1959, la Revolución cubana representó un desafío político y simbólico que generó respuestas de una intensidad desproporcionada respecto al peso geopolítico real de la Isla. El bloqueo económico, vigente desde 1962 y reforzado por las leyes Torricelli (1992) y Helms-Burton (1996), fue ampliamente documentado, y sus efectos económicos reconocidos incluso por resoluciones sucesivas de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Las administraciones recientes intensificaron esta política. Las 243 medidas adicionales aplicadas durante la primera administración Trump, seguidas de las Órdenes Ejecutivas del 29 de enero y el 1.º de mayo de 2026 —que reforzaron las sanciones financieras e incluyeron nuevas restricciones a remesas y transacciones con entidades cubanas—, profundizaron el aislamiento económico de la Isla en un momento de severa crisis.
El caso ZunZuneo (2010-2012), la red social creada de forma encubierta por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) fue revelado y documentado por la Associated Press en 2014 a partir de documentos obtenidos por la Ley de Libertad de Información, constituyendo el ejemplo más verificable de la dimensión digital de las operaciones de influencia contra Cuba. El Observatorio de Medios de Cubadebate (2026, 4 de agosto), en un análisis sobre la percepción pública estadounidense hacia Cuba, aportó un dato relevante: buena parte de la retórica sobre Cuba como amenaza para la seguridad nacional estadounidense no encontró correlato proporcional en la percepción del público general, lo que sugiere que el encuadre de la amenaza cubana respondió más a intereses de política exterior específicos que a una preocupación social ampliamente compartida en EE. UU. Establecido así el marco estructural de la política estadounidense hacia Cuba, el siguiente apartado examina los mecanismos concretos mediante los cuales esa política se traduce en operaciones de influencia informacional digital.
Mecanismos de la influencia informacional digital contra Cuba
El análisis de la influencia informacional digital contra Cuba permitió identificar un modelo tridimensional de operaciones que actúan de manera simultánea y sinérgica sobre las subjetividades de la población cubana. El Observatorio de Medios de Cubadebate (2026, 18 de agosto), en un análisis que sistematizó ocho evidencias empíricas de lo que denominó un laboratorio de guerra cognitiva contra Cuba, aportó el tipo de corpus documental concreto y verificable que permitió anclar empíricamente las tres dimensiones del modelo resumido en la Tabla 1.
Tabla 1. Dimensiones de la influencia informacional digital: mecanismos y efectos documentados
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Dimensión |
Mecanismo sociotécnico |
Efecto documentado / debate sobre alcance |
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Infraestructural |
Algoritmos de recomendación; filtros burbuja y cámaras de eco (Pariser, 2011; González-Bailón et al., 2023). |
Segregación documentada (González-Bailón et al., 2023); debate sobre magnitud real del efecto (Guess et al., 2023). |
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Afectiva-neuroconductual |
Tecnología persuasiva; recompensa variable; economía de la atención (Fogg, 2003; Zuboff, 2020). |
Efectos compulsivos documentados; Rid (2020) advierte contra sobredimensión de la eficacia persuasiva. |
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Semiótico-noopolítica |
Operaciones de desinformación; framing; astroturfing; IA generativa como amplificador (NATO STO, 2020; Helmus et al., 2018; Elbaum, 2026). |
Existencia documentada; eficacia real debatida: más eficaz al reforzar que al crear creencias (Radin et al., 2020). |
Un ejercicio de cuantificación de estos mecanismos lo ofreció el análisis de la Redacción de Razones de Cuba (2026, 12 de agosto) sobre lo que denominó la campaña escalonada del secretario de Estado Marco Rubio contra Cuba, que documentó 57 695 menciones articuladas en cuatro capas de presión sucesivas: declaratoria, sancionatoria, mediática y diplomática. Este tipo de análisis cuantitativo permitió superar la discusión abstracta entre narrativas de omnipotencia y narrativas de escepticismo sobre la eficacia de la guerra cognitiva, sustituyéndola por la medición concreta de su despliegue y sus patrones de repetición.
Las tres técnicas de encuadre informacional identificadas en la literatura —framing, agenda setting y gaslighting— operaron de manera articulada. Lakoff (2004) demostró que quien define el marco de un debate condiciona sus términos con independencia de los argumentos específicos; aplicado al caso cubano, el encuadre de las Órdenes Ejecutivas de 2026 como respuestas a violaciones de derechos humanos activó marcos cognitivos preexistentes que condicionaron la interpretación de información posterior.
Un análisis de la Redacción de Razones de Cuba (2026, 11 de agosto), presentado bajo la forma de un Observatorio de Guerra no Convencional, describió con vocabulario clínico revelador lo que denominó saturación cognitiva y laboratorios de intoxicación informativa en el contexto del actual asedio económico a Cuba: la producción sistemática y coordinada de contenidos diseñados para desbordar la capacidad de procesamiento crítico de las audiencias hasta erosionar su confianza en cualquier fuente, incluida la oficial.
La inteligencia artificial generativa introdujo una transformación cualitativa en las capacidades de guerra cognitiva. La producción automatizada de contenido personalizado, los sistemas de deepfake y la optimización algorítmica de mensajes de influencia multiplicaron exponencialmente las capacidades de las operaciones de desinformación respecto a generaciones tecnológicas anteriores. La infraestructura mediática dirigida a Cuba desde EE. UU. —Radio y TV Martí, con un presupuesto documentado de unos treinta millones de dólares anuales administrados por la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM, sigla en inglés)— constituyó una operación de influencia de escala sin equivalente comparable dirigida a ningún otro país.
En este contexto, las 176 medidas de reforma económica presentadas por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el primer ministro Manuel Marrero Cruz ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) —máximo órgano de poder del Estado cubano, encargado de discutir y aprobar las leyes de la nación— durante el primer semestre de 2026, con la participación de académicos y economistas, representaron un proceso deliberativo interno que el ecosistema mediático adversario al Gobierno cubano tendió a encuadrar selectivamente. Los resultados expuestos hasta aquí —el marco conceptual, el sistema político estadounidense y los mecanismos concretos de influencia sobre Cuba— se examinan a continuación de manera integrada en la discusión.
El análisis del caso cubano aportó al debate académico internacional densidad histórica y visibilidad de los mecanismos de influencia informacional que resultaron valiosos desde una óptica analítica. Al mismo tiempo, la singularidad del caso —intensidad del conflicto, duración histórica y contexto de bloqueo económico— limita la extrapolación mecánica de sus conclusiones a otros contextos.
El papel emergente de la IA en la asimetría epistémica
La dimensión de la inteligencia artificial añadió una capa de complejidad que los marcos teóricos existentes sobre guerra cognitiva y colonización de subjetividades apenas comienzan a incorporar. La propuesta del Observatorio Científico, Tecnológico y de Innovación de Cuba (OCTI) y de una Red Cubana de Observatorios de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) adquirió, en este contexto, una relevancia estratégica que trasciende la gestión de la información científica: el OCTI, creado el 11 de marzo de 2019 y adscrito al Instituto de Información Científica y Tecnológica (IDICT del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, CITMA), desarrolla líneas de análisis de la CTI cubana, vigilancia e inteligencia tecnológica y estudios científicos originales (CITMA, 2024; Stable Rodríguez et al., 2021), articulándose con el Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030 (Torres Pérez, 2020).
La propuesta de Red Cubana de Observatorios de CTI apunta hacia un modelo de articulación institucional replicable para la formación crítica de profesores, académicos, científicos y estudiantes universitarios ante los desafíos de la guerra cognitiva digital (CITMA, 2024). Esta infraestructura científica soberana constituye, precisamente, una vía concreta para fortalecer la capacidad de desenajenación que la síntesis conceptual cubana identifica como horizonte posible frente a la colonización digital.
Este estudio presenta las limitaciones propias de toda revisión documental. Los resultados dependen de la selección y disponibilidad de fuentes, combinan literatura académica con documentación institucional y no sustituyen investigaciones empíricas orientadas a medir directamente los efectos de las operaciones de influencia informacional.
Conclusiones
La literatura revisada converge en reconocer la creciente relevancia de la dimensión cognitiva en los conflictos contemporáneos. El caso Cuba-EE. UU. permite observar que esta dimensión tiene raíces históricas profundas y que sus formas digitales contemporáneas representan una intensificación tecnológica de estrategias previas, documentadas con creciente rigor por el corpus académico cubano y con evidencia empírica cada vez más granular y actualizada.
La distinción entre optimización digital legítima y manipulación digital no consentida resultó productiva en lo analítico para precisar el punto exacto en que la arquitectura técnica de las plataformas deja de operar en un registro éticamente neutral. El concepto de capitalismo de vigilancia proporcionó, en este sentido, el marco económico estructural que explica por qué la colonización de subjetividades resulta no solo posible sino rentable a escala global. Concebida no como un proceso cerrado sino como una tensión dialéctica entre colonización del pensamiento y desenajenación progresiva, esta categoría constituyó el eje conceptual que permitió interpretar el caso Cuba-EE. UU. sin reducirlo a una relación de dominación unidireccional.
La respuesta cubana ante estos fenómenos no se limita al plano del pensamiento crítico y la comunicación alternativa: incluye también la construcción de infraestructura científica soberana. La incorporación de la investigación cubana y latinoamericana a los circuitos académicos internacionales garantiza una visión integral sobre la guerra cognitiva y la colonización de subjetividades, cuyos análisis de otro modo quedarían ciegos ante perspectivas y experiencias irreemplazables.
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Conflicto de interés: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
Uso de inteligencia artificial:
Se empleó la herramienta de inteligencia artificial generativa Claude (Anthropic) como apoyo auxiliar en la organización del corpus documental (análisis documental y contrastación de fuentes) y la verificación de consistencia formal. La elaboración conceptual, la interpretación y las conclusiones son de exclusiva autoría humana, en cumplimiento de las directrices COPE (2023).
Declaración de contribución de los autores/as utilizando la Taxonomía CRediT:
|
Autor |
Roles |
|
McDonald Torres, E. |
Conceptualización, Metodología, Redacción – borrador original. |
|
Rafuls Pineda, D. |
Investigación, Curación de datos. |
|
Torres Guerra, A. |
Análisis formal, Redacción – revisión y edición. |
Declaración de originalidad del manuscrito: Los autores confirman que este texto no ha sido publicado con anterioridad, ni ha sido enviado a otra revista para su publicación.